La víctima, de 21 años, recordó al presentarse en la dependencia policial que todo se inició cuando ella iba caminando por la calle Gandini y al llegar a la intersección con Roque Sáenz Peña fue abordada por un sujeto a quien identificó -su nombre no puede revelarse por cuestiones legales- como un amigo de su pareja.
El caso, que trascendió en las últimas horas luego de una denuncia radicada en la Comisaría de la Mujer y la Familia, se inició el viernes de la semana pasada y terminó el domingo alrededor de las 17.30.
El hombre se desplazaba a bordo de un auto color celeste que era conducido por otra persona.
Sin sospechar que a partir de ese momento sufriría una pesadilla de tres días difícil de olvidar, la joven, cuyo nombre tampoco se puede hacer público, pensó que se trataba de una broma aunque enseguida entendió que todo en serio y que ella estaba en peligro.
Sin embargo, no pudo reaccionar a tiempo y mediante amenazas fue obligada a ingresar el vehículo desconociendo el rumbo que tomaría.
Después de unos minutos de dar algunas vueltas el rodado se detuvo frente a una vivienda ubicada en la calle Uruguay que, según la denuncia, sería el lugar de residencia del sujeto que la había capturado.
Una vez dentro de la propiedad, la mujer fue encerrada en una pieza. Poco después ingresó el hombre y comenzó a manosearla en sus partes íntimas por debajo de la ropa, pese a la resistencia de la joven.Pero eso no fue todo. El presunto abusador intentó mantener relaciones sexuales con la chica, aunque el hecho no llegó a consumarse, recordó la víctima en su exposición ante la Policía.
Parecía que la odisea llegaba a su fin aunque todavía faltaba más. La joven permaneció cautiva todo el viernes dentro de esa habitación y pensaba que al día siguiente sería liberada. Pero no fue así.
El sujeto se retiró de la propiedad dejando todo cerrado. Así pasó el sábado y llegó el domingo.
A esa altura la víctima ya no soportaba más el encierro y cuando creía que transcurriría otra jornada entre cuatro paredes, escuchó la voz de otra mujer a la que le pidió auxilio desesperadamente.
Al parecer la “salvadora” sería hermana del hombre y habría ido a la casa ocasionalmente de visita, desconociendo lo que sucedía puertas adentro. Ni bien descubrió de donde provenía los gritos, se dirigió al cuarto y al abrir se encontró con la chica llorando desconsoladamente. Eran las 17.30 del domingo.
En la denuncia ante la Comisaría de la Mujer se brindaron detalles del caso y características físicas de los dos hombres que se movilizaban en el auto donde llevaron a la víctima privada de la libertad.
Además se inició una investigación en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFI y J) Nº 5, a cargo del fiscal Sergio Terrón, quien ordenó una serie de diligencias, entre ellas pedir un informe al Centro de Monitoreo de Junín para determinar si las cámaras de seguridad captaron el momento en que los sujetos interceptaron y capturaron a la joven.
En la pesquisa también se solicitó la intervención de detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI).
LaVerdad
