Mientras la masa avanza acelerada con la mente puesta en 2022, en Qatar, como huevo de Pascuas que aparece en las góndolas de febrero; la Selección Argentina de Fútbol Femenino recorrió el camino en voz bajita, pero ya no tan bajita, que le posibilitó estar debutando este lunes en el Mundial de Francia ante Japón.

Pasaron once años y ocho meses desde la última participación, en China. Aquella vez, la clasificación no fue producto de ningún plan de desarrollo deportivo, ni público ni privado. Y la derrota, contundente en los tres partidos de fase de grupos, hizo que nadie quisiera mover un dedo para cambiar el panorama.

Lo saben Rocío Ballejos (Villa Belgrano), Sofia Fantone (Sarmiento) y Renata Carbone (UNNOBA); porque nadie les pintó los cachetes de celeste y blanco cuando, entradas en la adolescencia, aquellas jugadoras estaban cumpliendo un sueño que hoy comparten.

Las tres son conscientes que les tocó empezar a patear la pelota en tiempos en que el fútbol parecía ser un terreno que los hombres no querían compartir. Las tres lucharon contra los preconceptos, el desinterés, la falta de apoyo y hoy comparten, también, el orgullo de haber allanado el terreno para las pibas que vienen a comerse la cancha y a pedir próximos mundiales.

-J24: ¿Quién fue la primera en empezar a jugar en Primera?

-Sofía: Yo arranqué cuando todavía era fútbol nueve, en 2011. En ese momento no había offside.

-J24: ¿Y por qué se jugaba fútbol nueve?

-Sofía: Creo que por reducir un poco la cancha, Veníamos acostumbradas a jugar fútbol reducido y por ahí fue para que el cambio no fuera tan drástico.

-Rocío: Tampoco llegabas con la cantidad de chicas. Era difícil.

-Renata: No se sabía si ibas a poder completar el equipo para jugar, porque vos ibas con once a jugar el torneo de nueve. Si querías jugar con once, tenías que por lo menos tener a catorce o quince chicas.

-J24: ¿Hubo algún momento bisagra en el que hayan sentido que el fútbol femenino prendió en Junín?

-Rocío: Creo que fue un proceso y sigue siendo un proceso.

-Renata: Todavía está el estigma de que la mujer no puede jugar a la pelota. A mí me pasó salir de entrenar y cruzarme con nenitas de Sarmiento que tenían ocho, nueve años. Fue una sensación hermosa. Ahí notás el cambio.

-Sofía: Cuando yo empecé a jugar el fútbol a los 11 años, era tabú. En aquel momento participamos de los Juegos Bonaerenses, fuimos a Mar del Plata y recién ahí empezamos a tener la aprobación de la escuela.

-J24: ¿Qué les genera que el lunes la Selección Argentina vaya a hacer su debut en el Mundial de Fútbol Femenino?

-Rocío: Es raro. Nosotras ya sabíamos cuándo arrancaba, ya sabíamos quienes estaban clasificadas. Sabemos que la mayoría son jugadoras de UAI Urquiza, que hay muchas chicas de afuera. Todas seguimos a Estefanía Banini. Lo que falta es que sea masivo.

-Renata: Hace 12 años que Argentina no se clasifica. No lo vivimos como quizás lo vamos a vivir hoy. Es difícil porque ayer estábamos todas viendo cómo hacer, si no tenemos DirecTV, para ver todos los partidos.

-J24: ¿Se sintieron alguna vez discriminadas por jugar al fútbol?

-Sofía: Cuando empecé a jugar al fútbol era en la escuela donde estaba el tabú. La directora nos decía que nos iba a deformar el cuerpo. Yo era chica, tenía 12 años, y no sabía si era verdad o mentira que me iba a pasar eso. Gracias a Dios tuve un gran profe y creo que seguí en el fútbol gracias a él.

-Renata: Por ahí no me sentí discriminada, pero sí que no me tomaban enserio. Partiendo del club, yo jugaba en Rojas y todo lo que tenía el fútbol femenino era porque el profe se había puesto las pilas. Creo que todas hemos escuchado un andá a lavar los platos.

-J24: ¿Y andá a lavar los platos no es mucho?

-Renata: Lo que pasa es que nosotras estamos en una generación que está acostumbrada a pelearla. Entonces, el andá a lavar los platos ya no nos duele. Es tu problema, no es el nuestro. Nosotras estamos haciendo lo que nos gusta. Los derechos los tenemos, los peleamos y se nos van reconociendo a medida que seguimos peleando. La recompensa son las chicas que vienen atrás, que van a tener las oportunidades que una no tuvo.

-J24: Fuera del fútbol, ¿siguen pendientes de otras luchas del Feminismo como movimiento?

-Rocío: Sí, creo que va todo de la mano. (Sofía asiente).

-Renata: Son todos espacios que se van abriendo para poder expresarse. Cada cual tiene su tiempo, su manera de pensar. Todas son válidas. Lo importante es que podamos expresarnos y que empecemos a respetarnos entre todas las mujeres, que es lo que más se está cambiando.

-J24: ¿Y al revés? ¿Las referentes del Feminismo miran hacia el fútbol y su profesionalización?

-Sofía: Es paulatino. No podemos pretender que cambie de un momento al otro. Se están haciendo cosas, es una realidad.

-J24: ¿La profesionalización del fútbol femenino en Argentina la ligan a esto?

-Sofía y Rocío: Sí, absolutamente.

-Renata: Un poco, también, por compromiso (coinciden sus colegas). No es del todo auténtico. Tendrían que tomar medidas, lamentablemente, como prohibir la entrada a una competencia si no promovés el fútbol femenino. De algún lado tenés que arrancar.

-Rocío: Festejamos pequeñas cosas, como cuando Boca prestó La Bombonera para que jueguen un partido las chicas. Yo estuve prendida al televisor mirando eso. Uno lo festeja, pero falta mucho. Tendrían que poder jugar ahí todos los partidos.

-J24: ¿Será que todavía las miran de reojo?

-Renata: Está bueno que vean. La mayoría dice cómo pretenden igualar si es aburrido, si no saben jugar. Flaco, no viste nunca un partido. Entonces es muy difícil. Nosotras estábamos jugando la final de un torneo y viene un árbitro que me dice che, juegan bien las mujeres. Vos no sabés si dejarlo pasar o tomarlo como una ofensa.

-Sofía: Claro, entrenamos para esto.

-Renata: Hay diferencias físicas obvias, pero técnicamente no hay diferencias si a mí me das las mismas condiciones para entrenar que tenés vos.

-J24: ¿Les tocó entrenar con hombres?

-Sofía: A mí me tocó entrenar con varones, pero con algunas limitaciones para ellos. Por ejemplo, les exigían jugar a dos toques o eran más chicos de edad. Jugar contra ellos era una manera de que nos respeten y de nosotras mejorar.

-Renata: A veces pasa que vas a jugar con amigos y arranca todo bien, hasta que les empezás a meter goles.

-J24: ¿Fuera de los clubes, están yendo chicas a jugar a las canchitas que hay en la ciudad?

-Sofía: Sí, pasa. Por ahí te dicen yo no sé, pero vos me enseñás. Y yo les digo, pero vos vas a aprender. Todos arrancamos de cero y siempre se está aprendiendo.

-Rocío: Allá en la cancha (de Villa) creo que hay un grupo de chicas que todos los miércoles tienen un turno, pero no son del club.

-J24: ¿Y hombres las invitan a jugar?

-Sofía: Mis compañeros del Instituto me invitan a jugar. Te sentís incluida, antes eso no pasaba. Quién te iba a invitar a vos.

-Renata: Una vez fui a jugar un partido contra los amigos de una de las chicas y pedí que no me inviten más. Le tirás un caño a uno y todos lo boludean al chabón. No te dan ganas de jugar más, porque te están ninguneando.

-J24: Como festejarle una jugada fortuita al más malo…

-Renata: Claro. No es la burla por el caño, sino porque el caño te lo tiró una mina.

-J24: ¿Hay en Junín o la zona alguna jugadora a la que, por muy buena, un club le pague por jugar?

-Renata: Los pases entre clubes sí se pagan, pero por jugar no. Creo que tampoco sería justo.

-J24: Pero en los clubes de pueblos más chicos, en una liga amateur, con los hombres pasa. Pierde el del pueblo, que juega gratis y cobran los que traen de afuera…

-Sofía: El fútbol no nos da de comer. La mujer tiene que privilegiar el trabajo o el estudio, lamentablemente, por este tipo de cosas.

-Rocío: Siempre es sacrificarse por el fútbol.

-Renata: Pero porque el hombre tiene otra aspiración. Nosotras estamos acostumbradas a que esto se hace por amor.

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