Escribe Miguel Angel de Gracia:

«Las desidias. La ineficiencia es la incapacidad para realizar o cumplir adecuadamente una función.“Sergio Denis se cayó del escenario”, hago hincapié en lo que interpreto como la desidia de las personas.Ninguno hizo nada para que esto no ocurriera. Ni dueño del teatro, ni el Gobierno de Tucumán. Ni el sindicato que llevó a Sergio a cantar.

Se podrá pensar en desidia, negligencia. Fallo irreparable no haber tomado las precauciones normales que toda empresa o gremio u organizador de un evento, debe mediar para que en un lugar público no acontezcan accidentes impensados ante quienes asisten a ver un espectáculo, o el cuidado de la propia gente que trabaja en el lugar.

En mi caso que llevo las canciones de Sergio a mucha gente, haciendo un tributo a su carrera, uno ve y siente el gran amor que él despierta en todos sus seguidores, y me dicen cuando se me acercan… ¿ Y cómo esta Sergio? ¿Y quién tuvo la culpa? Irremediablemente yo también lo sigo pensando…quién tiene la culpa.¿No vieron que el pozo era un grave peligro? ¿Nadie pudo prever taparlo?

El abuso de omitir tales fallas técnicas y humanas, hace responsable y culpable a Alguien.¿Dónde están los culpables? Sergio Denis, el pasado 11 de marzo cayó a la fosa del Teatro Mercedes Sosa de San Miguel de Tucumán. La caída le produjo hematomas cerebrales, múltiples contusiones, hemorragias, edema cerebral, fractura del hueso temporal en la cabeza y una fractura rígida en la clavícula y el omóplato.

Las asistencias pertinentes de urgencias hospitalarias se llevaron adelante con total cuidado, por los profesionales del Hospital Público Ángel C. Padilla y las atenciones continuas durante largas semanas, hasta el día que se lo trasladó a Buenos Aires, para continuar con el tratamiento en el Sanatorio Los Arcos.Pero en el teatro, allí faltó una red…Un armazón que cubriera la fosa de casi tres metros de profundidad. Ese hueco, ese vació, partió el corazón de miles de espectadores que siguen a Sergio. Ese hueco, ese vacío, dejó un paréntesis, una pausa enorme en la canción “Te llamo para despedirme”, que público asistente y cantante, recorrían juntos durante el recital. Ese hueco, ese vació, nos rompió a todos los que todavía no encontramos explicación a tamaña fatalidad que debió prevenirse.

Han pasado mas de 7 meses y largos días, y el dolor aumenta en sus hijos, sus hermanos, y nosotros los amigos.Las versiones mediáticas. Desde la caída de Sergio, una pequeña mujercita con afán de ex novia, livianamente y hasta maliciosamente salió al mundo del espectáculo con versiones descalificando la vida personal y artística de Sergio, “pamplinadas de cartel”, con hambre de exposición, constructora de una engañosa relación poco sólida, y que tuvo que ser prohibida de hablar en los medios, ante el abuso y el escándalo por mediática, impedida bajo una orden judicial de la familia.

Y periodistas, pasadores de noticias, gente del espectáculo y del chisme de la televisión amarillista, vienen jugando a ver que escriben al dar cada semana una noticia, – Recientemente un periodista escribió y después otros replican, la falsa noticia o equivocada, o pergeñada intención, el rumor : “abrió los ojos y se sienta en una silla y escucha radio”- Toda una mentira, ya que no hay parte médico desde hace varias semanas, que tenga el aval de la clínica ALCLA que lo encuentra internado, y única entidad que puede darlo.La familia Hoffmann hace lo correcto.Su familia hace lo correcto. La familia Hoffmann está llena de amor y lo cuida. Por mi amistad y respeto siempre con ellos, este domingo sobre las versiones recientes, le pregunté en la mañana a su hermano Carlos, y dijo: “Todo sigue igual. Lo sientan en una silla…para ejercitarlo”. La información de las notas periodísticas no es lo mismo.Sergio Denis atraviesa el momento más difícil de su vida. Dios está tratando con EL. Me he preguntado. ¿Nadie pensó en el artista? ¿El ser humano?

En el ser humano que sube a un escenario.Con él suben emociones, sentimientos, y ahí está el aplauso y la persona en su juego bellísimo de artista, incapaz de pensar ni por un rato en una fatalidad, porque él sólo siente que lo está dando todo: sus canciones, sus momentos, pedacitos de su vida y todo su corazón.En ese intercambio de emociones sólo se está produciendo el recital, el encuentro de artista y fans. Hay un brillo extraordinario que el público espera hasta que empieza el show…y ahí está Sergio Denis el artista, y Héctor Omar Hoffmann, el ser humano.Y de pronto ese hueco, ese vacío, un escenario sin red.

Y de pronto ese hueco, ese vació, un escenario sin red. Entonces todavía muchos nos preguntamos…¿Los culpables dónde están?Quizás demasiada desidia, hubiera bastado una red, ante aquel hueco, ese vacío.Es claro e inevitable, hay organizaciones que ni por capacidad se pondrían del lado del artista. Dios quiera que alguien se haga cargo de aceptar la culpa, y no se haga ninguno el distraído. Si es que aún persiste la distracción.En tanto nosotros seguimos cantando, rezando por su vida, orando con todo el dolor en el alma, por Sergio, por verlo despertar, porque su luz nunca se apaga: Vive, y él sigue luchando por la vida.La red no estuvo ese día. Ahora si han tapado la fosa. Pero ese hueco, ese vacío permanece inalterable, como la esperanza y la intervención de Dios que todos en silencio esperamos y compartimos.—La Biblia nos invita a esperar en lo sobrenatural, y a tener fe. Mateo 19:26 Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible». Miguel de Gracia

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