Hace seis años atrás, cuando viajó a México para participar del Mundial de Pelota Vasca, no podría haber imaginado este presente. Es que fue recién hace aproximadamente cuatro años que Daiana Domeniconi se volcó de lleno al fútbol, más allá de haber participado anteriormente de algunos encuentros de ocasión en su Venado Tuerto Natal.

Todo fue demasiado rápido desde entonces. Tras integrar las filas de EuroGym, un equipo de fútbol siete de su ciudad, un poco por propia búsqueda y otro poco por casualidad aterrizó en Belgrano de Córdoba. «Me fui a trabajar. A cambiar de aire. Y me tocó llegar a Belgrano. Me costó adaptarme al fútbol 11, porque yo jugaba 7», le contó la delantera a Junín 24.

Desde el año pasado, lo que en Argentina hacía como hobbie se transformó en su profesión. En agosto, fichó con el SD Huesca, que milita en la Primera Nacional del fútbol profesional español, lo que equivale a una tercera categoría, por debajo de la Superliga Iberdrola y de la Liga Reto Iberdrola.

Pero a Daiana Domeniconi le tocaría seguir remando, porque un problema con los papeles de su ciudadanía retrasó su debut oficial, que tuvo lugar recién el 12 de enero, cuando alineó como titular en el duelo de visita ante Pardinyes con el que se cerró la primera vuelta del Grupo 3 de la Primera Nacional.

«Llegué con contrato en septiembre, pero nos precipitamos en un papel. Yo voy a ser ciudadana italiana. Ese papel se retrasó y tuve que volver a Argentina. Para volver a ingresar a España, el club me tuvo que hacer un visado. Presentamos todo en la Federación Aragonesa, que es a la que pertenece el Huesca, y ellos lo tenían que mandar un viernes a la Federación Española, pero lo hicieron el lunes», recordó con lujo de detalles.

Y agregó: «Seguí practicando con el grupo, me mantuve con entrenamientos. Casi no hubo amistosos. En total jugué seis y fui pichichi de la pretemporada».

Tan buena impresión causó que no tardaron en empezar a compararla con Chimy Ávila, delantero surgido en Tiro Federal que, tras pasar por San Lorenzo, llegó a ser ídolo del Huesca, donde jugó entre 2017 y 2019, siendo clave para conseguir el ascenso a La Liga en la temporada 17/18. «Fue una de las primeras personas que me habló cuando llegué. Me comparan por la intensidad y por la fuera. Y uso el dorsal 19, como usaba él acá», resaltó la venadense.

Incluso antes de debutar de manera oficial con Huesca, a Daiana Domeniconi se le presentó la oportunidad de cambiar de equipo y medirse en una categoría superior. Sin embargo, sintió que tenía que pagar la confianza que habían depositado en ella.

«El año pasado era Superliga Iberdrola y Segunda División Reto Iberdrola. La nuestra quedó como una Tercera. Todas con contrato. Todas cobran lo mismo en Huesca. Llegué, no me conocía nadie. Se la jugaron conmigo y gracias a Dios rendí. Cuando te ven jugar hay equipos que te quieren fichar. Equipos de la Reto, me beneficiaba económicamente», recordó. Y aclaró: «Yo quiero demostrar jugando y si se da una oportunidad de ir a otro club en el futuro, se verá. Estoy muy a gusto con lo que hicieron por mí, muy agradecida».

Por todas esas ganas y esa incertidumbre, Daiana, como indica su dorsal vivió de manera muy especial su debut en la Primera Nacional más allá que el resultado no acompañó, porque fue derrota 3-1 ante Pardinyes. «Hicimos un primer tiempo increíble, incluso tuve dos oportunidades de gol. Después, me tocó hacer el trabajo sucio como dicen. Tuvimos errores defensivos y se nos escapó. Acá se juega muy bien, de parte de todos los equipos», detalló, haciendo una crónica en primera persona para quienes la leerán al otro lado del océano.

La venadense se la jugó y ganó. Hoy, puede vivir de ser futbolista, asumirlo no solo como una pasión sino también como profesión. Aunque tampoco descarta la posibilidad de aprovechar el tiempo que le queda libre para destinarlo a otras actividades.

«Practicamos cuatro veces a la semana y jugamos los domingos. Entrenamos en campo por la tarde, pero también tenemos fisio y gimnasio. Es muy exigente. Tenemos todo, están muy pendientes de vos, cuidan a las jugadoras. Yo dejé mi trabajo, dejé todo por venir a vivir la experiencia y a vivir de esto. Hoy me dedico a esto. Obviamente tengo mucho tiempo libre, entonces también estoy buscando hacer algo, algún trabajito, pero más que nada por eso. Yo acá gano tres veces lo que en Argentina trabajando», reconoció.

SELECCIÓN ARGENTINA

Del gran equipo que había conformado Belgrano de Córdoba en la temporada 2017/2018, no solo Daiana sino también otras tres futbolistas tuvieron destino europeo. Con una de ellas, Gisel Montenegro, comparte equipo en Huesca. Las tres, menos ella, tuvieron la oportunidad de probar suerte ya en la Selección Argentina. Y la delantera sabe que también ella tiene con qué ganarse ese derecho.

«Yo trabajo para mi y ser feliz donde estoy. Si se diera la posibilidad, encantada. Hay que trabajar mucho y creo que también tiene que haber un poquito más de visión. Por ahí se quedan con el grupo de jugadoras que tienen. Yo lo viví. Cuando estaba en Córdoba hicieron pruebas de jugadoras, pero al final es como que siempre se quedaban con lo mismo. Perdés un poco la ilusión por eso. Pero ir a la Selección sería el sueño máximo», reconoció.

Y agregó: «Yo me siento al nivel de las delanteras de la Selección. Estar entrenando, jugando en Europa, cambia. A lo mejor llego y no es lo que esperaba, pero yo creo que doy. Conozco jugadoras que están en la Selección, las he visto jugar y no pienso que sean de un nivel inalcanzable. Me considero una jugadora muy inquieta, que va a todas. Y creo que esa intensidad hoy falta. Ojalá que si me va bien en esta segunda mitad de temporada llegue esa posibilidad. Con probar, ellos no pierden. Están para eso».

COMPARACIONES

Por lo que vivió en Belgrano de córdoba y por lo que le toca vivir hoy en Huesca, Daiana Domeniconi entiende que si bien se ha visto un avance del fútbol femenino en Argentina queda todavía un largo camino por recorrer. Muchas de esas diferencias las marcaron también aquellas jugadoras que, como Estefanía Banini, renunciaron al seleccionado tras el Mundial que se disputó el año pasado en Francia.

«A nivel de selección y de clubes todavía falta. Yo llego a Huesca y la oficina del departamento de fútbol femenino está superequipada, como para que puedan trabajar los entrenadores. En Belgrano ni siquiera había. Y eso que Huesca es un club que nada más hace tres años tiene femenino», señaló.

Y ya respecto de las competiciones de AFA, agregó: «También hace falta que se incorporen equipos del resto del país que son fuertes. Yo sé que Belgrano quiso entrar a las competiciones de AFA y que este año lo van a volver a intentar, porque en la Liga Cordobesa falta competencia».

En relación a la simbiosis que en Argentina ha tenido el fútbol femenino con las distintas luchas del feminismo, Daiana Domeniconi destacó que en España ha trascendido el ámbito del fútbol y que pueden verse también en otros deportes como el básquet, el handball, el vóley y hasta en pelota vasca, deporte que practicó y la llevó a un Mundial. «No te digo que es igual que con el masculino. La igualdad se está pidiendo a nivel mundial y en distintas ramas. Acá ya tienen muchísimo y van por mucho más», concluyó.

SU RELACIÓN CON LA TURCA BELLOME

Si hubo comunicación de Junín a Huesca para saber más de la vida de Daiana Domeniconi, mucho tuvo que ver que Sonia «La Turca» Bellome la recordara en una de sus tantas historias vividas con la pelota al pie en Junín y la región.

Ella, que ahora vive el sueño que la entrenadora de Defensa también mereció vivir años atrás, cuando las oportunidades eran mínimas, la recuerda con el mismo cariño.

«La conocí por su prima, que era de Venado Tuerto. Nosotras teníamos un equipito que se llamaba EuroGym y ella jugó un par de veces, torneitos barriales. Sé que ahora estaba dirigiendo«, expresó la delantera.

Y justo antes de la despedida, agregó: «Ojalá pueda darme una vueltita por Junín en mayo, que vuelvo a Venado para descansar y ver a mi familia. Ahora que sé que Sarmiento está en AFA, quien te dice que después de Europa no me vaya para allá. También tengo contactos en Boca que me quieren llevar. Vamos a ver si me da el físico. Y si no, me iré a dirigir con La Turca. O como su preparador físico«.

Por Juani Portiglia

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