Si existe destino que marque los rumbos de antemano, quiso que Chiara Singarella naciera deportista. Desde los cinco años lo empezó a practicar: vóley, natación, básquet, futsal, handball, fútbol. Hasta que ya no le quedaron horarios libres y tuvo que elegir. Le fue imposible, sin embrago, ir tachando hasta quedarse en uno. Y la decisión fue inteligente: uno con las manos, otro con los pies.

Deporte que practica, deporte en el que se destaca la mendocina, que allá por 2018, cuando se convirtió en la deportista argentina más joven de los Juegos Odesur de Cochabamba, sorprendió al mismísimo Juan Pablo Varsky. Tenía 14 años cuando integró el seleccionado sub-20 de fútbol en aquella competencia continental. Pero además, venía de coronarse campeona sudamericana juvenil con la selección de handball.

Dos años después, Chiara Singarella se ha vuelto una convocada habitual cada vez que concentra la Selección Argentina de Fútbol Sub-17, con la que ha vuelto a entrenarse desde este lunes, en otro microciclo de preparación para el Sudamericano de la categoría.

Antes de partir desde Mendoza rumbo a Buenos Aires, accedió a una entrevista con Junín 24, en la que dejó en claro que vive de manera natural lo que para cualquiera de nosotros hubiera sido un sueño imposible de cumplir. «La verdad que nunca me había puesto a pensar en lo difícil que es llegar a una selección. Más en dos deportes. Siempre entrené mucho, se me dio esto y lo tomo con naturalidad», contó.

Y agregó: «El handball y el fútbol llegaron a mi vida a la vez. Mi papá me llevaba a jugar con él algunos partidos. Mi mamá, que es profesora de educación física, era entrenadora de handball. Entonces de los dos lados me trasmitieron los deportes».

Al handball empezó jugando mixto, posibilidad que no tuvo con el fútbol y en sus comienzos jugó sola entre varones. Hasta que con 11 años, juro que no es error de tipeo, se empezó a entrenar con la Primera División de Las Pumas, un reconocido y multicampeón equipo mendocino. «Igual seguía jugando con varones, porque como era muy chica no jugaba tanto en primera», se encargó de aclarar.

Con 16 años y consciente de los cambios importantes que vienen en su vida, tal vez el más cercano la decisión de seguir una carrera universitaria, sabe que es muy probable que deba seguir reduciendo aquella lista de deportes hasta por fin quedar en uno. Para cuando llegue el momento, ya empezó a definir su decisión.

«No me gusta pensar mucho en eso, pero es necesario porque si voy a estudiar voy a tener que optar por uno de los dos. Por ahora voy a elegir el fútbol, porque con esto de la profesionalización está todo más avanzado. El handball todavía está muy amateur, no se le da tanta importancia. Me gustaría estudiar medicina. Probar en Europa o Estados Unidos. Siempre de la mano del fútbol. La intención es jugar y estudiar«, expresó.

Mientras tanto, disfruta de los desafíos que le ofrece su gran presente deportivo, que como compromiso más cercano a nivel de selecciones tiene el Sudamericano Sub-17 de fútbol, que se disputará en abril, en Venezuela, y pondrá en juego dos plazas para el Mundial de la categoría que este mismo año se llevará a cabo en India.

«Cada vez que me convocan a una nueva concentración es una felicidad inmensa. Pero no pienso que soy una fija, porque eso me haría bajar el rendimiento. Por suerte he estado en casi todas», señaló la mediocampista de Las Pumas. Y agregó: «El grupo que tenemos es hermoso, me encanta. Ya venimos de mucho tiempo juntas, somos como una familia. Siempre tratamos de recibir a las que son más nuevas como a una más, para que pueda integrarse lo mejor posible».

Chiara Singarella es una de las jugadoras más experimentadas del seleccionado argentino en este tipo de torneos. Además de haber disputado los Odesur, jugó también sudamericanos tanto con la Sub-17 como con la Sub-20.

Si bien no creyó conveniente hacer un ránking de candidatos a nivel continental, sí se mostró ilusionada con el rendimiento que ha mostrado el seleccionado en sus últimos compromisos internacionales: «En el Cuadrangular que salimos campeonas (jugaron también Chile, Paraguay y Uruguay), sentimos que estábamos en un alto nivel. Aunque todavía no tuvimos oportunidad de jugar contra ellas, Brasil siempre es Brasil. Ya nos vamos imaginando cómo va a ser ese partido».

DESEOS PARA EL FUTURO

Me gustaría integrar la Selección mayor y llegar a jugar un Mundial. También jugar en algún club de España o universidad de Estados Unidos.

LAS PUMAS PIDEN PISTA

Como club nos gustaría poder jugar con equipos de otras provincias. Eso nos permitiría a nosotras tener otra medida para saber cómo estamos, qué cosas faltan mejorar. Sería un golazo. La creación de la Copa Argentina es un incentivo más para nosotras, para tratar de salir campeonas y tener acceso a jugar con esos otros equipos fuera de Mendoza.

Por Juani Portiglia

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