Más allá de las que se fueron, porque eligieron buscar continuidad en otro equipo o porque desde esta año comenzarán a estudiar fuera de Junín, y de las que vendrán, como los tres refuerzos que podrán comenzar a jugar recién en la segunda etapa del torneo; al actual plantel de Sarmiento le quedaba una jugadora por debutar en la Primera B.

El domingo que pasó, ante Luján, Sergio Barbagelata decidió que era un buen momento para que el nombre de Belén Zara pasara también a formar parte de los registros oficiales de AFA y decidió mandarla al terreno de juego, en reemplazo de Loana Herrera, cuando el partido ya se encontraba 4-1 en favor de Las Maestras.

«No me esperaba entrar, me tomó por sorpresa. Cuando dicen Belén prepárate yo no tenía noción del tiempo que faltaba para que terminara el partido. Fue totalmente inesperado. Mientras aceleraba la entrada en calor, mientras estaba esperando para entrar, sentí el nerviosismo, la ansiedad. Pero después te tenés que mentalizar en que hay que seguir con el partido», le contó la arquera a Junín 24.

Y agregó: «A veces me pongo a pensar en lo difícil que es integrar un plantel de Primera B. Es algo muy lindo, impresionante. Cuesta un montón. Por ahí una quiere estar al cien por ciento y por temas de trabajo, familia, se complica. Antes no había estos niveles de juego en el fútbol femenino. Era muy poco. Yo todavía no caigo. A esta altura de mi vida pensé que jamás iba a llegar este momento».

Es que Belén Zara tiene 27 años y a la hora de entrenar con la exigencia que demanda una competencia de semejante envergadura tiene que hacer coincidir también los tiempos de su trabajo y la crianza de sus dos hijos: un nene de tres años y una nena de uno.

En el tiempo en que le tocó esperar su oportunidad de defender el arco de Sarmiento en Primera B, la arquera se convirtió, además, en una observadora privilegiada del andar de su equipo, al que ve con chances reales de pelear por un ascenso a la máxima categoría del fútbol de AFA.

«El equipo está muy bien, las chicas son muy buenas. Se apoyan la una a la otra, más allá de diferencias que puedan existir. Se está a la altura del torneo, las jugadoras lo están. Espero que lleguemos a pelear por el ascenso», destacó.

Y sobre su experiencia personal, que se debate entre ser parte de un plantel de alta competencia o tener mayores oportunidades en otro destino, señaló: «Estar en un plantel de Primera B te permite aprender mucho en cada entrenamiento. Por el otro lado, una quiere jugar y no sé si en algún momento tendré el deseo de buscar un equipo en el que pueda hacerlo más. Dependerá de cómo se vaya dando todo».

De momento, su estadística en AFA dirá: un partido, cero goles en contra. Nada mal.

SUS INICIOS

Como la inmensa mayoría de las jugadoras de su edad, Belén Zara no tuvo de chica la posibilidad de integrar un equipo de fútbol femenino. Las ganas de patear la pelota, porque en aquel entonces ni pensaba en ser arquera, se las sacaba jugando en el barrio, con amigos, y participando de algún que otro torneo ocasional que se organizara.

«Cuando tenía diez o doce años fui a acompañar a un compañero que jugaba en Villa. El entrenador me vio que estaba jugando con él y me dejó practicar. Estuve un tiempo, después dejé porque eran varones y porque no me coincidía con el horario de escuela. Yo era volante o jugadora de equina. De arquera arranqué mucho después», recordó.

Creció y empezó a darle pudor jugar con los varones, por lo que decidió empezar a jugar al hockey en Sarmiento. A la vez, empezó a hacer la parte del entrenamiento físico de boxeo en Arano Box. «Volví a dejar todo cuando quedé embarazada de los nenes. Todo ese tiempo estuve parada. Un día, mi hermana Yésica me dijo si quería probar y arrancar a jugar al fútbol en Sarmiento. La primera vez no fui, pero a las dos semanas me avisó que había entrenamiento y acepté ir», relató.

Fue previo al inicio de la Primera B y tuvo la oportunidad de probarse en un partido amistoso que se había organizado ante la Reserva de Camioneros.

EL TORNEO LOCAL, UNA ESPINITA

Sin la oportunidad de jugar en Primera B, ante la presencia de las otras dos arqueras, Loana Herrera y Guadalupe Riscossa, que se repartían todos los minutos; Belén Zara empezó a tener continuidad en el equipo de Primera División que competía en la Liga Juninense con aquellas futbolistas que tenían menos minutos en AFA y otras provenientes de las categorías formativas.

A la memoria viene su destacada actuación en el pasado Torneo Clausura 2019 ante la UNNOBA, en un disputado partido que terminó con triunfo 1-0 para Sarmiento en el que mucho tuvieron que ver sus atajadas.

Fue en aquel partido que Las Maestras definitivamente habían sacado chapa de candidatas, pero después, por la superposición de compromisos con la Primera B, decidieron retirarse del certamen en instancia de semifinales.

«Con UNNOBA había sido re peleado y por suerte pude hacer un buen partido. De mi parte, y creo que le pasó lo mismo a otras compañeras, nos quedamos con las ganas de seguir jugando ese torneo. Obviamente, por los tiempos, los entrenamientos, no pudo ser. Había que cuidarse de cualquier lesión, porque se estaba juntando mucho todo con los partidos de Primera B», opinó.

Y agregó: «La decisión fue re entendible, pero también nos pasó que nos quedamos con las ganas de seguir jugando ese torneo en el que teníamos chances de llegar a la final. En lo personal, para mí era la posibilidad de jugar y seguir aprendiendo, de los errores, de todo. Jugar siempre suma».

Por Juani Portiglia

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