Si durante la cuarentena en Argentina ni siquiera se puede confiar en la policía, imagínese si estamos complicados.

En Mar del Plata tuvo lugar un hecho tan insólito como vergonzoso, que terminó con dos agentes, un hombre y una mujer, desafectados de la fuerza.

Designados para controlar que la cuarentena estuviera cumpliéndose, especialmente en la playa, los policías interceptaron a un guardavidas por estar, según creyeron, violando lo establecido.

Este les explicó que estaba exceptuado y regresó a la playa, donde terminaría por llevarse una sorpresa.

Ni el parlante portatil ni el bronceador que allí había dejado estaban. Más tarde, una cámara de monitoreo mostraría que quienes lo habían robado eran los propios agentes.

Ambos fueron desafectados de la fuerza y serán investigados por hurto agravado. ¡Una vergüenza!

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