A los once años supo que quería ser Nico López, aunque hasta los trece no encontró a nadie que le dijera que estaba bien, que no tenía de qué preocuparse, aunque sí mucho de qué ocuparse todavía, ni a nadie que le diera ese voto de confianza para comunicárselo a su familia.

Lo que nos enamora de la historia del arquero de Las Aviadoras es que esa seguridad para saber ser, la misma con la que defiende los tres palos, la encontró en la cancha. Mucho tuvo que ver su profe, Lean Villarruel.

«A Lean lo conocí cuando empecé en Newbery. Estuve en el momento en que decidió cambiar su DNI. El a mí me ayudó mucho. Un día fue a mi casa a decirle a mi mamá que para cualquier cosa que necesitemos él iba a estar. Es como un papá para mí», le contó a Junín24.

Y por medio del profe-papá, Nico también conoció a Milo Samperi, quien a pesar de su juventud se ha convertido en un referente para los chicos trans en Junín. «Yo lo conocía de las redes sociales. Había visto que había ido a dar charlas en un par de escuelas. Pero personalmente lo conocí por Lean. Él le había dicho que me quería conocer y una noche fui a cenar a su casa. Ahí empezó el trato».

Gracias a los dos, empezó a abrirse frente a él todo un mundo de nuevas informaciones, que debían estar ahí, al alcance de cualquiera, pero que sin embargo son muchos los que tienen que bucear y bucear para encontrarlas. «Con Milo, con Lean, yo le pude decir a mi vieja que me quería comprar una faja y ella lo super entendió. Todos deberíamos tener un Milo, un Lean que nos informe. Mucho más, esa información debería estar en todas partes», reconoció Nico, que hace unos meses cumplió 15 años y que cuando habla le hace creer a cualquiera que pasó toda una vida.

«Todos deberíamos tener un Milo, un Lean que nos informe. Mucho más, esa información debería estar en todas partes»

Y agregó: «La desinformación te marca la desigualdad que existe y es algo que me angustia. Yo empecé transitando todo esto solo, sin nadie a mi lado que me diga dale, yo te voy a ayudar. Próximamente voy a tener una charla con Milo y con mi vieja para ver qué onda con el tratamiento hormonal, que es algo que quiero hacer pero que es una decisión delicada, importante, y por eso tengo que ver bien cómo lo voy a hacer».

Según Nico López, ser trans todavía conlleva acostumbrarse a saber que en algún momento tocará vivir una situación incómoda en relación al género. Recordó que las vivió en la primaria, por comentarios que lo marcaron en la infancia, y que las vive todavía hoy. «Da bronca naturalizarlo, tener conciencia de que va a pasar, de saber que, lastimosamente, durante la transición toca vivir momento malos».

En la cancha es diferente, un microclima. Un reflejo de lo que en algún momento deberá ser también afuera, desde el alambrado al infinito. Más allá de algún comentario inoportuno de alguna rival, el arquero de Las Aviadoras siente que es su lugar en el mundo: «En general, el fútbol es un lugar muy bueno, con buenas energías. Hay gente que es muy buena con vos por más que sea tu rival. Un club que quiero mucho es Independiente, donde tengo varias amigas, siempre me han dado mucho apoyo. Me llaman como yo quiero, me tratan como yo quiero. Y por más que ganemos o perdamos contra ellas siempre vamos a terminar bien».

HAY QUE GOLEAR A LA IGNORANCIA

Da satisfacción ver como en el transcurso de un año, fueron cada vez más los que empezaron a entender realmente quien estaba parado en el área, haciéndose gigante para cuidar el arco de Newbery. Rivales, organizadores, hinchas, periodistas y tantos otros que dijeron Lucía, más por ignorancia que por mala intención, se fueron ocupando de conocer su historia, corrigiéndose sobre la marcha, aprendiendo que Nico es Nico. Porque sí.

«Hubo mucha gente que empezó a familiarizarse cada vez más con el femenino y a entender que soy un chico, al que lastimosamente no le toca jugar el masculino, que disfruta de jugar el femenino, y al que hay que tratar como tal. Eso me hizo sentir muy cómodo», remarcó.

PRIMER Y SEGUNDO NOMBRE

Para cuando llegue ese momento de tener el nuevo documento en sus manos, el que le reconozca legalmente esa identidad que hace tanto tiempo auto-percibe, Nico ya lo tiene todo muy bien organizado.

«Pronto me toca renovar el DNI y cuando lo haga, si todas las cosas se me dan bien, voy a tenerlo como Luciano Nicolás. Luciano porque hasta el día de hoy mucha gente me dice Lu. Me gusta ese nombre, si no no me lo pondría. Pero lo hago también por muchos integrantes de mi familia que todavía no se acostumbran. Por otro lado está mi hermano de 9 años que ya me dice Nico, eso me pone muy contento y orgulloso. En realidad, ya hay muchos familiares que me dicen Nico. Estoy orgulloso de ellos y de mí. Nicolás me lo puse por el segundo nombre de mi viejo. Mis más queridos me dicen Nicolás«.

Por Juani Portiglia

4 COMENTARIOS

    • Nunca falta el pelotudo que pregunta si juega con mujeres u hombres, lamentablemente en esta ciudad de mierda no hay un equipo de fútbol para varones o mujeres trans.
      Por lo tanto Nico tiene que jugar con mujeres, porque tampoco ningún equipo de hombres con su machismo de mierda no es capaz de decirle «vení a jugar con nosotros, sos uno más» porque así se basa está sociedad de mierda, en lo que uno tiene entre las piernas y no en lo que uno verdaderamente siente.

      • Uy!
        Por la forma en que te expresás,colijo que sos egresade de la Universidad de Lenguss Vivas

        ja jaa 👹👹👹

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