El humorista Marcos Mundstock, miembro del grupo Les Luthiers, murió este miércoles a los 77 años como consecuencia de una enfermedad que le fue descubierta en febrero de 2019.

“Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió. De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia”, señala el comunicado oficial difundido por Les Luthiers.

Pese a que supo llevar adelante una carrera como actor de cine y TV, Mundstock era el rostro definitivo de Les Luthiers, porque su voz representaba el hilo conductor dentro de cada espectáculo.

Marcos Mundstock nació el 25 de mayo en 1942, en Santa Fe. “Mis padres eran judíos polacos, de la Galizia, una zona que ahora está en Ucrania. Se vinieron antes del nazismo y se salvaron, pero toda la familia paterna murió en los campos de concentración. Mis padres llegaron a la Argentina a principios de los 30, mi papá era relojero, había aprendido su oficio en Lviv. ¡Y claro que me influyó la cultura que traían!. En mi casa se escuchaba música clásica, también yidish e italiana. De esa mezcla me viene el gusto por tantas cosas. Además, a mi papá le encantaba contar chistes, en casa se cultivaba el humor judío, la autoironía. Cuando nos instalamos en Buenos Aires, ya había dos teatros en yidish y pocas ciudades tenían tanta vitalidad cultural. Se parecía en eso a Nueva York. Y a veces, cuando nos dicen que tenemos algo del humor de Woody Allen, pienso que nos criamos en un mundo parecido”, contó alguna vez sobre sus primeros años.

Fue durante sus andanzas estudiantiles cuando se vinculó con la música y los coros. Allí principalmente por el impulso que llevaba Gerardo Masana, surgió Les Luthiers. También de esos primeros tiempos datan algunas de las marcas características del grupo: los instrumentos informales y el infaltable personaje de Johan Sebastian Mastropiero.

“I Musicisti” llegó a presentarse en medio de la movida del Di Tella, la legendaria síntesis de la cultura emergente de los 60 en nuestro país. Sin embargo, Mundstock consideraba que Les Luthiers “no es representativo de esa especie de Icono”. “Dentro de lo que era un ambiente bohemio, nosotros éramos los burgueses, los chicos de corbata que íbamos a hacer una diversión fuera de hora”, sostuvo.

Con Masana, Marona y Rabinovich, Mundstock formó Les Luthiers y presentaron su primer espectáculo (Les Luthiers cuenta la ópera). Luego se incorporarían otros dos nombres esenciales como Carlos Núñez Cortés y Carlos López Puccio. La muerte de Masana en el 73 significó un duro golpe para el grupo, pero aún así no detuvo su crecimiento.

“Mirando hacia atrás, podría decir que hicimos un humor lo suficientemente abstracto y sin localismos para que no tenga fecha de caducidad. Voy a ser inmodesto. Creo que inventamos un estilo. Sin ser una cosa de otro mundo, no nos parecemos a nadie. Chistes con conceptos, ese jugar con las palabras, ahí está nuestra originalidad. Algo eficaz para hacer reír a dos mil personas en un teatro con la historia absurda, por ejemplo, de un tipo que se duerme en la conferencia de un semiólogo”, contó.

La muerte de Rabinovich fue un golpe durísimo. “Se nos fue un hermano. Nos dio tristeza, bronca, como había ocurrido en el ’73 con la muerte de Gerardo Masasna. Pero nos propusimos seguir, aunque para el público y para nosotros fuera un desgarro durísimo”, recordó.

Con los años llegaron los reconocimientos. Cuando cumplieron media década de carrera fueron condecorados con el premio Princesa de Asturias y estrenaron el show antológico Gran reserva .

Su último ciclo en la TV fue Pasado de Copas por Telefe, y fue protagonista en cine, como sacerdote en Mi primera boda, como analista en No soy vos, soy yo y también en El cuento de las comadrejas, la película coral de Campanella.

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