AFABrunella GutiérrezFútbol FemeninoJuninLos ToldosPrimera BSarmiento

Brunella Gutiérrez: «Escuchar mi nombre en el estadio fue algo re lindo»

DeportesLocalesNacionalesSociedad

Así chiquita como la ves, cuando le tuvo que poner los puntos a un presidente que no la liberaba para cumplir el sueño de jugar en AFA, ni dudó en plantarse. Y menos va a dudar si no le queda otra que tirarse a trabar con la cabeza. O si la tienen que llevar a coser una herida al hospital, antes que en la cicatriz va a pensar cómo avisarle a la mamá para que no se preocupe. Así de gigante es Brunella Gutierrez, la toldense que dio en voz bajita sus primeros pasos en Sarmiento y terminó convirtiéndose en una indiscutible del equipo que, cuando le den la orden, irá a jugarse el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.

-En los primeros partidos de Sarmiento en AFA no estabas entre las convocadas. ¿Con qué tuvo que ver?

-Al principio tuve problemas con el pase, entonces no podía ni estar en el banco. ¡Lo que lloré! Como un mes entero. Primero habían arreglado y yo podía ir a entrenar. Después me dijeron que no podía ir más, porque no tenía seguro y en Independiente (Junín) no aflojaban. Después entró el pase, creo que un jueves, y jugué por la liga. Al fin de semana siguiente pude debutar con Ferro.

-¿Vos pudiste hablar sobre los motivos por los que no te daban el pase?

-Primero llamaron mis papás. Ellos habían pedido pelotas y Sarmiento no sé si estaba muy a disposición de brindarlo. Creo que eran unas diez o quince. Un día, me había perdido ya algunos partidos, me saturé y le mandé yo al presidente. Me decían que ellos tenían una propuesta para llevarme a España en un intercambio. Me enojé, porque ellos pedían como un porcentaje por formarme. Le mandé al presidente, de buena manera, pero diciéndole de qué derecho de formación hablaban si yo no hacía ni un año que estaba en el club. Le dije vos a mí no me conocés, ni un partido me fuiste a ver. Fernanda (Riveros), que era la que a mí me había llevado al club, no podía hacer nada porque el que decidía era el presidente. Después terminaron arreglando. Jonny (Villarreal) se ocupó mucho, igual que el encargado de manejar los pases de inferiores en AFA.

-¿Y ya valés las diez pelotas?

-Jaja, no sé. Lo que pasa es que en Independiente me tenían jugando más arriba…

-¿Tus compañeras de Independiente sí lo entendieron?

-Creo que sí, que con todas me llevé bien y quedé bien. Lo que pasa es que yo entrenaba acá en Los Toldos y las veía nada más que en los partidos. Sumado a que no llegué a estar ni un año, no es que había hecho una súper relación.

¿Y cómo se fue dando tu llegada a Junín, primero; y a Sarmiento, después?

-Yo jugaba acá en Viamonte. Andrés Peralta (PF de Rivadavia que en ese entonces estaba en Independiente) había venido a ver un partido y, junto a Fernanda (Riveros) nos llevaron. Después yo no quise ir más y seguí jugando acá en Los Toldos. Sabía que Sarmiento hacía una prueba, hablé con Jonny (Villarreal) y me dijo que vaya. Fui. había jugado dos partidos como lateral nomás, pero probé a ver qué salía. Dos pruebas hice. Cuando terminó la segunda, nos pidieron los números de teléfono y quedaron en avisarnos. A mí nunca me llamaban y me iba enterando que con otras, por sí o por no, ya habían hablado. Dije capaz que no quedé. Pero lo que pasó es que habían anotado mal el número. Hasta que Jonny se pudo comunicar conmigo y me dijo que quería que siguiera entrenando.

-A la mayoría de tus compañeras no las conocías, entonces…

-No. Solo con las de Los Toldos (Sofía D’Ambrosio y Sofía Nieves). También con Delfi (Brance) y Flaka (Ríos) que son de 9 de Julio y habían venido a jugar acá al pueblo.

Foto: Sarmiento oficial

-La Flaka era justo la que empezó jugando en tu posición

-Claro, pero le pasó como a mí. Ella estaba jugando de 3 en Sarmiento pero en 9 de Julio era enganche o doble cinco. Yo jugaba de volante o punta por afuera.

-Ahí no te tirabas tanto al piso…

-¡Sí me tiraba! Siempre. Es una costumbre. Por ahí me las mando.

-Cuando empezó toda la aventura en AFA, ¿te imaginabas terminar tan afianzada en el equipo titular?

-La verdad que no. No me lo esperaba. Justo pasó que la Flaka se lesionó y eso me dio lugar a mí para debutar contra Ferro. ¡Lo que corrí! Terminé toda acalambrada.

-Fue una derrota dura esa. ¿Pensaste justo debuto yo y terminamos así?

-No, porque fue un partido raro. Nos pasó lo de la lesión de Meli (Garialdi), que pesó mucho. Para mí es una jugadora que es distinta. Sabés que si están ella y Popi (D’Ambrosio) arriba cualquier jugada puede terminar en gol. La Negra (Mansilla) también tuvo sus chances que no se dieron. Llegadas tuvimos. Después también se golpeó Valen Berenguel. Fueron dos cambios muy rápidos. A mí me tocó marcar a una jugadora que era rapidísima, Melina (Guerrero). Pero yo también estuve firme. Tenía que demostrar que en el debut no me podían pasar. Me sentí re bien.

-¿Tenes un partido favorito, por cómo rendiste?

-No. No sé. Me pongo muy nerviosa antes de entrar y después me olvido totalmente.

-¿Nervios que se notan o los escondés?

-¡Se me nota muchísimo! La noche previa a jugar contra All Boys no me podía dormir. Estaba con La Mona (Sofía Nieves), en La Casita. No nos podíamos dormir. Me desperté al otro día y La Mona me cebaba desde temprano. Me decía dale, Chula. Vamos, Chula. Las ansias, los nervios. No me podía quedar quieta. Ese partido tenía muchos nervios.

-Es que era un partido clave para ustedes…

-¡Sí! Estaban las dos goleadoras. Teníamos casi los mismos puntos, peleando ahí arriba. Por suerte fue bastante gente a vernos, que también me da nervios en la salida pero ya cuando empiezo a jugar me olvido totalmente. Lo mismo me pasa en el estadio.

-¿Que te pasó la primera vez que saliste a jugar en el Eva Perón? Porque el primero con Estudiantes te lo perdiste…

-Es algo muy lindo. Me acuerdo mucho el que jugamos como preliminar del masculino. Que te nombra la voz del estadio. Me dio unos nervios terribles. Pero escuchar mi nombre fue algo re lindo. Estaba re contenta.

-Los fans quieren saber… ¿Cómo nació el apodo de La Chula?

-Jaja. Un día habíamos ido a hacer trabajos preventivos al gimnasio de Sarmiento. Me da mucha gracia… Pidieron el correo electrónico de cada una. Popi dijo el suyo, La Mona también. Hasta que me tocó a mí: Brune Chula… Y las otras se empezaron a reír. Y claro, en todos los equipos tenía un sobrenombre. Guachín, El Perro… Cómo en Sarmiento no iba a tener uno. Me lo empezaron a decir las chicas. Hasta que un día me lo dijo Sergio (Barbagelata) y yo no lo podía creer.

-Hay una cosa con las que todas tus compañeras coinciden y es que ninguna quiere jugar contra vos en los entrenamientos…

-¡No! No quieren. Muchas veces soy igual de intensa que en los partidos, depende. Sergio nos ha retado porque boludeamos. Y él nos pide que entrenemos serio porque después es lo que reflejamos en la cancha.

-Me da la sensación que eso fue un proceso. Que cuando todo empezó para muchas era como un juego, que no caían, y que con el correr de los partidos y las chances serias de pelear un ascenso lo fueron tomando cada vez más en serio. ¿Pasó algo de eso?

-Fue así, totalmente. Por suerte las más grandes siempre ayudaron muchísimo a mentalizarnos. Yo traté de tomarmeló con mucha responsabilidad porque es una oportunidad única. Pienso que acá en Los Toldos en un momento no había liga y ahora estoy jugando en AFA... En las concentraciones, Sergio siempre intentaba que nos juntáramos con las más grandes a charlar, integrarnos, porque él sabía que nos iban a ayudar muchísimo. Hoy tenemos un muy buen grupo.

-¿Qué tan importante te sentís para el equipo?

-No sé. Si es por cómo me hacen sentir las chicas, re bien. Me hacen sentir importante. Si me tienen que marcar errores, siempre es de buena manera. Y siempre es lindo cuando me felicitan.

-Si fueras vos la que tiene que encontrar algún detalle propio a corregir, ¿qué sería?

-Por ahí me gustaría pasar más al ataque. Después creo que estoy bien. Sergio me pide que pase, pero a veces son partidos que me da miedo dejar una marca y después no llegar. Eso me limita un poco. Lo bueno es que de mi lado está la Negra Mansilla que es una máquina.

-¿Elegir jugadora favorita podés?

-A Meli (Garialdi). Cuando faltó se extrañó muchísimo, porque más allá de lo que juega es súper compañera. Salta siempre a defenderte. Es muy buena y muy importante para nosotras.

-¿Y compañera favorita?

-La Mona (Sofía Nieves). Sin dudas somos tal para cual. Nacimos el mismo día. Tenemos la misma maldad encima. Hacemos de todo. Las dos juntas somos terribles.

LOS TOLDOS, UN LUGAR EN EL MUNDO

Mucho antes de ser La Chula que lleva cuchillo entre los dientes, pateó sus primeras pelotas -y ajustició a los primeros rivales- en la canchita que el papá de su primo les había armado frente a la casa. También con su hermano, dos años mayor. Ya a los 13, se fue a jugar a Coliqueo, equipo que todavía hoy impulsa el femenino en el pueblo y espera pronto poder armar equipo de 11 para salir a competir.

Es a Los Toldos donde siempre quiere volver y donde se refugió en plena pandemia, que ya las encuentra en fase 5 y listas para volver a entrenarse, a las órdenes de Federico Coronel, preparador físico paisano que, dicen, no les tuvo piedad a la hora de las exigencias a las tres toldenses que integran el plantel de Sarmiento.

-¿Sos muy apegada al pueblo?

-Sí. Cuando tuve que irme, para la pretemporada, me costó muchísimo. Las que siempre nos volvíamos éramos Popi y yo. La Mona no tanto, porque hace más años que está con las chicas, tiene más amistades.

-¿Sería un impedimento si te vienen a buscar de afuera?

-No dudaría en tomar la oportunidad si se me presenta. Pero lo que es seguro es que me llevo a mis perros. Eso sí.

-¿Ascendiendo con Sarmiento te ves?

-Si, me veo. A veces me pongo a pensar y siento que para jugar en Primera todavía me falta algo. Pero quién te dice. ¡Ojalá!

-SI NO HAY SANGRE, NO ES LA CHULA

Una de las circunstancias más ridículas en que derivó la indecisión de AFA respecto a cómo resolver los ascensos a Primera División una vez que pase la cuarentena tiene que ver con que no tendría validez la primera jornada de la Zona Campeonato, en la que Sarmiento había conseguido un valioso triunfo como visitante de Banfield. Justo ese partido en el que Brunella Gutiérrez terminaría de probar que cuando la cosa se pone áspera, cualquiera quisiera estar de su lado.

¿Podés creer? Me rompí el ojo y no sirvió de nada. Fue un partido durísimo. Ellas no paraban de atacar. Ya ni me acuerdo cómo pasó. Creo que yo salgo a rechazar y viene una de ellas a toda velocidad que cuando rechazo me choca. Me dolió, me quedé tirada, pero no me había dado cuenta. Cuando me dan vuelta, me saco la mano de la cara y ahí me veo la sangre. Enseguida escucho que me dicen es para coserte. Creo que fue Flor Gamarra la que dijo no es La Chula si no tiene sangre. Sergio me tuvo que sacar. Lo primero que pedí fue que le avisaran a mi mamá y se me reían, jaja.

Ahí me llevaron a coser. Eso habrá sido a las seis de la tarde y me deben haber atendido ocho menos cuarto. Todo ese tiempo yo estaba con la venda. Todos se tuvieron que quedar a esperar hasta que me cosieran. Encargaron pizzas y se quedaron en el predio de Banfield. Por suerte estaban los chicos de la Filial 1 de Abril, que nos siguen siempre, Renato (Ubalton) y el abuelo de Delfi (Brance) que había ido también a vernos. Si no me llevaban ellos me dejaba la ambulancia ahí y no sabía cómo iba a volver.

Por Juani Portiglia

Seguir Leyendo:
Deportes‎ ‎ |‎ ‎‎ ‎Locales‎ ‎ |‎ ‎‎ ‎Nacionales‎ ‎ |‎ ‎‎ ‎Sociedad
LO MÁS DESTACADO
keyboard_arrow_up