Este martes el Deportivo Armenio informó que Micaela Gudiño, delantera del equipo que milita en la Primera B de fútbol femenino de AFA, dio positivo de Covid-19 tras realizarse un hisopado. La jugadora se había sentido mal durante el fin de semana y lo hizo saber tanto en su trabajo como en el club. Ahora se encuentra en aislamiento, junto a su pareja, evolucionando de manera favorable y ansiosa por volver pronto a realizar los entrenamientos virtuales a la par de sus compañeras.

«El domingo me hice el hisopado porque sentía fuertes dolores de cabeza y musculares. Justo el viernes teníamos que entrenar y yo me sentía mal, por eso no lo hice. El sábado tuve franco en el trabajo y ya me sentía mejor. El domingo me sentí bien y fui. Allá me empecé a traspirar, de la nada, y me mandaron a mi casa. Me tomé le temperatura y había levantado fiebre. Me bañé y fui a un sanatorio que tengo cerca de casa, acá en Garín, y me hicieron el hisopado. Ayer me dieron el resultado positivo«, le contó la jugadora de 25 años a Junín24 Fútbol Femenino.

Gudiño comenzó a cumplir el aislamiento en su casa, con su pareja que también se hizo el hisopado pero no recibió todavía el resultado. Dijo que si bien ha tomado todas las precauciones desde el inicio de la pandemia, no podía dejar de ir a trabajar. «Si yo no trabajo, las cosas no se pagan solas. Al inicio de todo tuvimos los 14 días, pero después ya nos reincorporamos», comentó.

La jugadora dijo que actualmente siente una especie de congestión nasal y dolores de cabeza, pero que empezó a sentirse mejor y no ve la hora de estar lista para volver a entrenar. Claro que ya le hicieron saber que todavía no es recomendable, por un tema de consumo de energías y respiratorio. Además, manifestó que tanto desde la directiva del club como de parte de sus compañeras tuvieron comunicación con ella de inmediato, poniéndose a disposición y deseándole una pronta recuperación.

«Se enteraron por mi entrenador. Se comunicaron y me dijeron que estaban a disposición si necesitaba algo. Ellos siempre fueron muy atentos conmigo y con todas las jugadoras. Siempre están pendientes de si necesitamos algo. No nos podemos quejar. Si bien es un club humilde en relación a otros que están en la categoría, como Sarmiento que cuando fuimos tenía todo, la gente del club siempre fue muy atenta y por eso estamos todas muy agradecidas», expresó.

Precisamente en su visita a Junín Micaela Gudiño llevó la cinta de capitana y la nueve en la espalda, siendo la jugadora que pudo llevar mayor peligro al arco de Las Maestras, aunque sin fortuna a la hora de plasmarlo en el marcador. «Fue un viaje largo, llegamos cansadas. Cuando llevás la nueve llevás una responsabilidad muy grande, que no tendría que ser así. Te sentís obligada a hacer el gol y cuando no puedo yo me enojo mucho. Esa es una cosa que sé que tengo que mejorar. Soy muy temperamental. Me enojo conmigo cuando no me salen las cosas y sé que soy capaz de hacerlas«, recordó.

Queda claro que no hay virus que pueda hacer que la nueve del Tricolor deje por un momento de pensar en fútbol, por eso también lamentó que el inicio de la pandemia, que obligó a suspender el Torneo de Primera B, haya coincidido con el mejor momento de Armenio como equipo. «Estábamos muy bien. Habíamos tenido partidos muy malos antes y en el momento de remontar, cuando había más conciencia en el equipo, veníamos ganando y éramos un grupo más formado, más solido, nos llegó la suspensión. Antes de empezar a ganar tuvimos muchas derrotas, pero tanto el entrenador como desde el club siempre nos alentaron. Estoy segurísima que vamos a volver con todo», aseguró.

Micaela Gudiño juega al fútbol desde que tiene memoria y no puede poner en palabras el amor que siente por el deporte. «Es algo que nace y yo lo tengo desde siempre», explicó. Jugó en el potrero y también se destacó en distintos torneos relámpago que se organizaban en la zona, hasta que hace casi dos años decidió probar suerte en Armenio y empezó su aventura en el fútbol de AFA.

Por eso es que ahora ocupa recuperarse, recuperar fuerzas y acumular todas esas ganas que ya tiene de volver a entrenar. Enfocarse otra vez con todo a seguir puliendo los detalles que le permitan continuar evolucionando como futbolista e ir en busca de seguir cumpliendo sueños. «En el último tiempo mejoré mucho, pero a los 16 años o 17 te juro que la rompía, me gambeteaba a todos los pibes. Por eso me hubiera gustado poder haber hecho el proceso formativo. Mi mamá es una persona con discapacidad y no podía pedirle que me llevara a un club. Pero ella sabía que amaba jugar al fútbol y siempre me dio lo que tuvo para que lo hiciera, como plata para los botines», contó.

Y concluyó: «Yo siempre trato de inculcarle a las más chicas que aprovechen, que dejen todo en cada partido. Hay chicas muy talentosas en el equipo que por ahí no se dan cuenta la capacidad que tienen. Si yo a esa edad ya hubiera podido jugar en un club como Armenio, no sé dónde estaría ahora. Todavía pienso que se me puede dar. Siempre lo pienso. Estoy trabajando y no dejo de pensar en fútbol. A mí pareja, que por suerte me apoya, le digo que ojalá explote en el fútbol y pueda dedicarme plenamente a esto».

Por Juani Portiglia

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