Pablo Magnin tuvo todo para ser el héroe indiscutible de la tarde noche en Victoria. Autor del gol que puso en ventaja a Tigre a los 17 minutos, tuvo también en sus pies la oportunidad de sellar el triunfo en el último minuto, ya que Bolivar lo había empatado con tanto de Marcos Riquelme.

Pero el exdelantero de Sarmiento no pudo convertir su remate desde los doce pasos, producto de un penal que él mismo había provocado yendo a buscar de cabeza. El arquero boliviano Javier Rojas le arruinó al Siete Bravo, ahora reconvertido en 35, el nuevo grito sagrado y a Tigre la posibilidad de celebrar un triunfo en la Libertadores.

«Me siento muy mal porque tuve en mis pies la oportunidad de ganar. Siento que fallé. Estoy mal», dijo Magnin apenas terminó el partido, con toda esa verdad que jamás oculta y que lo había hecho, más allá de los goles, tan valorado en Junín.

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