Hace un año y medio, si se quiere dos, recuerda que ni siquiera le tocaba jugar todos los partidos de liga local, por cuestiones lógicas de la edad. Y es que la posibilidad de jugar en AFA con Sarmiento llegó casi como regalo de 15 para ella. El resto se lo fue ganando todo solita, por ese esfuerzo y ese compromiso que podría parecer impropio de la edad, pero que el entrenador Sergio Barbagelata destacó desde su llegada al club.

«Las más grandes tienen una mentalidad, las más chiquitas todavía tienen que cambiar el chip», solía decir el DT durante aquellos inicios en Primera B, allá por septiembre de 2019. Pero a la hora de vivir el fútbol, Isabella Alonso es de las chiquitas con mentalidad de grande.

-¿Esperabas jugar todo lo que jugaste cuando se armó el equipo para entrar en AFA? ¿Sentiste siempre la confianza del DT?

-Si pienso dos años atrás yo jugaba acá en la liga, por ahí ni siquiera jugaba algunos partidos porque era chica. Que de un momento para el otro nos planteen esta posibilidad de jugar en AFA, que lleguen refuerzos y todo lo que pasó fue muy positivo. Y a la vez sorprendente, porque yo por mi edad nunca me hubiera esperado llegar a jugar tantos minutos y tener esa regularidad. Pero creo que tiene que ver con la constancia con la que siempre fui a entrenar, dejando todo. Creo que Sergio (Barbagelata) siempre me hizo notar que valoraba ese esfuerzo. No solo a mí, porque muchas veces remarcó que todas íbamos a tener oportunidades en un torneo tan largo. Personalmente, siempre creí en eso que dijo e intenté focalizarme para estar lo mejor posible para cuando se me diera la oportunidad de jugar. Si me tocaba, genial. Pero por ahí no me lo esperaba.

-Rápido apareció una lesión que incluso pareció que podía demandar mayor tiempo de recuperación que el que al final te tomó. ¿Qué sentiste en ese momento?

-Me lesioné dos o tres días antes de viajar a jugar contra Argentinos Juniors. Habíamos jugado tres partidos (Argentino de Quilmes, Atlanta y Estudiantes BA). Había podido jugar en los tres y haberme lesionado ahí me dio una calentura bárbara, porque venía sumando muchos minutos, afianzándome en la categoría y llegó la lesión. Además vos decís es la rodilla y pensás que por ahí es una recuperación que puede durar más tiempo. Por suerte tuve una recuperación rápida con el traumatólogo, con kinesiología y pude volver rápido. No me volvió a molestar más.

-¿Cómo viviste y cómo te sentiste en la vuelta a los entrenamientos en una cancha, después de siete meses de Zoom y trabajos en casa?

-Después de todo el parate, si bien veníamos entrenando, es lógico que la intensidad con la que arrancamos sea mayor. Físicamente yo estoy bien y no noté tanto la diferencia porque justamente nunca frenamos de entrenar. Por ahí obviamente lo que costó más fue agarrar otra vez la pelota, porque eso sí que no pudimos hacerlo.

-Entonces la pandemia llegó a demostrar que estábamos equivocados los que decíamos que lo que se sabe con la pelota no se pierde…

-No sé si lo sentimos así. Por ahí al principio decís uh, no me acordaba ni como era la pelota. Pero es agarrarle la mano de nuevo a esos trabajos. Una vez que volvés a patear, a pasarte la pelota con tus compañeras, todo cambia totalmente y te sentís como si no hubieras parado.

-Entre los entrenamientos y el colegio, ¿a Zoom no lo querés ver más?

-Tuve clases por Zoom todo el año y por ahí se hacía medio denso todas las mañanas conectarse. Comparándolo con el Zoom de los entrenamientos era re distinto, porque en este caso era más una manera de mantenernos en contacto, de motivarnos entre todas, también con los técnicos. Sirvió para seguir entrenando y seguir remarcando nuestro objetivo. Si bien no sabíamos exactamente cuándo íbamos a volver o cuándo íbamos a poder jugar el torneo, era ahí donde encontrábamos motivación entre todas.

-¿Y cómo recibiste la noticia de que para definir el ascenso a Primera iban a tener que jugar nada más que cuatro partidos?

-Creo que es un formato atípico. Lógicamente es tener más presión, porque tenés que ganar los cuatro partidos si querés ascender. No tenés margen para la equivocación o para regalar puntos, porque sabés que empatás un partido o perdés y quedás un poco relegado de luchar por el ascenso. Entonces, en comparación a lo que se iba a jugar es algo completamente distinto.

-¿Tenés alguna preferencia por el orden de esos cuatro partidos?

-Después de tanto parate, por ahí no querés empezar jugando contra los que se consideran más fuertes. Por ahí es preferible arrancar con un equipo que sea considerado más accesible, más allá de que después cada equipo va a tener lo suyo, te va a hacer partido y vas a tener que dejar todo para ganar. Por ahí si los comparás hay equipos que no son tan fuertes como otros y eso puede servir para ir entrando en juego, ganando en confianza. Por ahí los partidos más fuertes, como podría ser Argentinos Juniors, es preferible dejarlos para el final cuando vos sentís que estás más cerca

-¿Aunque esa última fecha pudiera ser como una final?

-Claro, porque ya venís con un plus de confianza, sabiendo que estás a un paso nada más. Creo que eso influye mucho en el tema mental.

-¿Sentiste que en la fase regular alguno de los otros nueve equipos que se disputan los dos ascensos a Primera División las superó futbolísticamente?

-Creo que ningunos. De todos modos hubo un para a los que por la lesión no viajé ni siquiera a verlos, como contra Ferro que perdimos 3-0. De los que estuve presente, sea jugando o viéndolos, nunca fuimos superados. Más allá que por ahí terminamos en empate o perdiendo, para mí merecimos más. Un ejemplo fue con All Boys acá, que terminamos empatando pero creo que el equipo dio una muestra de carácter y merecimos ganar. Lo mismo allá contra Argentinos Juniors, que creo que no fue un partido para perderlo. O contra Comunicaciones. Creo que Sarmiento nunca fue superado futbolísticamente en los 90 minutos y demostró siempre tener equipo para jugar y afrontar cada partido.

-El fútbol como juego lo amamos todos, pero en tu caso pareciera que el amor es por el combo completo. ¿Disfrutás mucho de entrenar también?

-Sí, entrenar es algo que me gusta hacer. Por eso dejé tantas cosas de lado, más que nada en este último año, por cumplir en los entrenamientos o para prepararme mejor para un partido. Te hablo de momentos con la familia, con amigos. Y también siento que tengo que tener un gran compromiso hacia el equipo. Es ser consciente que estamos jugando por un ascenso y que la ilusión es de todas igual. También en eso nace el compromiso individual, la constancia, porque es para el beneficio colectivo.

-En los inicios del torneo de Primera B Sergio remarcaba mucho la mentalidad de las más grandes y la mentalidad de las más chicas a la hora de asumir el compromiso. En ese sentido, ¿te sentís de las chiquitas con mentalidad de grande?

-Creo que pasa por ese compromiso individual que te decía, por focalizarme en que estoy jugando por un ascenso y que podemos llegar a jugar en Primera donde se abre esa ventana para jugar contra equipos que ya son profesionales; de ser nosotras también un equipo profesional. Por eso creo que es una responsabilidad tomarse en serio no solo los entrenamientos y los partidos, sino todo lo que nos dicen. Estamos para seguir aprendiendo y mejorando. Así es como vamos a poder lograr los objetivos.

-El domingo hay primer amistoso post-cuarentena y van a jugar contra un equipo de Primera como Rosario Central. ¿Qué te genera?

En primer lugar lo pienso como una re linda oportunidad, que a todas nos genera ansiedad y nos pone contentas porque hace mucho tiempo no jugamos. Entonces, lo que más queremos es salir a jugar ya. Lógicamente también queremos poder estar a la altura. Es una prueba para ir entrando en confianza, agarrando ritmo de juego. Es verdad que están en Primera, pero nosotros también tenemos equipo como para estar en Primera. Después, lo que pase en el partido va a ser otra cosa. Los dos equipos van a querer salir a jugar, a demostrar y a ganar, por más que sea un amistoso. Las ganas de ganar están en una final, en un amistoso y en un picadito. Obviamente la motivación extra pasa por volver a jugar después de tanto tiempo. Queremos disfrutar de la oportunidad.

-Más allá de ser parte importante del equipo de AFA, tenés una gran identificación con la Sub-17, ya sea colaborando en entrenamientos o en una entrada en calor, como jugando cuando el calendario te lo permite. ¿Qué significa ese equipo para vos?

-Siento mucho aprecio por el equipo, por Jonny (Villarreal) y por Renato (Ubalton). Compartí muchos momentos en cancha con las chicas. Quizás mi edad está más cerca a la de ellas que a la de muchas de mis compañeras y eso puede generar, por ahí, que haya más afinidad. Más allá de eso, también quiero devolver todo el apoyo que nos dan ellas y poder estar también yo ahí para apoyarlas, para ayudarlas desde afuera de la cancha, en un entrenamiento y hasta jugando si es posible.

-¿Te sorprendió que tu hermana quisiera arrancar o ya notabas que se venía perfilando?

-No se si venía perfilando, pero Jonny le dijo varias veces que tenía que arrancar. Ella antes iba a hockey y él siempre le decía. Yo también por ahí la jodía para que arranque. Fue genial que haya querido, que se haya animado y que ahora pueda estar jugando con las chicas. Yo la verdad que nunca la vi jugar porque no me dejaba ir a los entrenamientos y cuando pateaba no me dejaba verla. He pateado un par de veces con ella y tiene más fuerza que yo, jaja.

-Por calendario, capaz que da para que juegues algún partido del Nocturno con la Sub-17. ¿Estás?

-¡Obvio! Ojalá que en algún momento pueda jugar con mi hermana. Me encantaría, aunque fueran cinco minutos. Cuando empiecen a jugar voy a ir a verlas, por más que no me deje.

-¿Toda la familia es futbolera?

-Mi papá sí es re futbolero. De mirar y de jugar. En el caso de mi mamá, el ver fútbol tiene que ver más con nosotras. Después, el apoyo es de toda la familia. Tratan de ir a ver todos los partidos, desde siempre. Por ahí con mi papá comparto ese sentimiento de ser tan fanáticos de River.

-¿Te transmitió también sus dotes musicales?

-¡No! De eso no me transmitió nada, jaja. Nunca cantar, ni bailar. Ni ahí.

-¿A futuro qué objetivos te proponés?

Pienso irme a estudiar y eso por ahí genera un poco de incertidumbre viendo el presente. Estamos en una competencia AFA y pensar en tener, ojalá, la posibilidad de ascender y que solo voy a estar disponible para el plantel un año porque después me voy a estudiar, genera un poco de cosa. Porque dejé durante un montón de tiempo muchas cosas de lado para poder lograr ese objetivo y quizás actualmente el fútbol femenino no te permite vivir. Entonces, vos dejás cosas de lado por hacer lo que te gusta, por entrenar y jugar partidos. Pero después no sabés si vas a poder seguir jugando, si cuando te vas a estudiar vas a poder.

-Si cuando te vas a estudiar aparece un equipo de Buenos Aires, ¿ahí sí vas por las dos opciones?

-Claro, ahí me encantaría. Sería genial. Para mí lo primero es poder jugar con Sarmiento porque es el club en el que crecí, en el que tuve la oportunidad de jugar estas competencias de AFA y con el que se puede seguir creciendo. Pero pensando en que me voy a ir a estudiar, indudablemente una quisiera buscar la manera de seguir jugando en un club que esté al alcance del lugar en el que voy a estar.

-Y ahí sería buenísimo que te toque Boca, porque está muy cerca de la sede de UBA en Montes de Oca…

-¡No! No sé cómo reaccionaría mi papá. Le tendría que haber preguntado. Pero es fanático de River como yo. Igual creo que me apoyaría porque sería una oportunidad única. De todas maneras, no sé si yo podría porque el fanatismo por River es bastante grande. Por ahí digo esto ahora porque no lo veo tan al alcance. Pero si se te presenta esa oportunidad la vas a pensar, porque pasa una vez y no sabés si la vas a volver a tener. Pero mejor que fuera en River, jaja.

-¿Pensás en selecciones juveniles? Está el ejemplo de Guada Miño, convocada de Primera B, el de More Culaciati en Sarmiento… En tu caso sos una jugadora con edad de Sub-17 que ha jugado muchísimo en AFA…

-A cualquier jugadora le encantaría y sueña con jugar en la Selección. Obviamente la Primera B es una vidriera, más por estar jugando con equipos de allá de Buenos Aires donde siempre hay alguien viendo. Pero yo trato de no pensar en eso, porque es terminar desviándose de lo que se está haciendo ahora. Trato de enfocarme en mejorar, en dar lo mejor de mí y si alguna vez tengo la oportunidad va a ser por todo ese esfuerzo y ese trabajo.

-¿Sos de mirar fútbol femenino, de chusmear redes y seguir a otras jugadoras?

-Sí, siempre estoy siguiendo a otras jugadoras o mirando goles, resultados. Como la Champions Femenina. Entiendo que sirve más que nada para aprender. Por ahí me gusta analizar como se paran las jugadoras, analizar el fútbol en general. Creo que sirve muchísimo para aprender y de a poco ir aplicando todo eso que ves para mejorar.

Por Juani Portiglia

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