Imposible pensar que de cara al primero de los cuatro partidos más importantes en la historia del fútbol femenino de Sarmiento pueda saltar a la cancha una jugadora que recién llegó, que por ende no pudo hacer pretemporada con el equipo y que tuvo nada más que una semana de entrenamientos. Imposible si esa jugadora no fuera Estefa Aliano, que hace años viene dando muestras del talento y del temperamento necesario para asumir la responsabilidad que le dio Sergio Barbagelata en un llamado de emergencia para cubrir las lesiones de Camila Torres y Brunella Gutiérrez.

La bragadense, multicampeona con Rivadavia de Junín y conocedora de muchas de sus compañeras por su pasado en Selección, dejó claro apenas pisó el Centro de Alto Rendimiento Deportivo que lejos de temerle a los nuevos desafíos es allí donde encuentra motivación. Caso contrario, también sería imposible pensar que hubiera dado el sí para jugar ante Comunicaciones como lateral por izquierda, puesto en el que nunca antes se desempeñó en su carrera.

-¿Esperabas un llamado o te tomó por sorpresa?

-El llamado me sorprendió, no me lo imaginé nunca. En su momento hubo rumores de mi nombre, pero yo estaba en otra. Después, cuando llega el audio de Sergio (Barbagelata) diciéndome que quería hablar conmigo y yo había visto que tenía dos o tres defensoras lesionadas, ahí sí me pareció que venía por ahí. Pero me re sorprendió. Yo se que Sergio confía mucho en mí, porque lo hizo en Selección. El me dijo no me confundo cuando elijo la jugadora. También me sorprendió la posibilidad de ya ser titular porque no estoy al ritmo de las chicas. La cuarentena a mi me mató. No entrené. El último partido que jugué fue el que salimos campeonas con Rivadavia. Y le fui sincera a Sergio, le dije que todo lo que es pelota estoy segura que voy a poder responder, pero en lo que es el estado físico debo estar en un 40 por ciento de lo que son las chicas.

-¿En qué lugar de la cancha te quiere el DT?

-En el lateral izquierdo. En la Selección siempre jugué de lateral por derecha, así que le estoy agarrando el ritmo. No estoy para decirte que la rompo, pero si me necesitan en cancha obvio que voy a decir que sí. Ayer tuve un golpe, quedé con dolor, pero para el domingo se va a pasar. Así que cuando me preguntó le di el ok para jugar.

-Pavada de partido para estrenar puesto, ¿no?

-He jugado en todos los puestos, en Selección hasta he atajado. Así que no tengo problema en que me pongan en cualquier posición. Se que le voy a agarrar el ritmo. En eso confío en mí. Es un re desafío, porque soy re derecha. Tengo una re presión, porque la prueba llega justo en los cuatro partidos por el ascenso. Pero a la vez estoy tranquila, porque hay un grupo muy lindo y compañeras con las que siempre jugué que continuamente me están alentando. Ese apoyo se siente. El domingo siento que me voy a amolodar. Lamentablemente tuve una sola semana de entrenamiento, pero pude conocer a las defensoras a las que por ahí tanto no conocía cómo jugaban. Sí a Pini (Tamburrini), pero siempre la vi de cinco en Selección y ahora va a jugar de cuatro.

Foto de Mabel Panero

-Viviste en Rivadavia el malestar o la tristeza que habían generado otras salidas del equipo y ahora te tocó a vos. ¿Cómo te manejaste con eso?

-Si acepté venir a Sarmiento fue por el desafío que me plantea a mí misma. En Rivadavia por ahí empezaba a sentirme relajada. Venía necesitando nuevos desafíos, encontrarme con algo que me volviera a motivar, porque ya estaba como colgando los botines. Lo primero que hice fue charlarlo con Mariano (Reynoso). Ni con mi papá lo había charlado, que es el que me aconseja mucho en el fútbol. Yo le pedí una opinión, que me dijera qué haría él como jugador en ese momento. Yo tengo 29 años, el tren ya pasó dos o tres veces. Y él me dio un consejo muy del lado de papá. Me dijo que era una muy linda propuesta que me iba a hacer muy bien desde lo físico, pero también desde lo psicológico. Es cierto que presencié la salida de otras compañeras y por ahí nos había generado un malestar. Pero lo que nunca hice fue ir por atrás. Yo se lo comuniqué a Mariano, como corresponde, y una vez que estaba todo firme se lo comuniqué a mis compañeras, que también me apoyaron. De todos modos, él se puso bastante triste. Me decía cómo hago para reemplazar lo que vos hacés dentro y fuera de la cancha. Me dijo que le daban ganas de tirar la toalla y ahí fui yo la que lo alenté y le dije que se dejara de joder. En un momento pareció que iba a ser un préstamo por los cuatro partidos y creí que después volvía a Rivadavia a jugar el Nocturno. Pero después hablaron con el presidente que querían el pase definitivo. Arranqué el papelerío y una vez que se puso el gancho recién pude comunicarlo.

-Hablaste del llamado de Sergio, pero también de compañeras con las que has compartido mucho fútbol. ¿Qué tan importantes fueron ellas a la hora de aceptar la propuesta de Sarmiento?

-Tengo un gran aprecio por Flor Gamarra y Melina (Garialdi). Cuando me llamó Sergio, a los dos minutos me hablaron ellas. Me dijeron que me necesitaban. En un primer momento yo había dudado y me tiraba abajo por el estado físico. Pero cuando me hablaron ellas me terminaron de convencer. Les dije que lo iba a hacer y se pusieron muy contentas. He jugado cantidad de partidos y siempre estuvieron al lado mío. Entonces lo hice por mí, por el desafío de medirme hasta dónde llego, y por ellas también.

-Hubo charla previa al último entrenamiento. ¿En dónde se puso el foco?

-Más que nada en manejar la ansiedad. Es una etapa definitiva que yo al no venir de todo lo anterior no lo sentí tanto como ellas. Tal vez el domingo lo empiece a sentir. Más que nada fue el interés de saber cómo se sentían las chicas en cada partido, con el cuerpo técnico. Y también buscar esa unión entre las más grandes y las más chiquitas.

-Pasar la noche de sábado en Bragado y no en la pensión con otras jugadoras, ¿es mejor o peor a la hora de manejar esa ansiedad?

-Creo que va a ser en el viaje cuando más me ponga a pensar en todo. Vengo mirando videos del puesto de lateral izquierdo. También de Comunicaciones para ver con qué me va a tocar lidiar. Si sigue la chica que vi, la verdad que voy a tener un partido bastante duro. Es ligera y juegan mucho pelotazo para ella, así que voy a tener un partido importante ahí. Pero también vi debilidades que nosotras podemos aprovechar. Yo ahí tengo que aprovechar mi patada para que Sofi (D’Ambrosio) y Meli (Garialdi) busquen esas pelotas que puedan llegar a pasar por arriba de la defensa. Juegan mucho en línea y salen a achicar hasta la mitad de la cancha. Entonces hay que buscar esa pelota y la ligereza de las delanteras nuestras.

-Te estudiaste todo…

-Sí, estudié mucho a Comunicaciones. También les pregunté a las chicas cómo habían sentido ese partido. Encima la cancha es sintética. Lo bueno es que cuando la pelota pica, dispara, entonces necesitamos aprovechar esas pelotas. Yo físicamente no estoy en mi mejor momento, pero tengo que aprovechar esa patada. El cambio de frente y la pelota larga. Y en Pini (Tamburrini) quedará mayor responsabilidad a la hora de desbordar por la derecha.

-Desde afuera de la sensación de que sos una jugadora muy valorada acá en Junín, por todos los equipos. ¿Lo sentís así?

-Sí. La verdad que más que valorada me siento querida. Siempre que he tenido problema con alguna jugadora adentro de la cancha, he salido y he pedido disculpas porque queda ahí. No me gusta que me aplaudan o que me vengan a decir qué bien jugás. Pero valoro mucho cuando pasa. Las palabras que ha tenido Sergio, las palabras que ha tenido Mariano… Porque acá en Bragado nunca lo viví, nunca se valoró el fútbol femenino. Y me tuve que ir de mi ciudad para poder crecer.

-Hay buenas jugadoras en Bragado, ¿por qué crees que no se termina de apostar al fútbol femenino?

-Hay chicas como Carlita Miotti, La Polaca (Ana Clara García), que están tirando para adelante con el fútbol femenino acá. Pero lamentablemente están solas. No hay competencia. Si se arma un campeonato no llegás a seis equipos. No hay clubes que te apoyen, tampoco la liga. Así que los espacios se los generan ellas solas. Hay buen nivel, hay buen pie y muy lindo semillero, pero quienes nos rodean no lo están aprovechando y es una lástima.

Por Juani Portiglia

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