Hay dos tipos de personas inquietas. Las que te dan ganas de gritar pará un poquito y las que te hacen suplicar no te canses nunca. Sasha Herrera pertenece al segundo grupo, con la salvedad que ni siquiera hace falta suplicar. Por eso en su vida hay básquet, fútbol y militancia que nace de un corazón tan grande que incluso tiene lugar para varios clubes: BAP, Ciclista, Sarmiento… Y si la apurás un poquito Racing también. Porque quién habrá sido el infeliz que algún día sentenció que había que casarse con un solo sentimiento.

LA MILITANCIA

-Da la sensación que la pandemia te terminó de despertar esa vocación social que implica poner el cuerpo y salir a la calle para ayudar a los que más necesitan…

-En lo que es dirigencia de club, yo era vocal suplente de BAP cuando el presidente era Javier Pepa. Y ahora que el presidente es mi papá (Hugo Herrera) soy vocal titular. Desde el club siempre se están haciendo cosas, pero la pandemia sí me despertó mucho más ese costado social. Estábamos medio apagados, re frenadas con las chicas y dijimos no nos podemos quedar tan paradas. Tenemos que hacer algo por la gente que necesita. Lo primero que pensamos con algunas fue en hacer una olla popular, más allá de lo que ya se venía haciendo desde el club con los alimentos. En un primer momento fuimos a hablar con Valeria Arata y ella siempre nos ayudó de manera desinteresada. Ahí arrancamos con Male (Ballesteros) y Noe (Vera), con todos los cuidados. Fueron cuatro meses que estuvimos haciendo las ollas.

-Y ahora sí, con Arata, ya empezaste a marcar una presencia súper activa en los barrios.

-A Valeria hace años que la conozco. Ella iba al Club BAP, estaba yo. Iba al Club Ciclista, estaba yo. Iba a Sarmiento, estaba yo. Así nos conocimos. Después empezó una relación re linda que ya es una relación de amistad. Como a mí me gusta mucho la tarea social, de a poco me fui metiendo en su grupo. Hoy en día trato de estar al lado de ella, ayudando a la gente.

-¿Por qué es tan importante para vos trascender lo que puede ser una afinidad política ideológica para ir a ponerle el cuerpo?

-A mí es lo que más me gusta. Salir a la calle, estar con la gente y ayudar a los chicos más que nada. Poder llevar un plato de comida, ropa, un par de zapatillas. Es eso más que nada. En todo ámbito que vos estás, ya estás haciendo política. En la vida, en cualquier lado. Obvio que después te vas a sentir más cómoda en un lugar que en otro y por eso es que a mí me gusta pertenecer al grupo de Valeria Arata, por las personas que hay. Tal vez con otro grupo no lo hubiera empezado a hacer.

EL DEPORTE

-¿El básquet fue el primer amor o hubo algún otro deporte antes?

-Yo arranqué básquet porque tenía una enfermedad en la espalda. Escoliosis. Me dieron para hacer natación y básquet. Como de chiquita iba a la cancha de Ciclista con mi viejo, chau. Me re copé y arranqué en el club, con 9 años. Ahora tengo 24 y siempre en Ciclista, nunca dejé. Es una vida. El año pasado por el tema de la pandemia no arranqué. Las chicas (muchas de sus compañeras también en BAP) estuvieron entrenando un mes, después se frenó. Ya cuando quisimos acordar estábamos a fin de año. Pero el año pasado básicamente me quedé con el fútbol. Le había dicho a mis compañeras que este año iba a arrancar, pero encima ahora estoy con una lesión. Entrenar están entrenando. Arrancó este lunes la pretemporada.

-¿Qué tan real es eso de que llegaron al fútbol porque se cansaron de ganar en el básquet?

-Un poco se había vuelto aburrido, faltaba esa motivación. Cuando nosotras empezamos a ganar muchos torneos con Ciclista, mi papá siempre me jodía y decía por qué no se vienen y arman el equipo de fútbol femenino acá en BAP. Dejen de joder con el básquet que ya ganaron todo, jaja. El año pasado, las chicas para no parar en el verano dijeron por qué no nos presentamos en el Nocturno. Meli (Eizaguirre) fue la que arrancó con que quería jugar. No queríamos parar porque veníamos con un estado físico tremendo de haber estado entrenando para el Provincial. Eso nos ayudaba mucho y no lo queríamos perder. De que me lo dijo Meli a que se lo dije a mi viejo me demoré, si no incluso podríamos haber jugado el torneo anterior. Yo al principio estaba totalmente negada, porque el básquet es otro ambiente y al fútbol lo veía un poquito más áspero. Pero Meli me dijo nosotras vamos a ir a jugar al fútbol y es verdad. Se lo dije a mi viejo y chocho. Justo Diego Jordán estaba sin equipo y él había hablado con el técnico del femenino de Racing (Antonio Spinelli). Se entusiasmó con la idea, le presentó el proyecto a mi viejo y arrancamos.

-Encontraron a un muy buen DT en Diego, ¿no?

-Totalmente. En lo futbolístico, porque hay muchas cosas técnicas que nosotras no traíamos, y en lo pedagógico. Se metió desde el primer día y sigue re metido. Le pone toda la onda. Nosotras en la cancha, las que venimos del básquet, nos gritamos un montón. Por ahí algunas de las que llegan nuevas se lo toman re mal, pero no es de mala onda. En todo eso Diego está muy encima también. Somos un equipo muy competitivo, más que divertirnos queremos ir a jugar para ganar.

-En esa declaración de intenciones, ¿cómo se ven para el Nocturno?

-Esta año fue complicado, pero estamos con tremenda expectativa para arrancar el torneo y poder dar lo mejor de nosotras. Obviamente nos preparamos para pelear ahí en la punta.

-Hay un tatuaje que viene de una promesa con el básquet, del cual te invito a contar la historia. ¿Y si salen campeonas con BAP ya hay promesa?

-Tengo el tatuaje de una pantera con una pelota de básquet en el brazo y el motivo fue una apuesta durante el Torneo Provincial de Mar del Plata en 2018. Antes de arrancar un torneo importante siempre hacemos una previa en alguna habitación. Tomamos mate, jodemos. Lo típico. Las chicas, principalmente Meli, me dice si salimos segundas te hacés el tatuaje y te lo pagás vos. Si Salimos campeonas, te hacés el tatuaje y te lo pagamos nosotras. Así que bueno, salimos campeonas y no me quedó otra que hacerme el tatuaje. No me podía negar. Con BAP todavía no prometí nada, pero por ahí las chicas pueden proponer algo. Me haré la PanteGol con la pelota de fútbol en el otro brazo, jaja.

-Para mí hay que dibujarle una pantera trepando al escudo de BAP que hay yendo a los vestuarios…

-Jaja. podría ser esa. Puede ser mejor. Que quede ahí.

-Te tocó estar lesionada en esta vuelta, en la que a la base del grupo le sumaron otras jugadoras importantes. ¿Cómo viste al equipo en todas estas semanas?

-Con el tema de la pandemia y el estado físico arrancamos todos los clubes en la misma situación. Por ahí a nosotras nos va a costar porque algunas jugadoras no tenemos tanta técnica y ese fundamento. Obvio que tenés que tener técnica para jugar al deporte que sea y nosotras la tenemos, pero nos cuesta más que a algunas chicas que vienen jugando desde hace años. Si nosotras invitáramos a esas chicas a jugar un partido de básquet no van a tener ni idea. Pero estamos bien armadas. Llegaron Belén (González), Ludmila (Reynoso), Luna (Maimone) que nos están dando otro fútbol. Después llegó Mili Suárez y entró re bien al equipo. También Luciana Belén que vino con ella. Las dos se integraron re bien al grupo. Son chicas que sumaron y eso está bueno.

-Apenas entraron a su primer Nocturno daba la sensación que el resto de los clubes eran reticentes a ustedes. Ahora siento que eso ya cambió. ¿Ustedes también?

-Fue así. Cuando llegamos todos los equipos nos miraban como si fuéramos un monstruo. Ahora ya somos un equipo más, ya nos integraron. Capaz que también hubo quienes se pensaban que nosotras veníamos medias blanditas, pero nosotras salimos a ganar desde el primer partido, a plantarnos en la que venga.

Foto de Mabel Panero

-Para el próximo Nocturno, teniendo en cuenta incluso que van a compartir grupo… ¿Sarmiento sí o Sarmiento no?

-Está bueno que se haya sumado. El año pasado no tuvimos la oportunidad de compartir torneo con ellas porque no se presentaron al Nocturno. Creo que le van a dar otro color al torneo. Es Sarmiento. Justo nos tocó en nuestra zona el primer partido, así que le vamos a meter duro. A mí me genera algo muy especial, obvio que me encantaría estar adentro. Yo soy hincha de Sarmiento. Ojalá me toque estar.

-Ahora, le llegás a meter a Sarmiento un gol en el último minuto como contra Independiente… Me imagino que mínimo se lo gritás en la cara a Chiófalo…

-Jajaja. No lo voy a gritar tanto como ese gol a Independiente, pero obvio que lo voy a gritar. Si es en el primer tiempo, tranqui. Si es en el segundo, depende cómo está el partido. Pero si es en los últimos minutos, ahí sí, jaja.

-Siendo hincha de Sarmiento, mujer, deportista… ¿Te pareció raro que otras jugadoras no hayan bancado al femenino en AFA?

-Acá en Junín hay mucha gente que no lo quiso nunca a Sarmiento. Les cuesta quererlo y no sé por qué será. Habría que hacer algo para motivar a la gente de Junín y que empiece a ir más a la cancha. El otro día, en la caravana del ascenso, estaba todo Junín. Yo conocía a 500 personas que son de Sarmiento, de la cancha. Pero Junín es careta. Esa misma gente en otros momentos es la que te tira mala leche y después son los primeros que van a ir a la cancha a ver a su equipo de Primera División acá en Junín. Yo no entiendo a la gente que no quiere a Sarmiento. Y por más que haga buenas campañas, no los comprás con nada. Tuvimos un equipo en B Nacional, ahora en Primera. Hay que apoyarlo, porque es de Junín. Ni siquiera es pedirte que seas socio, pero que apoyes nomás. O que al menos no tires malas energías.

Por Juani Portiglia

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