ORLANDO, FL - FEBRUARY 24: Megan Rapinoe #15 of the United States scores a goal her second goal and celebrates with teammate Carli Lloyd #10 during a game between Argentina and USWNT at Exploria Stadium on February 24, 2021 in Orlando City, Florida. (Photo by Jeremy Reper/ISI Photos/Getty Images)

El Team USA goleó 6-0 al seleccionado argentino en el Exploria Stadium de Orlando y se coronó campeón de la She Believes Cup por segunda ocasión consecutiva, con puntaje ideal, nueve goles a favor y sin haber recibido ninguno en contra. Megan Rapinoe por duplicado, Carli Lloyd, Kristie Mewis, Alex Morgan y Christen Press marcaron para el mejor equipo del mundo.

Intentar explicar la victoria abrumadora de Estados Unidos sobre Argentina señalando todo lo bien que hace una federación y todo lo mal que hace la otra llevaría a negar la jerarquía individual y colectiva del que desde hace años es el mejor seleccionado del planeta. No hay derecho para hacer cosa semejante.

Tratar de culpar a Carlos Borrello de la goleada recibida, por más antipático que caiga, sería pensar que existe una fórmula numérica, llámese 4-4-2; 3-5-2; 3-4-3; 4-3-2-1… que podría haber reducido al máximo esa diferencia de jerarquía. Difícil si se tiene en cuenta que las estadounidenses prácticamente no dejaron que las argentinas superaran la mitad de la cancha.

Claro que Estefanía Banini tiene que estar en la Selección. Claro que tiene que estar Florencia Bonsegundo. Ruth Bravo y Belén Potassa, será cuestión de gustos. Pero creer que con ellas cuatro hubiera sido otra la historia del partido que cerró la She Believes Cup no es más que promocionar un engaño que suena lindo, que ganará adhesiones, pero que no solo no modificaría la diferencia de poderío entre Argentina y Estados Unidos, sino que cargaría a cuatro de las mejores jugadoras que ha dado nuestro suelo de una mochila repleta de exigencias desproporcionadas.

Quien realmente quiera que el fútbol femenino en Argentina siga desarrollándose, sea desde la tribuna o desde los medios, lo primero que deberá hacer es tener paciencia. Porque ahora sí vale achacar a las dirigencias todo lo que no se hizo en cuarenta años, para entender que no se puede lograr en cinco. Al menos no para salir a competir contra un seleccionado que, hace nomás unos meses, también le pintó la cara a Holanda, campeonas de Europa vigentes y clasificadas de manera invicta a la próxima edición de la Eurocopa.

Sí habrá que defender a capa y espada a las jugadoras contra aquellos que quieran utilizar la derrota para intentar volver a negarles el lugar, para quienes intenten minimizarlas en su condición de deportistas de alto rendimiento, para quienes opinen que con ellas en la cancha no hay negocio y que en consecuencia no debe haber para ellas una retribución económica a la altura del esfuerzo. Alguien ha instalado alguna vez en el deporte argentino que hay que ser los mejores del mundo en todo, que cualquier otra cosa es el fracaso. Allí también habrá que romper.

Normalmente, 90 minutos de fútbol son más sencillos que cualquier teoría de lo que está bien y lo que está mal. Normalmente, en 90 minutos de fútbol gana el mejor equipo. En el Exploria Stadium de Orlando, Argentina solo pudo contener durante 10 ese torbellino que es el USA Team con jugadoras muy atentas a sus marcas, dispuestas a dejarse el alma por la camiseta. Pero tan bien juegan las estadounidenses que también son capaces de destrozar ese mito de la garra y el corazón en un pase y una definición. Rose Lavelle vio el desmarque de Megan Rapinoe entre las dos centrales argentinas, que esta vez fueron Aldana Cometti y Romina Núlñez, y desde la mitad de la cancha le puso la pelota adelante de sus narices, para que la Capitana América la dejara correr hasta que le quedara en la posición perfecta para sacar un remate cruzado, bajo, que no dio opciones a Solana Pereyra.

Ya en 25 fue Christen Press la que filtró la pelota para la escalada de Carli Lloyd por derecha. Una vez que recibió, la número 10 esperó el segundo preciso para soltar la pelota hacia el medio, justo cuando la arquera argentina la salió a cortar, y permitir así que Rapinoe marcara su doblete personal y uno de los tantos más sencillos de su carrera. Dos minutos más tarde fue la goleadora de la noche quien quiso devolver gentilezas y le soltó la pelota al ingreso solitario de Lloyd, pero la definición de la mediocampista fue devuelta por el palo. A los 31 Solana Pereyra tuvo oportunidad de lucirse con un atajadón ante un remate a quemarropas de Christen Press, pero a los 34 Rapinoe soltó de primera para Kristie Mewis que ubicó el ingreso de Lloyd al área y le mandó el centro para que se redima del yerro anterior punteando sobre la salida de la arquera. La propia Kristie Mewis, una de las grandes figuras del Houston Dash campeón de la MLS, se sacó la marca de Adriana Sachs con un movimiento exquisito para entrar al área y cruzar un tiro inatajable para Pereyra que dejó en 4-0 el marcador con que los seleccionados se fueron al descanso.

Con un equipo abrumado en defensa y sin posibilidad de tener la pelota de mitad de cancha en adelante, se hizo imposible destacar a una jugadora argentina en el partido, prueba de que a la hora de ganar experiencia es mejor jugar todo el año que una vez cada 400 días contra el mejor equipo del mundo. En ese primer tiempo, fueron 15 remates de las estadounidenses contra ninguno de las argentinas.

El complemento tuvo 30 minutos de paz para las dirigidas por Carlos Borrello, porque Estados Unidos rotó mucho su plantilla dando ingreso a Alex Morgan, Lindsay Horan, Emily Sonnett, Margaret Purce, Jaelin Howell y Sophie Smith, por lo que se tomó un tiempo en volver a acoplarse como equipo. En Argentina sumaron minutos Dalila Ippólito y Valentina Camara, dos jugadoras de ataque que habían tenido muy poca participación en la She Believes Cup y que prácticamente no tuvieron oportunidad de demostrar sus condiciones.

Recién a los 83, tras una gran jugada individual con asistencia incluida de la joya de la nueva generación MLS Sophie Smith, Alex Morgan se dio el lujo de marcar su primer gol post embarazo y el número 108 con su selección. Todavía quedaba tiempo para uno más, que llegó a los 87 tras un córner ejecutado por Kristie Mewis y el cabezazo de Lindsay Horan para habilitar por el segundo palo a Christen Press, que también de cabeza metió el 6-0 definitivo.

El abrazo de consuelo de Alex Morgan a Yamila Rodríguez fue la imagen del final. Argentina pudo competir en sus dos primeros partidos de She Believes Cup, ante Brasil y Canadá, a partir de los cuales podrán sacarse conclusiones a futuro. Contra Estados Unidos, posiblemente ni siquiera haya servido para hacer esa experiencia que el entrenador repite en cada conferencia de prensa hasta el hartazgo.

La Selección necesita mejores condiciones de hospedaje y entrenamiento. Necesita un entrenador que entienda mejor a las jugadoras. Necesita que vuelvan Banini y Bonsegundo. Necesita que acompañen los medios y la gente. Necesita que de una vez por todas se activen las divisiones inferiores en todo el país. Necesita que las jugadoras de Primera División cobren un sueldo a la altura de una deportista de alto rendimiento y que pronto haya contratos también en la Primera B que nutre. Necesita que el fútbol profesional en Argentina se vuelva federal… No para ganarle a Estados Unidos, sino para volver a clasificar a un Mundial y un Juego Olímpico. Cada quien tiene sus propios objetivos. El resto es demagogia.

Por Juani Portiglia

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