Foto de Brenda León - Club Sarmiento

Hay un paso que se da entre la infancia y la vida adulta, difícil precisar exactamente cuándo, en el que dicen que se rompe la magia, la fantasía. Hay un truco, sin embargo, que Sofía Berenguel aprendió de muy chiquita en Agustina y que todavía le funciona ahora que ya levanta las maquetas de su mundo universitario. Consiste nada más que en generar el contacto pelota-pie. Y todo lo demás desaparece.

El último domingo, con la 10 en la espalda y en Ciudad Deportiva, volvió a abrazarse a su varita mágica. Jugó respirando el aire de aquel campito y se convirtió en una de las figuras destacadas para el triunfo de Sarmiento 3-0 sobre Camioneros, por la séptima fecha de la Zona A de la Primera B de AFA. Más fácil imposible. Si ella disfruta, disfrutan todxs.

-¿De los cuatro triunfos que consiguieron en el torneo, fue el que más feliz terminaste en lo personal?

-Sí, sin dudas. En los otros partidos no me había sentido tan cómoda. Más allá de lo grupal, sentía que las cosas no me venían saliendo tan bien en lo individual. Creo que en este partido pude soltarme un poco más y jugar como suelo hacerlo en los entrenamientos.

-¿Ya en el transcurrir de un partido se va sintiendo que las cosas salen?

-Y sí. Lo fundamental para mí es la primera pelota. La primera que toco es esencial. Si me sale bien el pase o lo que sea, ya empiezo a jugar con otra cabeza. Si el primer pase me sale mal, me cambia todo. La cabeza muchas veces me juega en contra. Gracias a Dios tengo compañeras que me apoyan, que nos apoyan mucho cuando las cosas nos salen mal. Eso me ayudó un montón. Este partido sin dudas fue distinto, porque más allá de los errores que pueda haber tenido me sentí con más confianza.

-Cuarta victoria consecutiva en la previa de dos de los partidos más importantes que tienen por delante. En lo personal, tu mejor rendimiento. No podía haber llegado en mejor momento, ¿no?

-Sin dudas. Los partidos contra Ferro y Almirante son fundamentales. No puedo saber si me va a tocar o no jugar de titular, si vamos a seguir usando línea de tres en el fondo, pero si me llega a tocar ya voy a entrar con otra cabeza. Este último partido fue fundamental. Me sirvió mucho en lo personal.

-Podríamos decir que te sentó mejor usar la 10 que usar la 4…

-Jaja. ¡El número no importa! No creo que haya sido la camiseta…

-Imagino que también estarás contenta por la actualidad de Alma Verdun, porque les tocó pasar momentos parecidos.

-Sí. Las dos hemos tenido momentos similares. Creo que Almita también pasó por muchas cosas que a mí me pasan. De bajonearse y cosas así. Obviamente el fútbol siempre tiene sus momentos así. Pero somos muy compañeras y siempre estamos ahí para apoyarnos si la otra está mal. Me pone muy contenta que le está yendo así, que esté metiendo tantos goles.

De esos bajones a este presente que te tiene con mucha participación, ¿identificás un momento en el que hayas dicho quiero estar, quiero jugar lo que me toque?

-Yo dejé un tiempo de jugar y creo que cuando volví ya lo hice mentalizada de otra manera. Volví pensando en disfrutar de cada entrenamiento. Después, si me necesitaban bien y si no bueno… Quería disfrutar de mis compañeras y no padecerlo tanto como en otro momento, porque si voy a jugar al fútbol es para disfrutarlo, porque es lo que amo. También me ayudan mucho mis compañeras. Estoy muy agradecida con La Negra (Lucía Mansilla), porque es de las que aunque te salgan diez veces mal las cosas va a estar ahí para darte un empujón y para que la próxima salga mejor. Meli Garialdi también me ayuda mucho. Creo que ese compañerismo es fundamental. Cuando las cosas no salen, tener a alguien que te apoye te la re sube.

-¿Se puede mantener el disfrute a medida que crecen las exigencias de una competencia y las responsabilidades que hay que asumir por eso?

-Yo creo que el disfrute nunca se pierde, porque más allá de la presión no deja de ser fútbol, que es lo que todas amamos. Quizás no nos podemos permitir salir tan relajadas como en otro tipo de partido, exige una concentración mucho mayor, pero yo no creo que cambie el disfrute.

-O sea que vos estás jugando un partido durísimo, que puede ser determinante ¿y al mismo tiempo te estás divirtiendo?

-Y sí. Sin dudas. Obviamente también influye mi cabeza, como te decía antes. Entonces, cuando las cosas me salen mal quizás no es tanto el disfrute. Pero no creo que la exigencia de los partidos influya en el disfrute. Sí lo previo a un partido puede ser diferente. Pero una vez que entrás a la cancha y tocás la pelota todo lo demás se va.

¿El Nocturno te hizo bien?

-Sí. La final de la Primera B dejó un gusto muy amargo y el Nocturno sirvió para levantar la cabeza y volver a arrancar con todo.

-¿Te gustaría estar compartiendo otra vez con Valen este momento?

-¡Obvio! Me encantaría. He hablado con ella, como hablan mis viejos también. Es difícil para ella, porque se bajoneaba. Pero obvio que yo disfrutaba un montón de compartir la cancha con ella. El amor por el mismo deporte y todos los momentos que nos dio el fútbol juntas.

-De todas las jugadoras que se sumaron al plantel entre una temporada y otra, ¿quiénes te sorprendieron especialmente o sentís que llegaron a ocupar un rol determinante en el equipo?

-Creo que todas llegaron a ocupar un lugar importante. Con Chechu (Rincón) generé mucha afinidad. Me parece una persona excelente. Futbolísticamente veo unas condiciones bárbaras en Lu Palavecino. Tiene velocidad, fuerza, garra, llegada al área. Por algunos motivos a veces las cosas no se le dan, como nos ha pasado a todas, pero tiene muchas condiciones. No es fácil entrar en partido cuando salís desde el banco, pero ella entró muy bien el domingo.

-Hablás de la importancia de poder salir a jugar un partido desde el inicio y a vos te está tocando…

-Los primeros partidos estuve realmente muy bajón, porque pensaba me está tocando entrar y no estoy demostrando, no estoy pudiendo plasmar en la cancha lo que hago en los entrenamientos. Gracias a Dios el último domingo se me dio poder plasmarlo en la cancha y estoy muy, muy contenta. Para mí es fundamental poder arrancar un partido.

-¿Cuántas ganas tienen de jugar contra Ferro?

-Muchas. Todos los partidos son importantes, pero contra Ferro tiene otro gustito. Todavía no les pudimos ganar, así que tenemos muchas ganas de conseguirlo.

-¿Hoy pensás todo en función de poder seguir jugando al fútbol o crees que vas a elegir priorizar tu carrera universitaria?

-Ahora mi prioridad es el estudio, realmente. A todas nos gustaría vivir del fútbol porque es lo que amamos, pero es difícil. Se te tiene que dar, tenés que tener suerte. Yo no tengo pensado en este momento vivir del fútbol, por eso digo que priorizo el estudio. Ahora estoy haciendo el CBC que es más tranqui y me da tiempo para entrenar y todo. Ya el año que viene me voy a tener que ir.

-¿Y si ascienden?

-Es que no creo que pueda quedarme. Me encantaría, pero me voy a tener que ir porque arranca presencial.

-Estando en Buenos Aires, ¿buscarías seguir jugando?

-Sí, me encantaría. Pero creo que primero necesito acomodarme con la facultad y ver cuánto tiempo me demanda.

-Supe que a la DT de la Reserva de River le gustaste…

-No tuvo ningún contacto conmigo. Fue cuando la Reserva vino a jugar acá. Después del partido Fede (Coronel) me llama y me dice que le había gustado a la DT de River, que había sido como la elegida por ella. Me puso re contenta que una entrenadora importante hablara así de mí. Fue re lindo.

LOS INICIOS

¿Qué recuerdos tenés de tus primeros contactos con una pelota?

-Yo soy de Agustina y allá nunca hubo un club de mujeres. Siempre era campito con los amigos, canchita. Después, mi primo empezó la escuelita de fútbol que era mixta y empezamos a entrenar, pero sin competir. Al tiempo se nos da presentarnos en un Nocturno que se hace de baby allá, en canchita reducida, con un equipo de mujeres. Y jugábamos casi todos los findes contra Saforcada.

-¿Y de la llegada a Junín?

-Al tiempo me ve una profesora de educación física y me pide que me vaya a probar a Newbery. Caigo un día ahí y eran todas re grandes. Me fui, jaja. Era muy chica yo, tenía 12 años… Al tiempo fuimos a Sarmiento, con Jonny (Villarreal), y ahí quedamos con Valen.

-En esos inicios tocaba perder feo también, ¿no?

-Jaja, sí. Éramos todas chiquitas. Ahí tocó perder. Nos hemos comido diez goles.

-Apenas llegué a cubrir el femenino se hablaba mucho de vos como la crack de Sarmiento. ¿Vos te sentías así?

-Que se yo… No me sentía que era figura. Creo que todas en ese equipo nos sentíamos importantes. Jonny me dio mucha confianza y yo estoy muy agradecida. Es un formador excelente.

Por Juani Portiglia

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