El último domingo, en la visita de Sarmiento a San Miguel en el Estadio Malvinas Argentinas, Melina Fava tuvo la oportunidad de disputar su primer partido completo defendiendo el arco de Las Maestras en AFA, después de haber tenido un debut de 45 minutos fechas antes ante Liniers. La oriunda de Chacabuco, de 17 años, había llegado al club a fines de 2019, pero producto de la pandemia no había podido tener su debut hasta el último Nocturno, en que se coronó campeona con Las Maestritas.

Para esta temporada tuvo que tomar una decisión difícil, porque firmó planillas en AFA sabiendo que iba a iniciar el torneo de Primera B como suplente de Linda Ledesma, quedando a la vez inhabilitada de disputar el torneo local. Por esa razón es que valoró el doble la oportunidad, así como también el hecho de finalizar el partido con su valla invicta, y ahora espera repetir el sábado ante Morón, en el cierre de la fase regular y deseando que la localía le permita cuidar los tres palos con el apoyo de su familia.

Foto de Mabel Panero

-¿El nerviosismo grande se había ido en aquellos 45 minutos contra Liniers?

-Sí, aunque no era lo mismo arrancar el partido que entrar en el segundo tiempo. A parte cuando entré contra Liniers ya estaba el partido resuelto.

-¿Cuándo supiste que ibas de titular?

-Fue re loco. Yo sabía que estaba la chance de atajar, porque Linda no estaba y yo venía siendo la segunda arquera. Ahora también está Lolo (Herrera). Pero el miércoles entrenando me golpee el dedo. Salí de la práctica y me fui a Marathon a hablar con el kinesiólogo, que me dice que estaba esguinzada. En ese momento Sergio (Barbagelata) me dijo que no iba a jugar porque podía ser peor. Estuve jueves y viernes preocupada, con la cabeza a mil y el dedo re hinchado. Tenía las ilusiones de tener la chance y sentía que no iba a poder. Pero el domingo a la mañana, antes de tomar el colectivo, Sergio me manda que iba a atajar yo. Me quedé diciendo bueno, genial. Así se dio.

-¿Cómo estaba el dedo el domingo?

-Un poco más deshinchado que jueves y viernes, pero la molestia estaba.

-¿Y cómo está ahora?

-Ahora estoy acá con hielo, jaja. Pero bueno, tocará hacer un poco de kinesiología y este sábado si toca atajar voy a atajar.

-Te tocaron dos partidos de visitante, entonces imagino que tenés ganas de atajar acá en Junín con tu gente alentando…

-Sí, es algo que estoy esperando. Cada vez que jugamos en Ciudad Deportiva y veía que estaban las familias de mis compañeras, yo decía quiero jugar y que mis papás me puedan ver.

Foto de Mabel Panero

-Además ya quedó demostrado en el Nocturno que convocás alta banda…

-Sí, ¿viste lo que fue eso? El apoyo de mi familia, de mis amigos, siempre estuvo. Más allá que me toca estar viajando constantemente, siempre tratan de estar cerca.

-San Miguel fue un partido tranquilo para vos. nada más recuerdo una pelota en el segundo tiempo que agarraste abajo, sin dar rebote. ¿Lo viviste así?

-Sí. En lo que fue el arco yo no sentí presión. El partido por ahí fue más trabado en mitad de cancha. Yo no tuve mucho trabajo. Ya sabía que era un equipo que no iba a atacar mucho por lo que venía pasando en el torneo. Pero creo que para nosotras tampoco se dio el partido que habíamos planeado. De todos modos yo estaba mentalizada en que cuando viniera una pelota iba a estar ahí, que no iba a pasar. Ese era el momento de demostrar. Por suerte la única que tuvieron, que tampoco fue muy complicada, la pude controlar. Después no hubo más que un córner. Nosotras en el segundo tiempo fue impresionante lo que erramos. Fueron tres palos seguidos y decíamos dale, media pila. Qué tienen los arcos.

-Llegan cuartas a la última fecha con la posibilidad de quedar terceras. ¿Hablan entre ustedes de un rival al que les gustaría enfrentar más que a otro en cuartos de final?

-Lo hemos hablado con las chicas y tanto Argentino de Rosario como Banfield tienen un buen equipo y les fue muy bien. Por lo que estuvimos viendo y porque queremos ser terceras, esperemos que sea Banfield.

-Contra Argentino de Rosario habían jugado un amistoso y le ganaron bien. ¿Creen que puede haber cambiado tanto?

-En ese amistoso yo atajé. Los dos son buenos rivales y con los dos creo que van a salir partidos peleados. Las chicas que vienen del torneo anterior nos dicen que los equipos cambiaron mucho de uno al otro. Hubo algunos que se debilitaron y otros que se fortalecieron. Por eso los partidos tenés que ir y jugarlos. Es así.

-Tener oportunidad de atajar ese partido completo, después de esperarlo mucho, ¿fue una curita al dolor por haberse quedado tan cerquita de avanzar en los Bonaerenses con la Selección de Chacabuco?

-Son cosas totalmente diferentes. En lo personal, los Bonaerenses lo viví mucho con mis compañeras de la escuela, con las que ya habíamos jugado una final en 2019 y nos pasó lo mismo. Tenía esas ganas de tener revancha. Creo que el partido lo merecimos, pero no se dio. Me dolió, lo quería ganar y quedó esa espina. También tengo la suerte de ser chica, de tener más oportunidades por delante y de estar compitiendo acá con Sarmiento.

-Al estar solo inscripta en AFA, ¿costó la espera?

-La verdad que yo con eso venía haciéndome la cabeza un montón. De todos modos sabía que para estar en AFA tenía que esperar la oportunidad. Sabía que iba a ser segunda arquera y que no iba a poder jugar ni con mis compañeras de Sub-17 ni en la primera local. Y a la vez ya no tenía los Bonaerenses. Era dejar todo para esperar tener la oportunidad. Pero es como todo. Al que sabe esperar le toca.

-¿Cuándo supiste que ibas a ser parte de ese plantel?

-En esa época en que hicimos los primeros amistosos. Contra Argentino de Rosario fue el primer partido que atajé y después ya empecé a entrenar con ellos y me anotaron para jugar en AFA.

-Terminás este año la escuela, acabás de volver del viaje de egresados… ¿El futuro lo pensás en pos de poder seguir jugando al fútbol?

-Mi idea es seguir jugando al fútbol. pero hay otras prioridades. Voy a estudiar el profesorado de educación física para mantenerme en contacto con el deporte. Me inscribí en La Plata, por eso quiero aportarle todo lo que pueda a Sarmiento antes de irme. Me encantaría que Sarmiento ascienda.

LOS INICIOS

-¿Cuándo empezaste a jugar?

-A los 11 jugaba al básquet, con Luciana Pelatti, que también está en Sarmiento. Mi mamá siempre nos decía que teníamos el club San Martín cerca de casa, que probáramos con fútbol. No mami, yo juego al básquet. Cómo voy a jugar al fútbol. Pero mi mamá insistió tanto que dijimos bueno, vamos a probar. Arrancamos las dos juntas y ahí ya no paré. Empecé de jugadora y era muy mala. Habrán sido tres meses. A mí me gustaba ver mucho a los arqueros, miraba mucho a Chiquito Romero. Siempre fui de mirar tanto al que hace un gol como al que los ataja. Soy media tímida y al principio no quería decir que quería atajar. Mi papá fue a hablar y empecé a atajar. Siempre jugué en San Martín hasta que vine a Sarmiento. Soy fanática y me dolió dejarlo, pero era una linda oportunidad la que se me presentó.

-¿Por qué crees que tu vieja te habrá insistido tanto con el fútbol?

-Creo que principalmente porque mi casa es cerca del club y además somos de San Martín, mi papá jugó en el club. Y además supongo que como siempre me veía que mirábamos Boca juntos, porque soy fanática de mirar, habrá ido por ese lado. Por suerte también mi papá fue mi entrenador después.

-¿Papá entrenador te habla mucho de lo que ve?

-Sí. Y a mí me gusta porque siempre estuvo ahí ayudándome. El de chico también fue arquero y siempre me aconseja. Es un apoyo importante, además que me sigue a todos lados.

Por Juani Portiglia

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