No es la primera final que va a jugar Belén González. Por talento y por futuro, probablemente tampoco sea la última. Pero para la jugadora que armó el bolsito justo después de gritar dale campeón con Rivadavia de Junín con la intuición de que en BAP iba a encontrar su lugar en el mundo después de tanto andar, este lunes en cancha de Newbery y ante Rivadavia de Lincoln se va a jugar el partido de su vida.

Después de dos terceros puestos consecutivos, uno de los cuales ya la tuvo como integrante del plantel, Las Ferroviarias están listas para buscar por primera vez el título en 80 minutos de fútbol. Se lo ganaron con un andar perfecto, habiendo ganado todos y cada uno de los partidos que les tocó disputar y sin recibir goles. Con cuatro goles y un rendimiento de picos altísimos, Belén González fue determinante para todo aquello. Ahora, nomás queda ponerle un broche de oro al final del año.

-¿Cómo te encuentran las vísperas de la primera final con BAP?

-Realmente es una sorpresa y un orgullo terrible, porque BAP viene de pelearla ya en dos torneos perdiendo en semifinales. Yo estuve en uno. Llegar a una final con un equipo que recién comienza, que tiene jugadoras que recién ahora están experimentando lo que es jugar al fútbol y entrar en un torneo de la Liga es una satisfacción inmensa porque estás haciendo historia para el club. Por eso es un placer formar parte.

¿Realmente las toma por sorpresa? Porque siento y demostraron que se prepararon para esto…

-El objetivo del DT en un principio fue llegar a la final, porque significaba superar la marca de dos terceros puestos. Sí nos preparamos para esto. También veíamos la zona accesible para clasificar, porque pensando en lo que ya habíamos logrado creíamos que podíamos. Pero la idea era prepararse para más que eso. Y en cierta forma es una sorpresa porque más allá que nos preparamos para esto nunca imaginé llegar a tanto en lo personal. Sí se que el equipo tiene potencial, que hay mucho por desarrollar y ahora se está notando, pero, personalmente, en los siete años que llevo jugando, siento que es la primera vez que me siento tan cómoda, que avanzo tanto en un mismo torneo. Quizás jugué mejor tácticamente, en equipo. Y los goles también me dicen mucho porque me considero una jugadora que no mete goles y tener cuatro en este torneo es una sorpresa muy grande.

-Ya te tocó ser campeona, pero algo me dice que li lo lográs con BAP sería el más especial para vos…

-Sí, tal cual. Sería el más especial porque sería el primero para BAP y ya por eso sería un orgullo poder hacer historia con mis compañeras. Cuando estuve en Rivadavia ya había un equipo formado, una base, varios títulos anteriores. Entonces, más allá que salir campeón siempre es un orgullo y algo muy grande, hacerlo por primera vez y dejar en lo más alto a un club que encima te da todo es lo máximo.

-Sos una de esas jugadoras a las que después de cada torneo llaman de todos los clubes. ¿Hoy se puede decir que encontraste tu lugar?

-Es así, porque más allá que me llevo bien con un montón de jugadoras de todos los clubes, que me gusta compartir cancha con distinta gente, nunca había sentido una pertenencia a un club como siento ahora y eso también tiene mucho que ver con mis compañeras. BAP tiene un objetivo muy importante que es darle espacio a sus jugadoras y jugadores. Ver que el mismo presidente en tiempo de pandemia estaba tomandote la fiebre y poniendeote alcohol en la entrada, que te regale la camiseta para ir a entrenar, que te motive, muestra mucho cuánta importancia le da. Más allá que tenemos una compañera que es hija de él, siempre estuvo para lo que necesitáramos cada una de nosotras, sea desde la ropa para entrenar o jugar hasta el prestarnos la cancha principal para poder entrenar más cómodas. Eso es muy importante. Yo nunca antes lo había experimentado en otro club. Por todo eso BAP genera esa pertenencia. También hay mucho de ese sentido de pertenencia que lo aprendí de las chicas que vienen del básquet, que arrancan y terminan en el mismo club. Antes por ahí yo no lo tomaba de esa forma. Pero pertenecer a un club es algo muy lindo.

-En relación a lo que decís, siento que la pertenencia y la continuidad es lo que va a terminar marcando la calidad o no de la Liga en el tiempo. Si porque no gano en mi club me voy a ir a otro que gane a ser suplente, se va a terminar destruyendo.

-Tal cual. Es muy lindo y muy positivo que en lugar de cambiarte de club para obtener un trofeo o un podio puedas hacer el esfuerzo en tu club y motivar a tus compañeras para mejorarlo y avanzar hacia esos objetivos. Yo lo he hecho…

-Pero no es tu caso, porque vos te vas después de ser campeona.

-Sí, pero qué se yo. Antes me fui de Defensa porque no sentía que ahí pudiera avanzar. Porque vos veías que como equipo no había respuesta para ir a entrenar, para avanzar. Entonces sentí que no tenía nada más que hacer ahí. El equipo en su conjunto es el que tiene que tirar para adelante. Es lo que ahora está haciendo BAP. Eso también va a mejorar individualmente a cada jugadora. Yo creo que la manera en la que avanzó BAP tiene que servir de ejemplo de que con dedicación, sin faltar nunca a entrenar, se puede crecer mucho. De eso se trata el deporte.

-Jugando contra un equipo AFA de Sarmiento el Nocturno pasado ya demostraron que tienen cabeza para darle pelea a cualquiera. ¿Dónde nace eso?

-Sí, porque yo creo que más allá del juego ya demostramos que hay un corazón y una garra, unas ganas de ganar… Todas tenemos esa pasión por el deporte y esa competitividad sana de querer ganar y querer dar lo mejor. Esa es otra virtud que yo no encontré en otros equipos ni de Junín ni de la zona. Creo que si llegamos a esta instancia, más allá de lo futbolístico, es por esa pasión que tenemos como grupo. También creo que hay dos o tres personas que se sumaron este año que te contagian esas ganas de querer salir a ganar y dar todo. También tiene mucho que ver con lo que transmiten el DT, el preparador físico y nuestra capitana. BAP es fuertísimo por ese sentido. En lo futbolístico, aunque mejoramos muchísimo, por ahí nos falta todavía.

De todos modos le fueron agregando mucho pie. Primero con vos y Ludmila. Ahora con Cintia, Cami, Mili…

-Tal cual. Y es algo que se contagia. Porque en un entrenamiento la que por ahí siente que no da un pase bien se acerca y pregunta con qué parte le pego… Después hay jugadoras como La Negra que tienen el deporte en la sangre, ese compañerismo y ese querer siempre un poco más. Ella te contagia todo eso. Correr, meter y dejar todo. Creo que es un equipo que se retroalimenta.

¿Qué representa Diego Jordan como DT?

-En primer lugar es una excelente persona. Lo conocí en BAP y fui viendo que es muy apasionado por el fútbol. Él no conocía el fútbol femenino, pero se involucró de una manera que empezó a reconocer potenciales, a pensar en el crecimiento. Tiene mucha idea de fútbol. Sabe planificar un entrenamiento, con mucha seriedad, y sabe manejar un equipo con lo difícil que es manejar un plantel en el fútbol femenino. Todo eso favoreció al crecimiento. Poder comunicarle al DT tus inquietudes ya implica un crecimiento a nivel grupal. Tampoco se presta a ningún tipo de comentario externo. Es un tipazo, con un gran compromiso.

-¿Beneficioso o peligroso haberse visto tan poquito con Rivadavia de Lincoln?

-Un poquito de ambas. Peligroso por no saber cómo reaccionaríamos jugando contra ellas, porque muchas de nuestras jugadoras no conocen cómo juegan las chicas de Rivadavia de Lincoln. La virtud a la vez es que ellas tampoco tienen tan claro cómo jugamos nosotras. Se encontraron dos veces en el primer Nocturno que jugó BAP, pero el equipo era muy distinto, todavía no tenía tan instalada una idea de juego. Rivadavia va a tener que tener mucho cuidado con BAP, no solo BAP con Rivadavia. Somos un equipo que ganó todos los partidos, que clasificó primero en un grupo difícil y que no recibió goles en contra. No sé cómo tomará Rivadavia todo eso, pero es algo que nos presenta como un equipo fuerte.

-Humildad de lado, ¿te fuiste sintiendo en el transcurso una de las mejores jugadoras del torneo? ¿Te ibas de la cancha diciendo la rompí toda?

-No sé, jaja. Sí que en lo personal mejoré mucho y estoy muy contenta con eso. Pero también se que puedo dar mucho más. Estoy avanzando, pero todavía falta mejorar en un montón de cosas. Soy muy autoexigente y por eso si en un partido siento que las cosas no me salen como quiero me frustro y me empecino.

-Pero creo que también estuviste mejor de la cabeza. Otros torneos no te salían dos y te bloqueabas. O será que te están saliendo todas…

-Sinceramente sí, siento que estoy mejor. Con ese tema también tiene mucho que ver Diego, que me habla y me habla y me habla. Sabe cómo soy. Sabe que si no me sale una me re trabo y digo no puedo. Él me habla mucho, me apoya en todo sentido. Me halaga demasiado me parece, pero que me considere una jugadora importante del equipo me hace sentir de la misma manera y me hace decir que tengo que demostrarlo y no bloquearme por algo que no me sale.

-¿Hay promesas hechas o compromisos asumidos?

-Mi novio ya dijo que nos regala el asado, así que vamos a ver. También puede ser del presidente. Pero lo primero es ir, jugar, romperla y dar lo mejor para cumplir ese objetivo.

Por Juani Portiglia

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