Valentina Ronca se despidió del fútbol juninense jugando con Villa Belgrano, el club de su barrio, el Nocturno 2020. Antes había celebrado tres títulos con la Sub-17 de Sarmiento y también formado parte del plantel que hizo su debut histórico en la Primera B de AFA. Sabía, sin embargo, que en el horizonte la esperaba Rosario y una nueva vida de universitaria. Se dijo, entonces, que antes de ponerse a pensar en volver a jugar iba a tener que adaptarse a los horarios de cursada, al ritmo, a los tiempos de estudio. Pero antes de que pudiera darse cuenta, casi sin pensarlo, ya estaba otra vez con la pelota en los pies y en uno de los equipos más populares del fútbol rosarino, Social Lux. Además, se había zambullido de cabeza en una disciplina que no abunda por estos pagos. El futsal.

-¿Qué pasó entre ese primero me tengo que adaptar hasta ahora que la pisás en Social Lux?

-Creo que al final arranqué antes de empezar a estudiar, jaja. Pero fue un cambio total. Soy consciente que el futsal es otro deporte y eso llevó a que me demande más tiempo de lo que pensaba. Pero más allá de eso, cuando arranqué a estudiar y todo me arreglé bien. Hoy en día tengo un grupo hermoso, que me hace más fácil el día a día acá en Rosario.

¿Por qué elegiste el futsal siendo una jugadora que se formó en el fútbol 11?

-La verdad que no sé. Yo caí en el club y no tenía ni idea del futsal. No estaba ni consciente de que se jugaba con una pelota diferente. No sabía con qué me iba a encontrar. Fue aprender algo totalmente diferente. Un poco en la técnica y completamente en la táctica. Creo que este año aprendí un montón del deporte. Y me re gustó.

-¿Cómo llegás a Social Lux?

-Obviamente ya lo conocía porque es un club conocido en el fútbol femenino. Hablando de fútbol con el amigo de una amiga me dijo que él jugaba futsal ahí y que tenía que ir. Yo le había contado que el año pasado habíamos hecho con Lu (Inglese) la prueba en Newell’s. Ella fue y yo este año decidí no aparecer, porque era un compromiso muy grande. Me dijo si quería arrancar, me averiguó los horarios y así caí a entrenar. Ya al segundo día me llevaron los papeles para ficharme, así que fue todo muy rápido.

-¿Por qué decidís no aparecer en Newell’s?

-En realidad cuando hice la prueba el año pasado no tuve después la misma comunicación que tuvo Lucía. Nos habían dicho que cuando fuéramos a vivir a Rosario empezáramos a entrenar. Después pasó la pandemia y yo al no tener esa comunicación tampoco fue que busqué de ir. Me di cuenta que entrenan muy lejos de donde vivo, que el hecho de que entraran en AFA me iba a demandar mucho tiempo y a la vez no quería que fuese algo que me lleve a frustrarme de nuevo como ya me pasó en Sarmiento. Creo que no me confundí con la decisión que tomé.

-Vienen de jugar los playoffs y las eliminó Rosario Central en cuartos de final. ¿Es un equipo muy fuerte también en futsal?

-Nosotras habíamos clasificado sextas a los playoffs de la Rosarina A y nos tocó el cruce con Rosario Central. Los primeros cuatro habían quedado prácticamente con el mismo puntaje y son todos muy fuertes. Central, Newell’s, Horizonte… Son equipos que van por todo. La verdad que en el partido ellas salieron bien paradas y nos ganaron bien. Se notó que tenían más cancha, más futsal. No es fácil porque todo lo tenés que decidir en un segundo.

¿Fuiste la única nueva del equipo en el torneo u otras chicas también llegaron para este campeonato?

-Somos varias las nuevas. Cuatro o cinco. Después hay otras chicas que si bien no son tan nuevas como nosotras estaban jugando su primer campeonato. Y después tenés otras que ya juegan hace rato. Es un grupo que tiene un poco de todo.

-¿Qué encontraste en Social Lux como club y en tus compañeras como círculo estando vos lejos de mucha de tu gente?

-No quiero sonar exagerada, pero realmente encontré una familia. ¿Viste esa familia que a veces se forma en un club? Al ser tan de barrio, me hace acordar mucho al tiempo que estuve en Villa, que te llevas con las chicas, con los chicos, con los grandes. Con todos. Voy a la cancha a ver la Primera masculina, la Primera de futsal. Es como que siempre vamos a todos lados a bancar siempre. También para mi cumpleaños, que me tocó pasarlo acá, me hicieron pasar un alto día. Me quedo con todas esas cosas.

-¿Con el fútbol 11 femenino también tienen mucha relación?

-En nuestro plantel hay dos chicas jugando fútbol 11. Una juega Rosarina A y la otra Rosarina B. En Futsal solo tenemos equipo de A. Justamente el sábado, después de jugar, fui a ver la Reserva del futsal masculino y estuve hablando con el DT de 11 femenino que ya me quiere llevar, jaja. Yo no sé qué hacer. El cuerpo técnico es muy bueno, porque siempre busca de hacer amistosos con equipos grandes, que están en AFA. Jugaron contra Central, jugaron contra Racing. Así que me dijo que si arrancaba se arrancaba con todo eso.

-Si te queda tiempo, ¿te gustaría venir a jugar el Nocturno en Villa?

-Sí, eso sí. Porque además el Nocturno es hermoso. Con Villa siempre. También hay que ver si quieren ellos, jaja.

-¿A Sarmiento lo seguiste esta temporada de Primera B?

-Sí. Con Lu (Inglese) siempre que estamos en casa y no jugamos lo ponemos. Sobre todo porque están las chicas. Sofi (Berenguel), Alma (Verdún), La Colo (Garrido). Son el grupo de amigas que teníamos. A la vez es como que decís pa, yo jugaba ahí, me ponía esa camiseta. Y también es raro porque muchas de las que éramos ya no están.

-¿A Lucía en Newell’s también la seguís?

-Sí, obvio. Todavía no fui a ver ningún partido en la cancha porque coincidía muchas veces con mis partidos. O capaz que no estaba acá en Rosario. Pero de los que transmitían me vi un montón. Nosotras vivimos juntas…

¿Y desconectan en algún momento del fútbol o no paran?

-Obvio que no todo es fútbol, pero con Lucía nos miramos todo. Juega Messi y obvio lo miramos. No hay chance de no mirarlo. Otros partidos también. Básicamente pasamos el día juntas. Después me toca irme a entrenar, a ella también. Nos deseamos suerte y después nos volvemos a ver para comer a la noche. Charlamos, jugamos mucho al Burako. Con Lucía tengo una relación que no tengo con nadie.

-Ahora que el torneo se terminó para vos, ¿Te quedará para ir a verla a la cancha o ya no se puede por cábala?

-Jaja. Todavía sigo entrenando. Pero yo no creo en esas cosas así que voy a ir igual. Ella creo que tampoco. Ella me fue a ver una vez y perdimos, jaja. Yo la tengo que ir a ver un partido aunque sea, así que a este (sábado vs Sportivo Italiano) seguro voy a ir. Van a ganar igual. Si no se cagan van a ganar, jaja.

-¿Cómo va el estudio entre tanto fútbol?

-Bien. Acá metiéndole. A veces me agarra que no quiero hacer nada, pero a veces no queda otra jaja. Adaptarme a una nueva vida fueron un montón de sentimientos encontrados. Hay veces que pensás que no sabés cómo manejarlo y otras veces lo pasás mejor. La adaptación cuesta un montón. Ya de por sí la ciudad tiene otro ritmo, otra vibra. Creo que con Lucía nos acompañamos un montón. Si no hubiésemos venido juntas capaz hubiese sido diferente.

Por Juani Portiglia

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