Tantas veces el fútbol devuelve nada más que un cachetazo a quien lo deja todo por un sueño que cómo no va a ser incomparable la alegría que siente la linqueña Marianela Costa ahora que consumó con Ferro el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino, eliminando a Banfield en los penales, después de relegar trabajo, familia y amistades para ir a buscarlo lejos de casa.

La exjugadora de Rivadavia de Lincoln y Sarmiento salió de su zona de confort, llegó a Caballito a pedido del entrenador Demian Alaniz y no tardó en convertirse en una pieza clave para el funcionamiento de la mitad de cancha del equipo. Asumió, además, la responsabilidad de patear el primer penal en el partido definitorio y la voz que a duras penas sale cuando lo recuerda es la clara prueba de que todo salió como tenía que salir.

-¿Cómo se siente que al final haya recompensa a semejante apuesta?

-Estoy feliz. Todavía no caigo, no tomo dimensión de todo lo que logramos. Es inmenso. Sabía que necesitaba dar vuelta la página, hacer un cambio más allá de cómo pudiera seguir Sarmiento. Lo necesitaba en mi vida. Confié en El Chino, a quien no conocía. Porque por más que él me explicara cómo trabajaba, una no lo termina de saber hasta que está. Confié en lo que él me decía y arriesgué todo. Laburo, departamento, tiempo con mi familia, con mis amistades. Es inexplicable lo que sentimos. Es la gloria y eso es lo que nos ganamos. No sé si tendrá más devolución que esa, pero yo me la jugué de cabeza y es enorme.

Foto de Fede Mellado

-Decís que no sabés si habrá más devolución, pero más allá que te toque o no recibir un contrato ya te instalás en un fútbol donde la vidriera es otra…

-Sí. Es una puerta que se abre a un montón de cosas. No lo pensamos todavía, no lo charlamos porque la realidad es que estamos enfocadas en la final con Estudiantes que es un partido que también lo queremos ganar.

-¿Cómo se plantea una final cuando el máximo objetivo está cumplido?

-Lo que pasa es que El Chino tiene mucho que ver en la mentalidad que tiene el equipo. Nos dio el fin de semana para que festejemos, disfrutemos. Pero la nueva semana de entrenamiento empezó a cara de perro y había que enfocarse como sea en ese partido. Ellas también lo van a querer ganar. Creo que va a salir un partido muy distinto al de la fase regular.

-¿Después ya viene descanso?

-Jugamos la final y por lo que se charló hacemos una mini pretemporada. Después nos dan vacaciones y a la vuelta una segunda pretemporada. Yo me voy a ir a Lincoln. Para mí esas son las mejores vacaciones que puedo tener.

Foto de Fede Mellado

-¿Qué devolución hubo desde Lincoln? Porque estaban re prendidos el día de partido…

-La verdad que después del partido recibí un montonazo de mensajes, tanto de Lincoln como de otros lugares. Pero la gente de Lincoln se puso muy contenta. Porque los represento, porque me conocen desde que juego al fútbol de chica. Y creo que le da también esperanzas a muchas chicas de que pueden jugar en otro nivel, de que pueden llegar a conseguir lo que conseguí yo.

-Ahora que el ascenso permite también tener un equipo de Reserva compitiendo en AFA, ¿recomendarías a Coti Díaz? Porque es una locura lo que jugó este año…

-Es terrible lo que está jugando Coti. Pero más que nada depende de lo que quiera hacer la jugadora. Yo la puedo recomendar y después atrás de todo esto hay un gran esfuerzo que tenés que tener ganas de hacer. Pero sí es una realidad que viene creciendo a pasos gigantes. Creo que está en un momento de explotar y trascender Lincoln. Pero también hay que ver si ella quiere hacerlo.

-¿Sentís que cambiaste como jugadora o que el ámbito te permitió desarrollar mejor todo lo que ya tenías?

-Algunas cosas las tenía, pero muchas otras me enseñó El Chino y me potenció para que sacara lo mejor. Creo que algunas cosas yo traía aprendidas, pero mucho tuvo que ver él con que sacara el cien.

-Pateaste el penal que abrió la serie, con todo lo que eso implica. ¿Lo eligió el Chino o lo pediste?

-Patear el primer penal lo pedí yo. Después la elección de las jugadoras lo fuimos viendo con él en base a quiénes querían patear. Mentalmente caminé con la cabeza en blanco total, muy tranquila. Creo que la final del año pasado con Sarmiento me ayudó mucho a madurar en ese aspecto. Estaba confiada de que lo podíamos ganar y consciente que si no lo ganábamos había que volver a arrancar. En ese sentido jugué muy tranquila y también pude patear muy tranquila el penal.

Foto de Fede Mellado

-Qué loca es la cabeza, porque también se te podían haber disparado los momentos más duros que te tocó vivir, la final pasada con Sarmiento…

-Olvidate. Pero creo que también ayudó todo este tiempo que estuve lejos de mi familia, haciendo un esfuerzo terrible, levantándome temprano para ir a entrenar. Todo eso hizo que yo esté enfocada nada más que en lograr el objetivo. De todos modos, de esa final me acuerdo todos los días de mi vida. Creo que me ayudó para crecer y madurar. Pero olvidarme no.

-Había ido viendo en redes sociales que algunas de ustedes tienen buena onda con jugadoras de Banfield. ¿Cómo fue enfrentarlas en un partido tan determinante?

-Ana Frenedoso y yo somos amigas de Valentina Bossio. También nos hemos juntado con otras jugadoras porque estamos medio cerca. Las hemos ido a ver. El partido contra Sarmiento lo fuimos a ver. Obviamente yo estaba contenta por ella que es mi amiga. Y por Sarmiento me partió el alma, porque son las chicas con las que compartí mucho. Y nuestro partido contra Banfield ya estaba hablado que saliera como saliera son cosas que quedan en la cancha. Incluso al otro día hicimos una videollamada.

-Fuera de la cancha también fue un gran año para vos, ¿no?

-La verdad que sí. Conocí amigas nuevas fuera y dentro del club, en otras disciplinas porque eso es algo que tiene Ferro. Hemos ido a ver también al masculino cuando juega de local, que ahora juega las semifinales del Reducido contra Quilmes.

-Hubo un momento por el que no te puedo dejar de preguntar y tiene que ver con el festejo del gol contra Sarmiento. ¿Para quién o por qué fue?

-Se que no cayó bien. Pero en realidad mi amiga Valentina Bossio, de Banfield, todos los partidos me pedía un festejo. Me había pedido el festejo del Topo Gigio, que tiene las orejas grandes. Y yo se lo dediqué a ella. Obviamente ya en el segundo gol se nos salió la cadena y lo gritamos todas, pero era el 2-1 en un partido muy importante que habíamos empezado perdiendo. Si Dios quiere y puedo meter un gol el sábado, que ella cumple años, se lo voy a volver a dedicar.

POR JUANI PORTIGLIA

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