Sexo, boca y piel: los herpes están más presentes de lo que imaginamos

Salud

Poco tiempo atrás, el actor canadiense Jim Carrey fue demandado por el homicidio negligente de su ex pareja a causa de una sobredosis con fármacos. Su ex suegra afirmó que pretende que el mundo entero conozca quién es el comediante, “un hombre que transmitió enfermedades sexuales a nuestra hija”, sentenció.

Pero, ¿a qué enfermedades hacía referencia la madre de la joven Cathriona White? A los herpes simple tipo 1 y 2, entre otras. El virus simple tipo 1, generalmente, se transmite por contacto boca a boca y causa herpes labial, aunque también puede causar herpes genital. El tipo 2, en tanto, lo hace por vía sexual y causa herpes genital.

Los síntomas del herpes incluyen vesículas o úlceras dolorosas en el lugar infectado. El contagio con el virus del herpes simple tipo 2 aumenta el riesgo de adquirir y transmitir infecciones por VIH.

Las infecciones de ambos duran toda la vida. Se estima que en el mundo entero hay cerca de 3700 millones de personas menores de 50 años infectadas por el virus de tipo 1 y 1417 millones de individuos de 15 a 49 años de edad que conviven con el de tipo 2, afirman desde la Organización Mundial de la Salud.

Tanto el tipo 1 como el 2 son responsables de infecciones frecuentes (piel, labial y genital) y se caracterizan porque no se eliminan con facilidad luego de que el cuadro fue controlado. Es decir, tienden a permanecer ocultos o en un estado de “adormecimiento” hasta que encuentran una nueva situación para volver a desarrollarse.

En aquellas personas con una disminución grave de las defensas, el herpes puede provocar infecciones cutáneas generalizadas y peligrosas.

El herpes tipo 2 es, además, un virus capaz de extenderse a otros órganos y sistemas, como pulmón, hígado, sistema nervioso central o la córnea, aunque casi siempre en individuos comprometidos.

Entre los factores de riesgo, sobresalen la inmunosupresión por enfermedades o fármacos, estrés y estados carenciales.

Las infecciones por herpes simple pueden generar cuadros muy molestos debido a su localización, a la capacidad de volverse crónicas y al dolor neuropático, el que afecta el bienestar emocional y la calidad de vida.

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