En un partido de trámite cardiaco, el equipo de Scaloni revirtió dos goles de diferencia y se impuso 3-2 a Egipto para mantener vivo el sueño de defender el título conquistado en Qatar.
Argentina salió de una pesadilla con pasta de campeón y clasificó a los cuartos de final del Mundial
No hay manera de analizar una pesadilla. O en todo caso será una tarea para encargar a la psicología. Nomás había que abrir los ojos, procesar que solo era un mal sueño y ponerle cabeza, como le puso Cuti Romero a ese primer signo vital y como le puso Enzo para ganarle de una vez por todas al inconsciente.
En el medio apareció Messi, que había fallado un penal y tenido una tarde errática. Pero que se llenó el empeine de gol porque a los 39 años bien ganada tiene la potestad de ponerle a la película el final que se le antoje.
Argentina la pasó muy mal contra Egipto, dos goles abajo en el marcador, pudiendo ser tres, y con poco más de 15 minutos por disputarse. Pero sacó a relucir la chapa de campeón y se ganó la oportunidad de corregir todo aquello que haya que corregir cuando llegue el momento.
Ahora es tiempo de otra cosa. De disfrutar del cariño que ellos mismos se ganaron y que les vuelve por millones. De bajar las pulsaciones y disfrutar del duelo entre Colombia y Suiza que definirá rival de cuartos de final. Después, apoyar la cabeza sobre la almohada. Y que los sueños sean dulces.























