El 10 disputó su último partido con La Albiceleste, marcó su gol número 126 y terminó compartiendo cancha con las joyas de la renovación que ya le apunta al 2030.
Messi se despidió de la Selección Argentina con gol, homenaje, abrazos y ovaciones
Ni el gran Charly García quiso perderse la despedida de Lionel Messi en el Estadio Monumental, que ya desde que sonó el Himno Nacional hizo aflorar todas las emociones que bien pueden resumirse en esas lágrimas que Lionel Scaloni, parte fundamental para que la historia tuviera el final que merecía, no hizo ningún esfuerzo en disimular.
Se dio en el marco de un partido oficial de Fecha FIFA, aunque poco se supiera de Benín como rival de ocasión, y comenzó disputándose con esa seriedad que llevó a que al capitán nada le fuera gratis, porque así tenía que ser. Antes que el trámite pudiera tomar forma, el minuto 10 marcó la gran ovación de la noche, con fuegos artificiales y felicitación de los rivales incluida.
El resultado fueron unos 45 minutos iniciales en los que el marcador permaneció en cero, porque el arquero Dandjinou le sacó al córner dos remates y porque llegó incómodo a definir tras una gran habilitación de Lautaro Martínez.

Todo cambió en el complemento, porque de los pies de Messi en la ejecución de un tiro de esquina llegó el gol del otro gran homenajeado de la noche: Nicolás Otamendi. También fue muy simbólico el golazo de Nico Paz, ya llamado a ser el heredero, después de recibir del ídolo que deja las canchas pero no los corazones de los hinchas argentinos. Y otro integrante del club de la renovación como Agustín Giay se encargó minutos después de generar ese penal que le permitió al 10 marcar el suyo, el número 126 en sus 208 partidos con la Albiceleste.
¡LA DESPEDIDA NO PODÍA SER DE OTRA MANERA!
Messi y el 3-0 de #Argentina ante #Benín. https://t.co/2rXe3HqhlH
— TyC Sports (@TyCSports) October 7, 2026
Pero más aplausos que ese gol le valió una carrera para mantener en cancha una pelota que parecía imposible, porque también fue la confirmación de que no se va porque ya no puede, sino porque entendió que es el momento de abrir el juego a los que esperan las mismas oportunidades que él esperó. Por eso terminó rodeado por los pibes que le apuntan al Mundial de 2030, a los que también les marcará el camino aunque ya no sea desde el verde césped.
Si la pregunta de la previa fue cómo hacerle saber que despedirse era imposible, como lo fue para Diego Maradona, muchos se respondió esta noche en el Monumental. Y muchos, miles, millones, se encargaran de recordárselo por siempre.


























