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Qué pasará con los autos si se eliminan los impuestos internos y el riesgo que preocupa a las automotrices

La posible eliminación de los impuestos internos a los autos genera expectativa por una baja de precios, pero también alerta en el sector automotor. Especialistas advierten que la falta de definiciones en el Congreso podría provocar una parálisis del mercado, con consumidores que postergan compras y terminales expuestas a un freno en los patentamientos.

Economía

La discusión sobre la eliminación de los impuestos internos, conocidos popularmente como impuesto al lujo, volvió a encender las alarmas en el mercado automotor. La iniciativa forma parte del proyecto impulsado por el presidente Javier Milei, que ya obtuvo dictamen en las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda, aunque su tratamiento en el recinto fue postergado hasta febrero, según confirmó Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado.

El proyecto contempla la derogación de la Ley de Impuestos Internos para distintos rubros, entre ellos los vehículos automóviles, embarcaciones de recreo, aeronaves, seguros y servicios de telefonía. Cabe recordar que este tributo ya había sido modificado a comienzos de año, cuando se eliminó la primera escala del 20% y se redujo la alícuota principal del 35% al 18%, que hoy tiene una carga efectiva cercana al 22%. El objetivo oficial ahora es avanzar en su eliminación total.

La postergación del debate legislativo encendió una luz amarilla entre las automotrices, especialmente en las marcas premium, que temen un freno en la demanda. La principal preocupación es que los consumidores decidan esperar una eventual baja de precios que podría no concretarse si la ley finalmente no se aprueba. “Si esto no se define rápido, el mercado puede quedar virtualmente paralizado”, reconocen desde el sector.

Ante este escenario, algunas terminales comenzaron a tomar medidas para reducir el impacto de la incertidumbre. Mercedes-Benz, representada en la Argentina por Prestige Auto, anunció que devolverá el monto correspondiente a los impuestos internos a quienes compren vehículos hasta fines de enero, en caso de que el tributo sea eliminado en febrero. Para las operaciones posteriores, la estrategia aún está en evaluación.

“El problema central es la falta de previsibilidad. El cliente no sabe si conviene comprar ahora o esperar. Por eso decidimos acompañarlo y garantizarle que no perderá dinero si el impuesto se elimina”, explicó Daniel Herrero, CEO de Prestige Auto. El ejecutivo remarcó además que en Argentina cerca del 50% del valor final de un auto corresponde a carga impositiva, lo que limita el volumen de ventas.

La marca aclaró que algunos modelos de su portfolio no están alcanzados por el impuesto interno y no modificarían su precio aun si la ley se sanciona. Entre ellos se encuentran A 200, A 250, CLA 200, GLA 200, GLA 250, GLB 200, GLB 250 y C 300 Avantgarde, que representan aproximadamente el 30% de sus ventas en el país.

Qué puede pasar con los precios de los autos
Según especialistas en materia tributaria, la eventual eliminación del impuesto tendría un impacto más amplio que el segmento de lujo. César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich, explicó que los autos actualmente alcanzados podrían registrar una baja de hasta 18%, pero también se produciría un reacomodamiento general de precios. “Si un vehículo de mayor calidad baja, obliga a los modelos cercanos a ajustar sus valores para seguir siendo competitivos”, señaló.

Sin embargo, los efectos no serían inmediatos. En una primera etapa, los concesionarios con stock ya gravado deberían ajustar precios de manera gradual para evitar pérdidas. Recién en una segunda fase podría verse un mayor dinamismo en las ventas y en los patentamientos.

Otro punto clave es que el impuesto interno se paga en la primera comercialización del vehículo, ya sea al nacionalizar un importado o en la venta de fábrica a concesionaria. Si la ley se aprueba con operaciones ya realizadas, podría generarse un conflicto, ya que los consumidores no estarían dispuestos a pagar un tributo que deje de estar vigente.

Desde el sector advierten además que la baja impositiva no necesariamente se trasladará de forma directa al precio final. “Las terminales suelen manejar los valores para compensar márgenes. Puede ocurrir que los autos de alta gama no bajen tanto y que ese ajuste se traslade a la gama media”, explicó el tributarista Sebastián Domínguez.

Más allá de los detalles técnicos, la mayoría de los analistas coincide en que la definición legislativa será clave. Mientras tanto, la incertidumbre sigue siendo el mayor riesgo para un mercado que necesita señales claras para recuperar volumen y previsibilidad.

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