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Entrevista Exclusiva

Lisandro Bera, el juninense que fue clave en la película que representará a Argentina en los Oscar: «El cine de género está pisando cada vez con más fuerza»

El director de actores de La virgen de la tosquera reveló los detalles de un amplio proceso de casting, habló de su amistad con la directora Laura Casabé y contó cómo fue rodar en Mendoza una historia que transcurre en el conurbano bonaerense.

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La virgen de la tosquera resultó ser la película elegida para representar al cine argentino en los Premios Oscar. Dirigida por Laura Casabé e inspirada en dos cuentos de Mariana Enriquez (La virgen de la tosquera y El Carrito), el largometraje contó con el juninense Lisandro Bera como director de actores para asumir el doble desafío de dar con cuatro jóvenes protagonistas a través de pruebas de casting abiertas y de completar en Mendoza el reparto de una historia de terror social que transcurre en el conurbano bonaerense, pero que en su gran mayoría se rodó en la provincia cuyana.

Bera dejó la ciudad apenas terminó el secundario. Desde muy chico se había interesado en el teatro y el cine, aunque su primera experiencia artística la vivió con 13 años como bailarín de tango. En Buenos Aires hizo la carrera de Arte Dramático en la Academia Metropolitana y se formó como actor, aunque nunca ejerció ese papel. “Siempre me gustó el estar detrás de cámara y me desarrollé como director de actores”, le contó a Junín24.

Apenas recibido presentó su primera obra como autor y director, una adaptación de El Bebe de Rosemary. Así fue que conoció a Laura Casabé, con quien después de compartirse creaciones decidieron comenzar a trabajar juntos. La dupla disfruta ahora no solo de la nominación a los premios Oscar para pelear por un lugar en la lista corta que decidirá la mejor película internacional, sino también de la nominación a los Premios Goya en la categoría mejor película iberoamericana.

-¿Cómo recibió el equipo, y también vos en lo personal, esta doble nominación?

-Lo recibimos con mucha emoción. Con mucha alegría. En ambos casos hubo una preselección de cuatro películas argentinas para elegir la que iba a representar al país. Ya el hecho de estar entre las cuatro finalistas, entre las que estaban Lucrecia Martel (Nuestra Tierra), Juan José Campanella (Parque Lezama) y El Partido (Juan Cabral y Santiago Franco), todas muy buenas películas, era un montón. Ser seleccionados, medio que no lo podíamos creer. En lo personal, también en el equipo, pasaba que no llegábamos a imaginarlo siquiera. Así que todos muy contentos.

-Ese no llegar a imaginarlo, ¿tiene que ver con un género que no suele ser el elegido para representar?

-Es una de las razones. Absolutamente. Si bien en los últimos años, en los Oscar, se dio que Sinners, una película de género, tuvo varios premios importantes, La Sustancia el año anterior o Titane (2021) ganando la Palma de Oro en Cannes… Si bien el cine de género está pisando cada vez más fuerte en el mercado internacional y en la temporada de premios, era extraño para nosotros pensar que Argentina elija una película de género para representar al país en los Oscar. Nos sorprendió, realmente. Y también porque uno trabaja, hace películas, pensando en el proyecto en sí y en las ganas que tiene de contar una historia y que se vea. Los premios Oscar es la meca del cine mundial. Tiene que ver también con de dónde uno viene, que no llegás a imaginar tanto.

-¿Hay algo de ese regocijo, de ese orgullo, que nace de ponerse a pensar cuánto cuesta hacer cine en Argentina?

-Cada vez más. Cuesta hacer cine en cualquier país del mundo, imagino. Pero Argentina está pasando por su momento más crítico en cuanto a producción audiovisual, porque desaparecieron las líneas de fomento al cine con las que la industria se manejaba y generaba puestos de trabajo, películas reconocidas en todo el mundo… Todo eso, desde el nuevo gobierno, a raíz del desmantelamiento del Instituto de Cine, desapareció. Ahora las condiciones de producción son mucho más difíciles. Para directores y actores consagrados. Ni hablar para estudiantes de cine o gente que recién está empezando en la industria. Es el momento más difícil. En cualquier lugar del mundo requiere un plan de fomento del Estado para llevarlo adelante. Eso es lo que Argentina en este momento no está teniendo. Depende de la voluntad, el esfuerzo de un montón de personas y de ponerse creativos a la hora de buscar modos de producción. Las coproducciones internacionales son muy difíciles de generar en ausencia del Instituto del Cine, porque te falta el aval de tu país. Entonces, lo que está pasando es que las provincias empiezan a desarrollar un plan de fomento audiovisual. Es un plan más económico que a vos te permite filmar en las provincias. Lo hemos hecho en Misiones con la película anterior y con esta en Mendoza por esa razón.

Fotos de Leo Furió.

-¿Terminan de compensarse esas faltas para seguir haciendo cine de calidad?

-En términos de fomento al cine no hay nada que pueda suplir el plan que tenga un Estado. Por la cantidad de recursos, por las posibilidades que te da, porque amplía las perspectivas de con quién trabajar. Uno se las rebusca. Lo de las provincias, dentro de lo que yo veo, es la contracara más interesante que tiene esta crisis audiovisual. Que empiecen a querer apoyar realizadores y generar puestos de trabajo. Que una provincia actúe como coproductora de tu proyecto, significa que toda esa guita se gasta ahí con la contratación de actores locales, técnicos locales. Estás un mes y medio viviendo en esa provincia, alquilando hoteles, comiendo. Los proveedores son de esas provincias, porque necesitás constantemente una ferretería, una pinturería, lo que sea, y vos estás produciendo dentro. A nivel nacional, hasta fines de 2023, es una industria que movía 800 mil puestos de trabajo directos. Y después el trabajo indirecto que genera cada producción. Con lo cual suplirlo para mí es imposible.

-La película tiene actrices y actores jóvenes, recurrió también a talentos mendocinos y todo eso tiene que ver con tu trabajo. ¿Cómo fue el proceso de casting y selección?

-La historia demandaba un cuarteto de protagonistas adolescentes. Nosotros ahí tomamos la decisión de hacer un casting abierto. Esto es escuelas de teatro, conservatorios, distintas castineras de Capital y el Conurbano Bonaerense. Vimos cientos de actrices, sobre todo por las protagonistas. Ellos son actores que residen en el Conurbano o alrededores. Por otro lado, como filmamos en Mendoza la mayor parte de la película, todo lo que es el reparto son actores mendocinos. Ahí lo que hice fue trabajar con una castinera mendocina y viajar mucho tiempo antes del rodaje. Ellos me mandaban los castings y yo desde acá hice una preselección de la gente que quería ver. Viajé, les tomé el casting presencialmente y ya en ese primer viaje me volví con una parte de los actores seleccionados. Después, en preproducción, terminé de completar el elenco. También en Mendoza fue un casting abierto y eso es muy interesante, porque vez muchos talentos desconocidos, abrís el juego… Estuvo bueno.

-¿Te sorprende el talento con el que te encontrás cuando salís a hacer estos trabajos?

-En Mendoza me sorprendió. A raíz de lo que te comentaba de las provincias y el desarrollo de sus propios planes de fomento, eso va de la mano de capacitar gente, tanto en el rubro técnico como en el rubro artístico. Mendoza tiene una tradición cultural muy importante. Nos encontramos con muy buen nivel técnico y también muy buen nivel artístico. Después cada proyecto demanda determinados personajes y uno está más tiempo buscándolo, pero por cuestión de detalles y no por un nivel general.

Foto de Leo Furió.

-Con motivo de los Oscar, pienso en Estados Unidos, en el combo terror y adolescentes. El resultado normalmente es una película livianita. No es el caso de La virgen de la tosquera y ahí me parece que está el sello argentino…

-Claro, vos decís el terror como película pochoclera y a veces Clase B. Pero ahí la base que diferencia esta película la aporta Mariana Ennriquez, que es una de las escritoras argentinas más reconocidas a nivel mundial, que tiene un modo de escribir super particular. Para mí es una de las mejores que tenemos. Ella ya desarrolla en su literatura el concepto del terror social, el contexto donde transcurre la película también está aportado por su literatura. No se queda en eso que puede ser la anécdota del terror o la tragedia. Más allá que hay elementos sobrenaturales, está atravesado por un horror que te genera otro ser humano, un par. No es un monstruo que viene atacarte. De pronto el mayor peligro te lo da tu vecino. Ese tono y esos temas fueron bien traspolados al cine.

-¿Tu trabajo de casting también fue en contacto con ella o solo con Laura Casabé?

-Con Laura somos muy amigos, casi hermanos. Trabajamos juntos hace más de 15 años. Siempre formé parte de su equipo de dirección y en las dos primeras películas incluso escribimos el guión juntos. Así que yo con ella tengo un trabajo cotidiano, constante. De hecho esa preselección que yo hice después la debatimos juntos. Mariana no participó del guión de esta película. Pero también se mantuvo en contacto haciendo sus revisiones y sus devoluciones, lo cual también fue muy interesante.

-¿Cómo describirías ese trabajo de director de actores?

-Es un rol que muchas veces cubre el mismo director. Pero cada vez más se recurre a la figura del director de actores porque los rodajes suelen ser muy difíciles, porque siempre tenés poco tiempo. Entonces, el rol del director de actores viene a contener el trabajo de los actores específicamente. Mientras se está armando la puesta de cámara, las luces, estás trabajando con los actores. Yo estuve dos meses ensayando con ellos todas las escenas de la película. Llegamos al set con todo ensayado, marcado, porque después es muy rápido y muy vertiginoso el rodaje en Argentina. Todo apremia, todo apura y es una conjunción de muchas áreas en simultáneo, todas con sus necesidades. Entonces cada vez más peso está ganando la figura del director de actores. Ya en el set, continuamente sos el que está corrigiendo el trabajo actoral. Apuntalando y mejorando.

Foto de Leo Furió.

-¿Está enterrada ya la posibilidad de ser actor?

–Mirá, en la película anterior, el productor decía esto lo puede hacer Lisandro. Todavía no me da para estar en los dos lados. Necesito esa mirada totalizadora que si estás adentro no es cómodo. Hay tanto por hacer en el cine que lo más ordenado es que cada uno cumpla su rol…

-Hasta que el gobierno te lleve a ser actor, director, escenógrafo…

–Bueno, es lo que uno hace cuando uno estudia cine. Y está bien que así sea porque vas cubriendo todas las áreas. Ahora un poco las producciones profesionales están volviendo a filmarse de esa manera. Más allá del chiste, es así de triste.

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