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Envió su mascota a un campamento de perros y le devolvieron una urna con sus cenizas

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Adriana Mondragón envió a su perro Maple, de raza Shiba Inu, a un campamento de entrenamiento para mascotas, pero luego de 10 días los organizadores le entregaron las cenizas del can, quien habría muerto tras ser picado por una serpiente, según le informaron. La mujer denunció lo ocurrido en redes sociales y ahora busca justicia.

Mondragón dio detalles de lo ocurrido en su cuenta de Instagram. Allí explicó que los entrenadores de “You can dog training”, una escuela para perros a la que asistió Maple, le informaron del fallecimiento del can y a la hora le entregaron sus cenizas.

Según relató la mujer, oriunda de la Ciudad de México, hace unos meses contactó a través de las redes sociales a Antonio Ávila Lópes, un entrenador de mascotas para que ayudara al animal a ser más sociable con otros perros porque tenía dificultadas para relacionarse.

El animal obtuvo buenos resultados en las primeras sesiones y avanzó en el entrenamiento. La segunda etapa se basó en la terapia de inundación, una técnica en la que se expone a la mascota al elemento que la perturba de forma gradual, en un campamento exclusivo para perros.

“Maple regresó a casa. Había aprendido algunas cosas, pero según Antonio, Maple necesitaba reforzar lo aprendido y nos pidió llevárselo dos semanas más de campamento. Aceptamos de nueva cuenta”, contó la mujer.

Adriana pidió la dirección del lugar en el que se encontraban, pero ellos se negaron a proporcionarla. Dos horas después, Valeria recibió otro llamado: “Nos dijeron que por la edad y la mordida no resistió”, explicó.

Tras darle la triste noticia, Antonio y Valeria la citaron en el Deportivo Xochimilco. Una vez allí, le entregaron las cenizas de Maple en una urna, pidieron disculpas y se retiraron del lugar. Según Adriana, ella nunca autorizó que cremaran a su mascota.

La dueña del canino aseguró que la información que le brindaron resulta sospechosa y aún tiene muchas dudas sobre lo que pasó en el campamento. “¿Es posible que a las 3:26 nos hayan avisado de su muerte y a las 4:24 ya tuvieran sus cenizas en una urna?”, se preguntó.

«Les pedimos que nos llevaran a la clínica y se negaron todo el tiempo. No había fotos. No querían llevarnos con su veterinario. No sabemos si es real la manera en la que murió. No sabemos si se lo robaron o qué pasó. Ni siquiera nos entregaron su plaquita. ¿Y saben qué hicieron? Se subieron a su camioneta y se fueron, me bloquearon de WhatsApp», concluyó Adriana..

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