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El clima en el espejo del tiempo: Noviembre entre olas de calor, severas inundaciones y la huella de El Niño

Un recorrido histórico por los registros del partido revela cómo el undécimo mes del año ha oscilado entre olas de calor récord, severos temporales y las dramáticas inundaciones que marcaron a la comunidad. Qué papel juega la influencia de El Niño en la cuenca del Salado.

Locales

En la memoria colectiva del partido de Junín, el mes de noviembre ha sido históricamente un territorio de marcados contrastes climáticos. Situado en la bisagra estacional entre la primavera y el verano, el undécimo mes del año suele desplegar una dinámica meteorológica caracterizada por el ir y venir de ráfagas violentas, picos térmicos agobiantes y episodios hídricos que han puesto a prueba la infraestructura urbana y la templanza de la comunidad en repetidas oportunidades.

El repaso por las efemérides locales permite constatar cómo noviembre sintetiza las mayores complejidades del clima bonaerense. A través del archivo histórico, es posible analizar la evolución de estos fenómenos y comprender cómo se conectan directamente con la presencia del patrón climático global conocido como El Niño.

El fuego y el viento: Golpes de calor y temporales de primavera

Los registros históricos de noviembre muestran que la antesala del verano juninense no suele ser apacible. En el plano térmico, las cronologías meteorológicas del partido destacan picos extremos donde el mercurio ha rozado o superado los 38 °C. Ejemplos de esta tónica calurosa se observaron el 25 de noviembre de 2008 (con una máxima de 37,5 °C y picos históricos de consumo eléctrico), el 7 de noviembre de 2010 (que marcó un récord para el mes con 38,1 °C), el 20 de noviembre de 2019 (con 35,5 °C) y, más recientemente, el 29 de noviembre de 2022, cuando la temperatura volvió a escalar hasta los 37 °C.

Estos episodios de calor sofocante suelen alternarse con irrupciones de frentes fríos que desencadenan tormentas de severa intensidad. El archivo documenta tempestades de viento y ráfagas destructivas que han superado los 100 km/h:

9 de noviembre de 1983: Un temporal con ráfagas superiores a 100 km/h causó graves destrozos en la ciudad.

Nota del diario La Verdad sobre la fuerte tormenta con vientos de más de 100 km por hora en Junín en noviembre de 1983

24 de noviembre de 1986: Ráfagas de 103 km/h provocaron la caída masiva de líneas eléctricas y cortes prolongados en la planta urbana y el sector rural.

25 de noviembre de 1990: Vientos de 97 km/h destruyeron instalaciones en el Parque Natural Laguna de Gómez y dejaron sin luz a varios barrios.

7 de noviembre de 2003: Un feroz temporal provocó la caída de cables de alta tensión, voladuras de techos, anegamientos masivos y lesiones por descargas eléctricas a vecinos en la vía pública.

13 de noviembre de 2021: La ciudad se vio sacudida por una «turbonada» con vientos superiores a 53 km/h que afectó tanto a la cabecera como a las localidades del distrito.

Anfidraga que en 2001 estuvo trabajando entre calle Posadas y la laguna El Carpincho para aliviar el intenso ingreso de agua al río Salado.

La huella del agua: Las grandes inundaciones y la Cuenca del Salado

El aspecto más dramático de la memoria climática de noviembre lo constituyen, sin duda, los excesos hídricos y las inundaciones. A diferencia de los eventos de verano (por lo general acotados a tormentas convectivas cortas e intensas), las precipitaciones de noviembre suelen estar asociadas a un suelo saturado por las lluvias acumuladas durante la primavera, generando desbordes en el sistema de lagunas de Gómez, El Carpincho y Mar Chiquita.

Entre los hitos más severos registrados en el mes de noviembre en el distrito de Junín, se destacan:

15 de noviembre de 1985: Precipitaciones extraordinarias en todo el territorio bonaerense dejaron registros de hasta 290 milímetros en solo 48 horas en la localidad de Morse, generando evacuados y severos anegamientos.

 

1 de noviembre de 1993: El fantasma de las inundaciones volvió a sembrar la alarma en los sectores suburbanos, escenario que se agravó hacia finales de mes (el 27 y 29 de noviembre) cuando el desborde del río Salado anegó el Parque Borchex y sectores del barrio Villa del Parque, obligando a la instalación de puentes peatonales de emergencia.

7 de noviembre de 1996: Junín registró un récord histórico para una sola jornada al caer 148 milímetros en 24 horas (86 mm antes de las 9 de la mañana), lo que demandó el despliegue de camiones Unimog del Ejército y del Grupo de Artillería 10 para rescatar y asistir a vecinos de los barrios Ramón Carrillo, Norte, Capilla de Loreto y La Rufinita.

Noviembre de 2001 (La crisis hídrica del siglo): Representa el pico más crítico de la historia moderna regional. El 7 de noviembre el agua colapsó y desmoronó parte del puente de la Ruta Nacional 7 sobre el río Salado. Para el 15 de noviembre, las defensas del casco urbano juninense trabajaban al límite mientras que el avance incontrolable de la laguna de Gómez dejó aislado al barrio Villa del Parque (donde los vecinos construyeron siete puentes precarios sobre Álvarez Rodríguez) y provocó el corte total de la Ruta 7 y la Ruta 188. El 23 de noviembre, la llegada de personal del Ejército logró poner en servicio un puente portátil metálico tipo Bailey sobre la Ruta 7 para restablecer precariamente la conectividad.

Inundaciones año 2001: La ruta 7 a la altura del puente del Salado totalmente invadida por el desborde del agua.

El factor clave: El fenómeno El Niño en el Noroeste Bonaerense

Al analizar la concentración de estos desastres hídricos y lluvias torrenciales en los meses de primavera —y particularmente en noviembre—, la climatología encuentra una correlación directa con la fase cálida del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur).

El fenómeno El Niño altera la circulación atmosférica global al calentar las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial. En la región pampeana argentina y en la cuenca del Río de la Plata, su impacto directo durante la primavera y el comienzo del verano se traduce en:

Aumento sustancial del volumen de precipitación: Las estadísticas del Servicio Meteorológico Nacional demuestran que durante los ciclos bajo la influencia de El Niño, los acumulados mensuales en la zona núcleo bonaerense tienden a ubicarse muy por encima de los promedios históricos.

Saturación del perfil del suelo: Las lluvias continuas entre octubre y noviembre agotan la capacidad de absorción de la tierra. Cuando esto sucede, cualquier precipitación adicional se convierte inmediatamente en escorrentía superficial, haciendo crecer con rapidez los cauces del sistema del Salado.

Crecidas en red: Las inundaciones que han golpeado a Junín en los noviembres de 1985, 1993, 1996 o 2001 no fueron solo consecuencia de la lluvia caída dentro del partido, sino del enorme caudal que ingresa desde la cuenca alta (sur de Santa Fe y noroeste bonaerense) hacia las lagunas del distrito.

La perspectiva histórica que ofrece noviembre recuerda que la gestión del espacio urbano, las obras de infraestructura de canalización y el monitoreo permanente de la cuenca hídrica son políticas de estado fundamentales para mitigar los embates de una naturaleza que, de forma cíclica, vuelve a manifestar su fuerza en el corazón de la pampa bonaerense.

 

 

Del desborde de las lagunas y el colapso de las rutas en 2001 a los récords de temperatura que superaron los 38 °C: un repaso cronológico por el archivo meteorológico de Junín y los fenómenos extremos que moldearon su infraestructura. En la foto, inundaciones de 2001: se procede a tapar una brecha abierta en la laguna de Gómez.

 
Alerta y perspectiva: Qué se espera para Junín y la región con el «Súper El Niño»

Frente a la huella histórica que ha dejado el agua en el distrito, la atención de la comunidad juninense y del sector productivo regional vuelve a centrarse en los reportes meteorológicos. Las proyecciones de los organismos climatológicos confirman que el fenómeno de El Niño se encuentra en una fase de marcado fortalecimiento, configurando un escenario que los especialistas denominan como un evento de gran intensidad o «Súper El Niño».
Para el trimestre comprendido por noviembre, diciembre y el primer tramo del verano, los modelos climáticos proyectan lo siguiente para el norte de la provincia de Buenos Aires y la cuenca del Salado:
Pico de intensidad y precipitaciones superiores a lo normal: Se anticipa que el fenómeno alcance su máxima actividad a partir de este mes de noviembre y durante el bimestre diciembre-enero. Esto incrementa sensiblemente la probabilidad de registrar acumulados de lluvia superiores a los promedios históricos en el noroeste bonaerense.
Patrón de tormentas severas e irregulares: Los meteorólogos advierten que las precipitaciones no se darán de manera homogénea, sino mediante eventos de fuerte intensidad concentrados en lapsos cortos de tiempo. Este esquema eleva la posibilidad de tormentas eléctricas severas, ráfagas de viento y episodios de caída de granizo.
Comportamiento térmico moderado por la nubosidad: Aunque el verano mantendrá jornadas de calor, la presencia recurrente de sistemas inestables y cobertura nubosa podría moderar las temperaturas medias en comparación con temporadas secas, dando paso a un período más húmedo y de marcas térmicas fluctuantes.
Monitoreo de la Cuenca del Salado: Ante la perspectiva de un volumen hídrico elevado que se extendería durante la temporada estival, el foco principal estará en la capacidad de drenaje y la respuesta del sistema de lagunas local (Gómez, El Carpincho y Mar Chiquita).

 

A 25 años de uno de los mayores desastres hídricos del distrito de Junín: Las inundaciones de 2001

Inundaciones de 2001: Intensos trabajos para fortalecer la defensa del puente de la ruta nacional 7 a la altura del Destacamento de Policía de Seguridad Vial.

(Fuente de datos históricos: Archivo Histórico Municipal de Junín – fotos: Diario La Verdad, hemeroteca Archivo Histórico Municipal)

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