El Gato Criollo: El macrismo repite, de modo atolondrado y peor, al menemismo.

LocalesOpinión

Por: Gustavo Traverso

Senador provincial de Unidad Ciudadana

 

En el transcurso de este miércoles negro, donde llegamos a un nuevo récord de la era Macri con un riesgo país de más de 1000 puntos (triplicando el de nuestro vecino más complicado, Brasil), nueva escalada del dólar, y la caída de casi el 14% de las empresas argentinas en la bolsa de Nueva York, nos enteramos que Mindlin está buscando compradores en China para la mayoría accionaria de Edenor. Esto sucede a dos días de la entrevista más guionada del peor presidente de la democracia, el Gato Criollo, que a cada acto público, a cada paso, dispara el dólar, las tasas, el riesgo país, y los intestinos.

Así como en los 90 la bicicleta financiera que ató nuestro país a una deuda espuria fue acompañada por privatizaciones de las empresas del estado, hoy pasa algo similar. Además de las altas tasas de interés, que solo sirven al capital especulativo y desarticulan cualquier posibilidad de producción real, el hecho de que Marcelo Mindlin, uno de los empresarios más cercanos a Macri, esté buscando (presuntamente desde el año pasado) desprenderse de su participación en Edenor, habla de que ya ni los propios ven un futuro prometedor y tiene sabor a retro.

Es preciso recordar que el proceso de privatizaciones de las empresas estatales en los noventa se dividió en dos fases. La primera, la venta de empresas del Estado a grupos nacionales, a precios muy por debajo de su precio de mercado (atribuible, seguramente, a la gran capacidad de negociación de los empresarios nacionales). Pasados unos años, y realizadas las ganancias con poco y nada de esfuerzo, el modelo de la convertibilidad se veía en caída (aunque faltaba aún para la debacle), y es cuando los empresarios nacionales deciden salir de posiciones argentinas y vender su participación de muchas empresas compradas años antes a capitales extranjeros. Logran escapar, así, al estallido del 2001 y a las grandes pérdidas de todos los sectores de la economía doméstica.

En los últimos años las tarifas de los servicios, incluida la energía, han experimentado saltos que fueron terribles para los ciudadanos, y muy provechosos para sus dueños. Incontables iniciativas legislativas han intentado parar la mano a la locomotora macrista que expolia a los argentinos de cuantas maneras sea posible, llegando varias veces a la Justicia el tema de las tarifas. Es por esto que la intención de salida de Mindlin es una clara señal de que al menos una parte importante de los aliados del Gato Criollo ven que esto ya no tiene futuro.

Algunos incluso sostienen que se durmieron, y que difícilmente encuentren compradores de papas calientes.

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