Carla Mariel Rodríguez, vecina de una localidad cercana a Junín, atravesó momentos de angustia por un problema de salud de su hija.
Muchísimas gracias doctor Julio Cesar Aparicio. Un médico con todas las letras
No fue encontrando respuestas ni mejoría en ella hasta que logró contactarse con un médico ginecólogo en Junín que con el correr de los días, tal como explica en una carta de lectores, se transformó en el ángel de su hija.
Y ella misma relata lo ocurrido: “Un día en mí desesperación de mamá, viendo que mi hija cada día estaba peor y nada hacían” logró contactarse con el Dr. Julio César Aparicio.
Antes, explica que en su localidad, “la pelota se la pasaban unos a otros y todo empeoraba cada día más”.
“Así fue que me decidí y me hice cargo yo. En mi desesperación –como la de cualquier madre-, empecé a buscar médicos a ver quién me podía realmente ayudar”.
“Tomé mí Instagram…si, mí Instagram y empecé a mandar a diferentes médicos (ginecólogos) teniendo la esperanza que Dios me iba a ayudar, que siempre hay un ángel suelto”.
«En mí pueblo, cansada de golpear puertas y cansada de que todos las cerrarán.
Y mandé un mensaje el día 12 de febrero a las 20:21 que decía: Disculpe mí atrevimiento le escribo porque me hablaron de usted. Quisiera saber si podría ver a mi hija. Ella tiene malformación arteriovenosa en el útero y acá en mí pueblo dicen que no la pueden operar y tampoco trasladarla porque tiene **mutual”.
“Hace una semana tuvo una hemorragia muy fuerte y la tuvieron internada, le pasaron sangre y la mandaron a la casa. Hoy nuevamente la tienen en lo que llaman camita fría” mientras que “sus venas no resisten más me la están matando, necesito que la salve».
Así fue que envió el mensaje al Dr. Aparicio.
“Tres días después, el feriado del 16 de febrero llegó mí respuesta Preguntándome de dónde éramos, si estaba internada… y que la quería ver el día miércoles”.
“¿Un médico, en un día feriado, por Instagram?”.
“Nadie me creía, pero sí, era verdad. Y ahí conocimos a quien considero el ángel de mi hija, quien después de operarla, sigue cada dos días preguntándonos cómo está, explicando qué debe hacer y cómo curarse. Aun estando de vacaciones –merecidas vacaciones- sigue estando atento a sus pacientes”
“Un ángel. Y además, estaremos eternamente agradecidas a la Clínica Centro, a toda su gente –enfermeras, limpieza, administración-, pero en especial a él, al médico con todas las letras. Muchísimas gracias doctor Julio Cesar Aparicio. Un médico con todas las letras
Firma la carta, Carla Mariel Rodríguez, una mamá agradecida






















