Dolor…bronca…indignación. Un cúmulo de sentimientos encontrados, que atraviesa a trabajadores del Hospital Piñeyro desde este último lunes.
Por la muerte de Naty Bellome Boza: “El martes el aire, en el hospital, se cortaba con un cuchillo”
Y hoy, el común denominador es que nada puede quedar así. Se tiene que investigar qué pasó con Naty Bellome Boza.
Natalia tenía 44 años y tal como su vocación le había marcado, era enfermera.
El lunes último estaba trabajando en el tercer piso del centro de salud cuando comenzó a sentirse mal. Dolor en el pecho, un brazo entumecido. Síntomas que no pasan por alto y menos en un centro de salud.
Muy rápido fue socorrida por sus compañeras y por una médica, -la Dra. Patricia Barisich-.
Luego, una sucesión de hechos, “un electrocardiograma rápido que si bien no habría arrojado anomalía, para los conocimientos y experiencia de la médica no era suficiente, pidió extracción sanguínea.
Cabe destacar que los médicos suelen indicar un análisis de sangre para medir proteínas y enzimas que liberan al torrente sanguíneo cuando las células del músculo cardíaco se dañan.
El resultado confirmó el diagnóstico para la doctora.
Pidieron el “laringoscopio…no tenía pilas. El AMBÚ…estaba pinchado”.
La importancia del AMBU es fundamental. Se trata de un dispositivo manual que se utiliza en primeros auxilios para proporcionar ventilación artificial a personas que no respiran o que lo hacen con mucha dificultad.
Convocaron a un médico residente de anestesia para que procediera a intubarla
Sin pérdida de tiempo y mientras las compañeras de Naty la asistían inclusive realizando maniobras de RCP, la médica bajó a Terapia Intensiva personalmente, pidiendo una cama…le dijeron que no había disponibles…siguió hasta la Guardia…la respuesta habría sido “Acá no podemos”.
Pidió una derivación.
Mientras el grupo de compañeros y la profesional denodadamente hicieron todo lo posible por salvarla, no lo lograron.
Lo relatado respecto de lo ocurrido pasadas las 13 del lunes en el HIGA es una recopilación de la experiencia que trabajadores del Hospital fueron volcando a Junin24.
Puede variar el orden cronológico, no los hechos.
Y el reclamo es también unánime: “se tiene que investigar. Esto no puede quedar así. Si a una trabajadora del Hospital le sucede esto, ¿qué creen que piensa la gente que viene buscando respuestas a sus problemas de salud?”.
Qué lejos quedó aquella frase frecuente: “Si me pasa algo, primero llévenme al Hospital, después vemos”.


















