El reclamo de vecinos, comerciantes, transeúntes, automovilistas, por el accionar de grupos de menores de edad que generan serios problemas en la zona céntrica, se repiten a diario e nuestra Redacción.
¿Quién puede poner orden en el centro, frente a la problemática de grupos de menores “que hacen de las suyas?
Son muchas las actitudes que preocupan y cada una de ellas tiene la importancia suficiente como para remarcarla.
Por un lado, los grupos de bicicletas cuyos conductores toman Rivadavia o Roque Sáenz Peña como si fueran calles exclusivas para ellos.
Maniobras riesgosas, Willy, semáforos cruzados con luz roja. Y en el medio, los automovilistas que corren el riesgo de terminar atropellando a alguien.
Reclamarles que sean más prudentes es transformarse en el centro de insultos y rizas burlonas, cuando no, amenazas.
Suelen amedrentar – y hasta amenazar con alguna navaja-, a “otros menores que salen a pasar un rato con sus amigos y sin molestar a nadie”.
A eso hay que sumarle los “robos”, sobre todo en comercios. Los propietarios alertan al personal policial, pero allí queda todo.
Aunque no siempre, a uno de estos menores, tristemente conocido por cómo viene accionando de un tiempo a esta parte, la justicia le dictó una prohibición de acercamiento para con un comerciante de Av. R.S.Peña.
Mientras tanto “la policía está atada de pies y manos soportando las burlas de estos potenciales delincuentes a los que nadie controla ni contiene”, sostiene una de las vecinas que eleva su preocupación a los medios.
Lo concreto es que lo que sucede “es muy grave y hay que buscar una solución antes que pase a mayores”.























