Juan Montarana, padre de Celeste Montarana, la joven baleada durante un operativo policial en Arrecifes, aseguró que su hija permanece en estado crítico y con pronóstico reservado en el Hospital San José de Pergamino.
Celeste Montarana sigue en estado crítico tras el ataque policial en Arrecifes y el padre exige Justicia
En una entrevista que brindó a una radio pergaminense, reclamó justicia, cuestionó el procedimiento de los efectivos que dispararon contra el automóvil en el que viajaba la joven y pidió que los responsables sean detenidos.
“Está muy delicada, muy, muy delicada”, expresó el padre al referirse al estado de salud de Celeste, quien fue trasladada desde el Hospital de Arrecifes a Pergamino para continuar con su atención médica.
El padre confirmó que, de acuerdo con lo que le transmitieron los profesionales que la atienden, las heridas provocaron daños importantes en distintos órganos y fue necesario extirparle un riñón.
“Ella es una chica joven, fuerte. Está estable dentro de todo lo malísimo del cuadro, pero tiene comprometidas muchas cosas adentro”, manifestó Montarana, quien rechazó las versiones que daban cuenta de que las jóvenes heridas ya se encontraban fuera de peligro.
La otra joven herida durante el procedimiento, Maite Azcona, también recibió un disparo, aunque, de acuerdo con lo informado por Montarana, su evolución es favorable.
Durante la entrevista, Montarana cuestionó el accionar de los efectivos policiales que intervinieron en la persecución del Volkswagen Gol en el que viajaban seis jóvenes.
El padre de Celeste sostuvo que, según la información que maneja, ninguno de los ocupantes del automóvil estaba armado y que las jóvenes no efectuaron disparos contra el personal policial. También insistió en que su hija no tenía relación directa con el conductor del vehículo y que había subido al automóvil porque era amigo de una de sus amigas.
Montarana reconoció que el conductor habría intentado eludir un control policial, una conducta que consideró equivocada. “Él hizo muy mal en esquivar el control, pero lo que hizo la Policía de Arrecifes con mi hija no tiene perdón. Me la acribillaron”, expresó.
De acuerdo con su relato, durante la persecución las jóvenes le pedían al conductor que detuviera la marcha.
“Me la bajaron como si fuese una bolsa de papas, me la tiraron al piso con los daños que tenía en su interior. La trataron como una delincuente”, manifestó, al cuestionar la asistencia y el trato que recibieron las ocupantes del automóvil.
Las circunstancias precisas de la persecución, la cantidad de disparos, la intervención de cada efectivo y el modo en que fueron asistidas las jóvenes forman parte de los aspectos que deberán esclarecerse en la investigación judicial.
Uno de los principales reclamos de Juan Montarana es que los policías involucrados sean detenidos mientras avanza la causa.
La causa judicial está a cargo del fiscal Darío Giagnorio, integrante del Departamento Judicial de San Nicolás y especializado en delitos de violencia institucional.
La investigación deberá establecer cómo se desarrolló el operativo policial, qué ocurrió durante los seis kilómetros de persecución, en qué circunstancias se efectuaron los disparos y cuál fue la conducta de cada uno de los agentes involucrados.























