San Bernardo tiene algo único que lo diferencia de otras ciudades de La Costa: llegás, dejás el bolso y te olvidás del auto. No porque necesariamente sea una ciudad chica, sino porque el centro y las playas te quedan a mano.
San Bernardo en modo escapada: cómo armar un finde completo sin auto
Es un destino no apto para sedentarios ya que se presta para caminar mucho. Y cuando caminás, el viaje se siente menos como logística y más como descanso, que al final es lo que uno va a buscar.
En primer lugar conviene elegir muy pero muy bien el horario de llegada: muchos prefieren ir en micro en el horario más temprano posible, como para evitar que la primera jornada sea solo llegar a dormir y recién arrancar al otro día. Parece obvio, pero no es lo mismo llegar a la siesta que a medianoche. Si te interesa encontrar micros a San Bernardo para este fin de semana,lo mejor es seleccionar un horario que te permita llegar con un buen margen de tiempo para instalarte y salir a caminar un rato, aunque sea una vuelta corta por el centro.
Una vez instalado, el plan prácticamente se hace solo. El mar marcará el ritmo del día. Si hace buen tiempo, la playa resultará aburrida: con una o dos horas es suficiente. No hay necesidad de quedarse desde las once hasta las seis como si fuera obligatorio. De hecho, lo más recomendable es aprovechar la playa a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, cuando el sol se pone y la arena es transitable.
Si hace viento, lo mejor es instalarse en algún lugar protegido, mirar el mar un rato y aceptar que no todos los días son para pasarlos en una reposera.
San Bernardo funciona por zonas: hay cuadras que te resuelven lo básico (comida, farmacia, kioscos y esas cosas) y te ahorran el típico drama de “me olvidé algo” y tener que cruzarte media ciudad para conseguirlo. Para comer, si tenés un presupuesto limitado, el plan tradicional nunca falla: comprás algo para comer cerca de donde te alojás y ahorrás dinero para una merienda o una cena que merezca la pena por la noche. No es precisamente glamouroso, pero a veces resulta útil en una escapada de fin de semana.
Por la tarde, es el mejor momento para pasear por el centro sin prisas. Para algunos, la peatonal Chiozza solo tiene negocios, pero en realidad, es todo un espectáculo: gente paseando, artistas callejeros, familias con niños, grupos de amigos… No hace falta comprar nada para disfrutarla. A veces basta con un helado o con sentarse en un lugar tranquilo y ver la gente pasar.
Por la noche, hay bares y pubs donde sentarte a disfrutar de una copa, y si hay teatro y/o un espectáculo especial, es un plan estupendo, ya que divide la noche en dos partes: cenar algo, ver el espectáculo y luego dar un paseo por la costa con el mar oscuro de fondo. Y así suele terminar la noche, sobre todo porque el ruido habrá disminuido un poco. Y si no hay espectáculo, tampoco pasa nada, ya que San Bernardo es un lugar espectacular para dar un paseo por la noche.
Al día siguiente, lo mismo, pero de forma más ligera, claro está. Desayuno tardío, paseo por la playa, aunque sea breve, y comprar algunas cosas para llevar en el camino. La clave de una escapada sin auto, en resumen, es que no hay que hacerlo todo. Lo importante es dosificar las actividades para no volver cansado, ya que volver cansado después de un fin de semana en la costa es un error bastante común.
San Bernardo, en ese sentido, es un destino muy práctico, ya que no requiere tomar muchas decisiones. Te ofrece lo básico al alcance de la mano, y eso suele ser justo lo que se necesita para un fin de semana fuera.


























