Un informe de la Universidad Austral muestra un profundo cambio en la percepción sobre la maternidad y la paternidad. Solo el 46% de los argentinos considera que tener hijos es «muy importante», cuando hace diez años ese porcentaje alcanzaba el 77%.
Tener hijos ya no es prioridad para la mayoría: un estudio revela un fuerte cambio en los argentinos
La decisión de formar una familia atraviesa un cambio histórico en la Argentina. Un estudio realizado por el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral revela que cada vez menos personas consideran que tener hijos es una prioridad, en un contexto en el que la tasa de natalidad continúa en descenso.
Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, entre 2014 y 2024 los nacimientos en el país cayeron un 47%, al pasar de 777.012 a 413.135. Con una tasa de 1,2 hijos por mujer, Argentina ya se encuentra entre los países de América Latina con niveles de fecundidad ultrabaja.
El trabajo de investigación, elaborado por las especialistas María Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein, detectó una caída de 31 puntos en la valoración de la parentalidad respecto de una década atrás.
Actualmente, apenas el 46% de los argentinos considera que tener hijos es «muy importante», mientras que entre los jóvenes de 18 a 34 años el porcentaje desciende al 34%.

Entre quienes manifestaron no querer tener hijos, las razones más frecuentes fueron que no forma parte de su proyecto de vida, la falta de una pareja estable, la preferencia por viajar o vivir nuevas experiencias y la prioridad otorgada al desarrollo profesional.
El informe también revela una mirada crítica sobre el rol del Estado. Solo el 11% de los encuestados considera que las políticas públicas fomentan la natalidad, mientras que el 56% entiende que ocurre exactamente lo contrario.
La especialista Lorena Bolzon, integrante del estudio, sostuvo que Argentina no ha desarrollado una política demográfica sostenida que acompañe la maternidad y la paternidad. En ese sentido, planteó la necesidad de impulsar medidas que permitan compatibilizar los proyectos familiares con el desarrollo laboral y profesional.

Entre las iniciativas más valoradas por las personas consultadas aparecen la flexibilidad horaria, la posibilidad de trabajar desde casa, jornadas laborales compatibles con el horario escolar, una licencia por paternidad ampliada, guarderías en los lugares de trabajo y vacaciones familiares coordinadas.
Otro de los puntos destacados del estudio señala que, aunque las mujeres incrementaron significativamente su participación en el mercado laboral, esa transformación no fue acompañada por un cambio equivalente en la distribución de las tareas de cuidado dentro del hogar.

A pesar de esta caída en el interés por tener hijos, la investigación también muestra que la familia continúa siendo uno de los principales espacios de bienestar. El 43,2% de los participantes afirmó que la vida familiar es la fuente de satisfacción más frecuente, por encima de otras actividades personales.

Finalmente, el informe advierte un cambio en la edad en la que las mujeres son madres. Mientras que hace una década la mayor cantidad de nacimientos se concentraba entre los 20 y 24 años, actualmente el grupo predominante es el de mujeres de 25 a 29 años, con un crecimiento sostenido de la maternidad entre los 35 y 44 años.























