Una técnica propone congelar pequeñas porciones de detergente dentro de la esponja para dosificar el producto y evitar agregar jabón constantemente.
El método que se volvió viral y promete hacer mucho más fácil una de las tareas de la casa
Lavar los platos puede convertirse en una de las tareas más repetitivas de la casa. Por eso, un método que circula en redes propone utilizar detergente congelado para controlar la cantidad de producto durante el lavado.
La técnica consiste en colocar detergente líquido para platos en una cubetera y llevarlo al freezer. Una vez que adquiere una consistencia fría y semisólida, se coloca dentro de la esponja.
Para hacerlo, se realiza una pequeña abertura en la fibra y se introduce allí el cubito de detergente. Al entrar en contacto con el agua, el producto comienza a liberarse de manera progresiva.
La idea es evitar que una cantidad excesiva de detergente se escurra rápidamente por la pileta y conseguir que la espuma dure más tiempo sin tener que agregar jabón de manera constante.
El detergente no se comporta como un cubo de hielo
El detergente lavavajillas contiene tensoactivos y otros componentes que modifican su comportamiento cuando baja la temperatura. Por eso, al congelarse, no necesariamente queda completamente duro, sino que puede adquirir una textura gomosa o semisólida.
Cuando entra en contacto con agua templada o caliente, el producto se libera con mayor facilidad. Además, el agua caliente ayuda a remover la grasa de platos y utensilios.
Sin embargo, colocar un cubito frío dentro de la esponja también implica introducir una pequeña cantidad de frío durante el lavado. A esto se suma que realizar cortes en la fibra puede reducir la vida útil de la esponja si se utiliza este método con frecuencia.
Una alternativa más sencilla para ahorrar detergente
La técnica puede resultar útil para quienes buscan controlar la cantidad de detergente utilizada, aunque requiere preparar previamente las porciones y modificar la esponja.
Una alternativa más práctica consiste en utilizar un dosificador de detergente, que permite regular la cantidad de producto utilizada durante cada lavado sin necesidad de congelarlo ni realizar cortes en la esponja.



























