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Una gigantesca estructura bajo el mar podría revelar un secreto de 252 millones de años

Una investigación encabezada por el geólogo argentino Maximiliano Rocca analiza una enorme anomalía geofísica ubicada en las cercanías de las Islas Malvinas. La estructura tendría unos 250 kilómetros de diámetro y podría ser la huella de un antiguo impacto extraterrestre.

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En las profundidades del Atlántico Sur, frente a la región de las Islas Malvinas, una enorme anomalía geológica mantiene abierta una de las hipótesis más sorprendentes de la investigación científica argentina.

Los registros geofísicos revelaron una estructura circular de aproximadamente 250 kilómetros de diámetro que, según una investigación impulsada por el geólogo argentino Maximiliano Rocca, podría corresponder a un gigantesco cráter de impacto.

La hipótesis resulta especialmente llamativa por la antigüedad estimada de la formación: unos 252 millones de años. Esa fecha coincide aproximadamente con uno de los acontecimientos más devastadores de la historia del planeta, la extinción Pérmico-Triásica, conocida como la “Gran Mortandad”.

Una enorme anomalía debajo del océano

La investigación comenzó a tomar forma a partir del análisis de diferentes mapas geofísicos de la región. Entre ellos se encuentra un mapa de anomalías gravimétricas elaborado en 1997 por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR).

Este tipo de registros permite detectar variaciones en el campo gravitatorio terrestre, que pueden estar relacionadas con diferencias en la composición y densidad de las rocas ubicadas en profundidad.

En la zona estudiada apareció una estructura circular de dimensiones extraordinarias, acompañada por señales magnéticas que despertaron el interés de los investigadores.

La interpretación propuesta es que podría tratarse de una estructura enterrada bajo el lecho marino, formada por un acontecimiento de una magnitud excepcional.

¿Qué relación tendría con la “Gran Mortandad”?

La posible edad de la estructura es uno de los puntos que genera mayor interés.

Hace aproximadamente 252 millones de años, la Tierra atravesó la extinción Pérmico-Triásica, considerada la mayor extinción masiva conocida. Las estimaciones indican que desapareció cerca del 90% de las especies marinas y el 70% de las especies terrestres.

La explicación científica más aceptada relaciona esta catástrofe principalmente con un período de intenso vulcanismo en Siberia, que habría provocado enormes cambios climáticos y ambientales.

Por eso, la posibilidad de que en ese mismo período haya ocurrido un gran impacto extraterrestre abre una pregunta todavía sin respuesta: ¿pudo ese acontecimiento haber contribuido de alguna manera a la crisis biológica?

La coincidencia temporal, por sí sola, no demuestra una relación causal.

La “Rosa de las Malvinas”

Otro elemento que forma parte de la investigación es una particular anomalía magnética denominada “Rosa de las Malvinas”, debido a la forma que presenta en los registros.

Las mediciones magnéticas permiten conocer características de las rocas ubicadas debajo de la superficie y detectar modificaciones producidas por determinados procesos geológicos.

La presencia conjunta de anomalías gravimétricas y magnéticas es uno de los argumentos utilizados para sostener que podría existir una estructura de impacto.

Sin embargo, encontrar señales compatibles con un cráter no significa que la hipótesis ya esté confirmada.

La prueba que todavía falta

El principal desafío es conseguir evidencia física directa.

Para determinar si realmente existe un cráter de impacto sería necesario realizar perforaciones geológicas y extraer muestras de las rocas ubicadas en profundidad.

Los científicos podrían buscar en ellas minerales, fracturas y otras alteraciones producidas por las enormes presiones y temperaturas que genera un impacto de grandes dimensiones.

Hasta que esas muestras puedan obtenerse, el supuesto “Cráter de Impacto Malvinas” continúa siendo una hipótesis respaldada por diferentes indicios geofísicos.

La investigación también enfrenta un importante obstáculo: el costo y la complejidad de realizar estudios científicos en el fondo del Atlántico Sur.

Un hallazgo que podría cambiar lo que se conoce sobre la región

Si futuras investigaciones confirmaran que la estructura tiene efectivamente un origen extraterrestre, el descubrimiento tendría una enorme importancia para la geología mundial.

Una estructura de aproximadamente 250 kilómetros de diámetro estaría entre las mayores huellas de impacto conocidas en la Tierra y permitiría estudiar un acontecimiento ocurrido cientos de millones de años atrás.

Además, las muestras podrían ayudar a determinar con mayor precisión cuándo se produjo la estructura y establecer si realmente coincide con el período de la Gran Mortandad.

Por ahora, el misterio continúa debajo del océano.

Los mapas muestran una anomalía de dimensiones gigantescas, las señales geofísicas alimentan la hipótesis y la antigüedad estimada resulta particularmente intrigante. Pero todavía falta la evidencia capaz de transformar esa posibilidad en una certeza científica.

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