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Oportunidad bancaria: créditos personales con tasas más bajas y plazos de hasta 72 meses

La competencia entre los bancos por reactivar el consumo abrió una ventana que muchos clientes no esperaban.

Economía

En las últimas semanas, distintas entidades comenzaron a ofrecer créditos personales con condiciones más flexibles: tasas de interés más reducidas y planes de pago que se extienden hasta seis años, con el objetivo de aliviar el monto de las cuotas mensuales.

La escena se repite cada vez con más frecuencia: clientes con historial sólido o cuenta sueldo reciben llamados personalizados desde sus bancos con propuestas diseñadas a medida. El foco está puesto en préstamos al consumo, con cuotas más largas y valores mensuales más accesibles para tentar a quienes hoy dudan en endeudarse.

Bancos como BBVA y Galicia ya lanzaron líneas de financiación que permiten devolver el crédito en hasta 72 cuotas. El mensaje comercial es claro: estirar los plazos para reducir el impacto mensual y volver atractiva una decisión que, en el contexto actual, muchos prefieren postergar. En el caso del BBVA, incluso se promociona una tasa nominal anual del 59%, sensiblemente inferior a la que predominaba meses atrás.

El trasfondo: consumo frenado y créditos en retroceso
La nueva ofensiva bancaria no surge de la nada. Detrás de estas propuestas aparece un escenario de consumo debilitado y una marcada desaceleración del crédito. Los bancos detectaron que el impulso expansivo se agotó y que el 2026 asoma con un clima de mayor cautela.

Un informe de Bastien Consultores señaló que el último tramo de 2025 marcó un quiebre en la tendencia. En diciembre, el financiamiento con tarjetas de crédito apenas creció un 1,5%, mientras que los préstamos personales registraron una caída real del 1%. Para los analistas, ese mes funcionó como un punto de inflexión en el comportamiento del consumo.

A esto se suma un dato que preocupa a todo el sistema financiero: la suba sostenida de la morosidad. Con más atrasos en los pagos, las entidades se volvieron más selectivas al momento de otorgar préstamos, priorizando perfiles de menor riesgo.

Más mora y menos margen para las familias
Según cifras del Banco Central, la mora de las familias alcanzó el 8,8% en octubre, con un salto de 4,5 puntos respecto de marzo y un incremento interanual de 5,3 puntos. El deterioro se explica principalmente por los créditos al consumo, como los personales y las tarjetas.

Los especialistas coinciden en una causa clave: las cuotas ya no se licúan con la inflación, como ocurría en períodos anteriores. Esto dejó a muchos hogares atrapados en compromisos tomados a tasas altas, mientras los ingresos crecieron a un ritmo menor.

El economista Sebastián Menescalfdi, de Eco Go, advirtió que la situación es aún más delicada fuera del sistema bancario. En los sectores que recurren a financieras informales, con tasas mucho más elevadas, la morosidad ya supera el 20%.

Personas humanas y el GBA, los más afectados
Un informe elaborado por Pablo Curat, exdirector del Banco Central, reveló que el 10,1% de los créditos a personas humanas presentan atrasos superiores a 30 días, el peor registro de la última década. En el Gran Buenos Aires, el panorama es todavía más complejo: la mora asciende al 14,1%, convirtiendo a la región en la más castigada.

El análisis también muestra diferencias entre entidades. Los bancos extranjeros exhiben la mejor calidad de cartera, mientras que los privados nacionales concentran los mayores niveles de incobrabilidad en créditos personales y prendarios. Los bancos públicos, en cambio, muestran una mora relativamente menor en préstamos a individuos.

Endeudamiento récord en los hogares
Otro indicador que enciende alarmas es el peso de las deudas sobre los ingresos familiares. De acuerdo al Banco Central, el 23,4% de la masa salarial registrada se destina al pago de cuotas bancarias. Se trata de un salto de 4,5 puntos respecto de la medición anterior y del nivel más alto de las últimas décadas.

Este escenario explica por qué los bancos buscan relanzar el crédito con mejores condiciones: necesitan reactivar el consumo sin profundizar el riesgo. Para los clientes, la clave estará en evaluar si las tasas más bajas y los plazos largos compensan un endeudamiento que hoy pesa más que nunca en el presupuesto familiar.

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