Una operación militar atribuida a Estados Unidos golpeó puntos estratégicos y simbólicos de Caracas, incluido el Cuartel de la Montaña, donde se encuentra el mausoleo de Hugo Chávez. El ataque se dio en el marco de la ofensiva que derivó en la captura de Nicolás Maduro y generó fuerte impacto regional.
Estados Unidos atacó sitios clave del chavismo y bombardeó el mausoleo de Hugo Chávez durante la ofensiva contra Nicolás Maduro
La tensión en Venezuela alcanzó un nivel sin precedentes durante la madrugada del sábado, cuando una ofensiva militar encabezada por Estados Unidos impactó directamente sobre instalaciones consideradas neurálgicas para el poder chavista. Entre los objetivos alcanzados se destacó el Cuartel de la Montaña, sitio emblemático que alberga los restos del expresidente Hugo Chávez, junto a la base aérea La Carlota y el complejo militar Fuerte Tiuna.
De acuerdo a testimonios recogidos en la capital venezolana, se escucharon múltiples explosiones en distintos puntos de Caracas, acompañadas por el sobrevuelo coordinado de helicópteros y aeronaves. Vecinos de zonas cercanas reportaron al menos siete detonaciones de gran magnitud en un lapso de pocos minutos, lo que provocó escenas de pánico, cortes de energía y un despliegue inmediato de fuerzas de seguridad.
El gobierno venezolano calificó los hechos como una “gravísima agresión militar” y denunció que los bombardeos no se limitaron a la capital, sino que también se registraron ataques en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Según el comunicado oficial, la ofensiva puso en riesgo a la población civil y vulneró la soberanía nacional.

El impacto sobre el Cuartel de la Montaña, también conocido como 4F, tuvo una fuerte carga simbólica. Este sitio representa uno de los pilares históricos del chavismo y funciona como lugar de homenaje permanente a Hugo Chávez desde su fallecimiento en 2013. Analistas interpretan que el ataque buscó debilitar no solo la estructura militar del régimen, sino también su base ideológica y emocional.
Tras los bombardeos, el entonces presidente estadounidense Donald Trump confirmó públicamente la operación. A través de sus canales oficiales, afirmó que Estados Unidos ejecutó una acción “a gran escala” contra Nicolás Maduro, quien —según su versión— fue capturado y sacado del país junto a su esposa. El mensaje generó una inmediata repercusión internacional.
Gobiernos de la región y organismos multilaterales expresaron preocupación por la escalada del conflicto y reclamaron una salida diplomática urgente. Entidades humanitarias alertaron sobre un posible agravamiento de la crisis humanitaria en Venezuela, mientras expertos advierten que el ataque a símbolos centrales del chavismo podría profundizar la inestabilidad política en América Latina.
Hasta el momento, no se difundieron cifras oficiales sobre víctimas fatales ni daños materiales concretos. Las comunicaciones continúan fragmentadas y Caracas permanece bajo un clima de máxima alerta, con controles reforzados y una población que sigue los acontecimientos en medio de la incertidumbre.

























