En las últimas horas se informó que hay dos menores de edad –tienen menos de 16 años-involucrados en causas por intimidación pública al ser considerados como los presuntos autores de haber realizado amenazas de bomba en un establecimiento educativo de la ciudad.
Dos menores identificados como presuntos autores de realizar llamadas amenazantes por presencia de explosivos en escuelas
Ya la edad lo dice todo, son inimputables y muchos se preguntarán si se justifican las investigaciones que permitieron identificarlos si nadie va a responder por la intimidación.
Lo concreto es que de alguna manera, aunque sean menores, hay consecuencias.
Allanamientos en sus domicilios –en Barrio Belgrano y Área céntrica-, el secuestro de sus teléfonos celulares –Un IPhone 11 y un IPhone 15-, padres sorprendidos por el accionar de sus hijos que podrían conllevar reprimendas, la intervención del Servicio Local, directivos de establecimientos educativos que deberían analizar y tomar alguna medida y aunque sin sanciones, tener que responder ante la justicia.
Tal vez el día que hicieron las llamadas se sintieron satisfechos y hasta pudieron haberlo tomado como una gracia.
Vieron que por su accionar movilizaron a toda su colegio, fueron testigos de cómo sacaban a unos 650 alumnos a la calle, la llegada de una brigada de Explosivos a revisar los edificio, uniformados en la explanada de los colegios Normal Nacional controlando para evitar incidentes sobre todo viales…y una hora después…reingresar.
La diversión duró poco si se compara con las consecuencias –ni penales, ni contravencionales, ni económicas– sobre todo sociales y familiares.
Por un llamado que duró no más de 10 segundos…la contrapartida fue: investigación judicial, allanamiento, quedarse un “tiempito” sin el celular, el disgusto o decepción de los padres, los rostros de docentes y directivos y seguramente mucho más.
A pensarlo dos veces….





















