Muchas veces nos preguntamos qué valor le damos a una mascota y el lugar que ocupa en la vida de un chico.
Gonzalo y su incesante búsqueda para recuperar a su gato, Coco
La importancia y el significado quedaron plasmados en este pedido por dar con Coco.
“Coco no se perdió solo. A Coco se lo llevaron o se lo sacaron de este mundo, y eso tiene responsables” comienzan explicando.
“Hay un pibe – agrega-, Gonzalo, que hoy camina Junín con fotos en la mano, tocando timbres, mirando veredas como si en cualquier esquina pudiera aparecer un milagro. No está buscando un gato. Está buscando a su amigo. A ese que lo esperaba, que lo reconocía, que era parte de su casa y de su rutina”.
Y “mientras él busca, sufre. Hay gente que se apropia de lo que no es suyo. Que cree que porque un animal no habla no tiene dueño. Que confunde “me gustó” con “me lo llevo”. Y hay otros peores, los que descargan crueldad donde no hay defensa. Para esos no hay excusas, ni zonas grises, ni silencios cómodos. Coco tenía un humano. Y ese humano hoy lo extraña. Y si Coco está vivo, también extraña. Porque los animales no son cosas que se reemplazan. Son vínculos”.
Más aún, añade, “No me gustan los gatos, y no debería importar. Lo que importa es ver a un hijo roto de tristeza, caminando por calles que ya no son iguales, esperando que alguien tenga un mínimo de humanidad y devuelva lo que nunca debió tocar. Ojalá la conciencia pese más que la cobardía. Ojalá alguien haga lo correcto”.
“Porque el dolor de un pibe y la ausencia de un animal dicen mucho más de esta historia que cualquier excusa. Coco tiene que volver. Y quien sepa algo, también tiene que volver a ser persona”.
Al pedido desesperado no hay mucho más para agregar. Sólo espero que la persona que se llevó a Coco entienda el dolor que produjo.
























