Despertarse en medio de la madrugada con un revólver apuntando a la cabeza y sostenida por la mano enguantada de un sujeto encapuchado debe ser una de las peores situaciones que puede vivir una familia cuando se habla de inseguridad.
Logran la detención de dos de los delincuentes que robaban en barrios cerrados y hay tres prófugos
Saber cómo comienza e ignorar cómo termina. Y peor aún si en la casa hay chicos a los que les costará recuperarse e intentar volver a la normalidad.
Ni imaginar siquiera, qué pudo haber pasado por la mente de una de las víctimas que hace años perdió a su padre cuando desconocidos entraron a robar en una situación casi idéntica.
En una situación así, quienes no lo han vivido no pueden siquiera imaginar qué debe pasar por la mente de las víctimas.
Frente a una repetición de delitos perpetrados con un mismo modus operandi se enfrentaron los fiscales Fernanda Sánchez y Martín Laius, titulares de las UFIs 6 y 8 del Departamento Judicial Junín.

Ocurre que entre 2025 y lo que va del 2026 –poco más de un año tomando en cuenta las fechas de los hechos- se denunciaron siete hechos.
Los lugares “elegidos” por una banda de delincuentes que operaba en la zona fueron viviendas particulares en los barrios cerrados Costa Verde y San Ignacio en Junín y Chacras del Camino, en Lincoln.
La modalidad, la misma. Hombres armados, encapuchados, que cubrían sus manos con guantes, llevaban en algunos casos precintos, ingresaban en los barrios cerrados a través de alambrados perimetrales, se tomaban su tiempo y luego accedían a las viviendas.

Allí se encontraban con familias descansando. No en todos los casos golpearon a algunos de los moradores. A los adultos los ataban ya sea con precintos como con cordones o elementos útiles para ello. A los menores, por lo general los encerraban.
Luego de apoderarse de dinero –dólares o moneda nacional, joyas, relojes –no menos de 17-, algún teléfono celular, zapatillas, prendas deportivas, se daban a la fuga.
Uno sólo de los siete ilícitos investigados se registró en una propiedad del Barrio Costa Verde en el que su morador, un conocido dirigente político juninense que supo ocupar una banca en el senado de la provincia de Buenos Aires no se encontraba. Esa vivienda fue utilizada por la banda de delincuentes como “aguantadero” por unas pocas horas, antes de trasladarse a un segundo inmueble ubicado en las inmediaciones y en el que sí descansaba una pareja.
Al tiempo que se iban produciendo los robos – poco más de un año -, también crecía la preocupación de vecinos que además reclamaban a los administradores de los barrios cerrados, por más seguridad.
Así fue que se reforzaron alambrados perimetrales –algunos electrificados-, más cámaras de seguridad.
Pasaban los meses, se repetían y daba la sensación que nada era suficiente.
Paralelamente, los fiscales que contaron con la labor investigativa en manos de la DDI -tanto Junín como sub delegación Lincoln-, iban avanzando hasta que finalmente en las últimas horas lograron la detención de dos de los integrantes de la banda –uno ya estaba alojado en una unidad penitenciaria de La Plata por haber cometido delitos similares- y librado órdenes de captura para con otros tres.
Importante fue el secuestro –durante las diligencias en José C. Paz, Capitán Sarmiento, Del Viso, de elementos que luego –algunos- iban a ser reconocidos por las víctimas.
Como es lógico suponer, las causas, lejos de estar cerradas, siguen avanzando.
Y de probarse la autoría de la banda en cuestión, hacen frente a imputaciones tales como robo agravado mediante el uso de arma de fuego, privación ilegal de la libertad y robo en grado de tentativa.























