El doctor en física teórica y neurocientífico Alex Gómez-Marín contó su impactante experiencia cercana a la muerte, tras sufrir una hemorragia interna que lo dejó sin vida durante siete segundos.
El neurocientífico que murió por 7 segundos y asegura haber visto “el otro lado”: su estremecedor relato
Dijo haber visto un pozo con luz dorada y tres guías espirituales, y aseguró que lo vivido fue “más real que la propia realidad”.
El reconocido neurocientífico y físico teórico Alex Gómez-Marín sorprendió al revelar un episodio que cambió su vida para siempre. Tras sufrir una hemorragia interna, estuvo clínicamente muerto durante siete segundos, tiempo en el que, según su testimonio, vivió una experiencia fuera de lo común que desafía toda explicación científica.
En una entrevista televisiva, Gómez-Marín relató que, mientras su cuerpo permanecía inconsciente, vio un pozo con una luz dorada en lo alto y tres figuras espirituales que le ofrecían ayuda. “Estuve siete segundos al otro lado. Me ofrecieron salir de ese pozo, pero decidí regresar al pensar en mis hijas pequeñas”, contó el investigador.
El especialista insistió en que lo ocurrido no fue un sueño ni una alucinación, sino “algo más real que la propia realidad”. Su relato generó un fuerte impacto tanto en la comunidad científica como en el público, al provenir de una voz experta en neurociencia y física, disciplinas que suelen buscar explicaciones racionales a este tipo de fenómenos.
Las llamadas experiencias cercanas a la muerte (ECM) han sido objeto de múltiples estudios en todo el mundo. Según una investigación de la Universidad de Virginia, entre un 10 y un 20% de las personas que sobreviven a una situación crítica aseguran haber tenido vivencias extracorporales o visiones relacionadas con la muerte.
Estas experiencias incluyen sensaciones de flotar fuera del cuerpo, ver una luz brillante, o sentir paz y plenitud. Aunque no existe un consenso científico sobre su origen, los casos como el de Gómez-Marín continúan alimentando el debate entre la ciencia y lo espiritual, poniendo en duda los límites de la conciencia humana.
El propio neurocientífico reconoció que su vivencia marcó un antes y un después en su forma de entender la vida y la muerte, y que desde entonces dedica parte de su tiempo a investigar la conexión entre la mente y la conciencia más allá del cuerpo físico.
Historias como la suya reavivan el eterno interrogante sobre qué ocurre después de morir, una pregunta que la ciencia todavía no logra responder, pero que sigue fascinando a millones de personas en todo el mundo.

























