Un hombre de 35 años, Alan Giani, que es intensamente buscado desde hace una semana, preocupa a la familia y a la comunidad pergaminense.
La búsqueda de un pergaminense desaparecido, se trasladó a Junín
A partir de información recibida en la vecina ciudad, llegaron ayer a Junín donde se puso en marcha un operativo intenso.
Los familiares comenzaron a recorrer la Ruta Nacional 188 que separa ambas localidades al contar con datos que ubican a Alan en este medio.
Mientras tanto, la DDI Pergamino y la Fiscalía 8 mantienen activa la investigación por averiguación de paradero y solicitan la colaboración de toda la comunidad.
Vale destacar que desde hace una semana, la familia no tiene contacto con Alan Gonzalo Giani y el caso moviliza tanto a sus allegados como a las autoridades judiciales y policiales, que trabajan de manera coordinada para reconstruir sus últimos movimientos.
Durante la mañana de ayer miércoles, la hermana del joven, Yésica Giani, junto con otros familiares, emprendió viaje hacia la ciudad de Junín luego de recibir versiones que indicaban que Alan habría sido visto aquí, el sábado cerca de las 16 horas.
Según relató la mujer a Diario La Opinión de Pergamino, un comerciante que posee un carro de comidas al paso recordó haber conversado con Alan.
El hombre le ofreció alimento y el joven le consultó si podía pasar la noche en el lugar. Sin embargo, el comerciante le respondió que no era posible porque consideraba que permanecer allí representaba un riesgo para su seguridad.
Ese testimonio constituye, hasta ahora, la referencia más reciente sobre el paradero del pergaminense.
Mientras los familiares realizan averiguaciones por su cuenta y difunden la fotografía del joven en redes sociales, la investigación oficial continúa bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 8 del Departamento Judicial Pergamino.
El fiscal Francisco Furnari dispuso la apertura de una causa por Averiguación de Paradero y encomendó las tareas investigativas a efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Pergamino.
Los detectives analizan cada información que ingresa y procuran reconstruir el recorrido realizado por Alan desde el momento en que abandonó la vivienda familiar.
Con el objetivo de facilitar su identificación, la Justicia difundió las características físicas del hombre buscado.
Alan Giani tiene 35 años, es de contextura delgada, mide aproximadamente 1,70 metros, posee tez blanca, ojos claros y cabello corto castaño claro. Como seña particular presenta una cicatriz en el pómulo derecho, parcialmente cubierta por la barba que llevaba en los últimos días.
La imagen difundida por la familia lo muestra con barba crecida, un gorro, una campera oscura y un pantalón de jean.
Sus allegados remarcan que abandonó su casa sin mochila, sin bolso y sin ropa de recambio, por lo que desde hace varios días permanece únicamente con la vestimenta que llevaba puesta al salir.
La desaparición comenzó el pasado 24 de junio, cuando Alan dejó la vivienda familiar ubicada en el barrio Vicente López, aprovechando un momento en que su padre no se encontraba en el domicilio.
Según contó su hermana, días antes ambos habían mantenido una discusión, aunque la familia nunca imaginó que esa situación derivaría en una ausencia prolongada.
Al retirarse, dejó en la vivienda su teléfono celular, su billetera, la totalidad de su ropa y otros efectos personales, una circunstancia que desde el primer momento llamó la atención de sus familiares.
En un principio optaron por esperar un eventual regreso voluntario, suponiendo que podría encontrarse alojado en la casa de algún amigo. Sin embargo, la preocupación aumentó cuando comenzaron a recibir llamados de conocidos preguntando por él, ya que tampoco habían logrado comunicarse.
Uno de los aspectos que más inquieta a la familia es la situación personal que atravesaba Alan antes de desaparecer.
Sus allegados señalaron que padecía un cuadro de depresión severa, contaba con antecedentes de intentos de autolesión y había atravesado problemas de consumo de sustancias en el pasado.
Estas circunstancias incrementan la preocupación por su integridad y llevaron a que tanto la familia como la Fiscalía consideren prioritario dar con su paradero lo antes posible.
Además, Alan se encontraba desempleado y no disponía de una línea telefónica propia, lo que dificulta considerablemente las posibilidades de rastrear sus desplazamientos mediante herramientas tecnológicas.























