El llamado desesperado de una mujer pidiendo ayuda a personal policial por el presunto secuestro de su hijo de 22 años, movilizó a la fiscalía y a uniformados.
Por la fuerza se llevaron de Agustín Roca a un joven, presumiblemente por una deuda de droga
El hecho se inició la tarde de este lunes en Agustín Roca cuando dos individuos, un adulto y otro joven, llegaron a una vivienda en la localidad vecina y por la fuerza sacaron a un vecino de 22 años, lo subieron a una camioneta tipo utilitario color blanca y se escaparon.
La madre, quien habría sido testigo directa de los hechos, presa de nerviosismo comenzó a convocar a uniformados, temiendo por la vida de su hijo.

Con el correr de los minutos y a partir del registro de cámaras de seguridad se logró establecer que el vehículo era una Pick Up Fiat Strada y que se había dirigido hacia Junín, información fundamental para los efectivos policiales afectados en la búsqueda.
Mientras tanto, la angustia de la progenitora crecía y sobre todo a partir de haber recibido un mensaje amenazante vía whatsapp. Si quería volver a ver a su hijo tenía que pagar 80.000 pesos, supuesta deuda que mantenía el secuestrado y relacionada con venta de estupefacientes.

Para esa hora la fiscalía a cargo de la Dra. Vanina Lisazo, llevaba adelante la dirección de una causa por privación ilegal de la libertad y daba intervención a la DDI Junín.
Horas después, en inmediaciones de Hipólito Yrigoyen entre República y Laprida fue localizada la Fiat Strada con dos ocupantes. Un hombre de 47 años y un joven de 22.
En cuanto al joven que habían sacado por la fuerza en su vivienda de Agustín Roca lo iban a encontrar escondido en un inmueble en Possio y Discépolo y con lesiones que se presume le fueron ocasionados por los ocupantes de la camioneta.
En la mañana de hoy, los aprehendidos – que serían oriundos del conurbano bonaerense– iban a ser trasladados a sede de Fiscalía a prestar declaración indagatoria en el marco de una causa por Privación Ilegal de la Libertad y lesiones leves en flagrancia.
No es frecuente -o al menos no han trascendido- que se registren situaciones como la que nos ocupa donde una presunta venta de droga desencadena en un hecho de tal magnitud.
Junín no es una isla y la problemática que implica la presencia de estupefacientes crece más allá de lo que un ciudadano de a pie cree.
De no haber actuado rápidamente la madre de S.S.Z., el final de esta historia podría haber sido otro.

























