La ortosomnia es un trastorno del sueño poco conocido que surge a partir de una preocupación excesiva por lograr un descanso perfecto. Especialistas advierten que el uso constante de dispositivos inteligentes y el control obsesivo de los datos de sueño pueden generar el efecto contrario y deteriorar la calidad del descanso.
Ortosomnia: cuando la obsesión por dormir bien termina afectando el descanso
Dormir bien se convirtió en una meta central para muchas personas, impulsada por la proliferación de relojes inteligentes, pulseras de actividad y aplicaciones que prometen medir y optimizar el descanso. Sin embargo, este interés creciente por controlar cada aspecto del sueño dio lugar a un fenómeno que comienza a preocupar a los especialistas: la ortosomnia.
Este trastorno no se caracteriza por la falta de sueño en sí misma, sino por una obsesión por dormir correctamente. Según explicó Odile Romero, jefa clínica de Neurofisiología y experta en medicina del sueño en un centro de salud de Barcelona, la ortosomnia aparece cuando la preocupación por descansar bien se vuelve tan intensa que termina afectando negativamente el propio descanso. Paradójicamente, muchas de estas personas no presentan problemas previos de sueño.
La especialista remarcó que la ortosomnia es, ante todo, un fenómeno social, estrechamente vinculado al uso masivo de tecnología aplicada al bienestar. En este sentido, aclaró que no debe confundirse con el insomnio, aunque puede derivar en él con el tiempo. El comportamiento se asemeja a lo que ocurre con el llamado jet lag social, cuando se alteran los horarios de sueño durante la semana y se intenta compensar durmiendo más los fines de semana.
Síntomas frecuentes y señales de alerta
Quienes desarrollan ortosomnia suelen manifestar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos frecuentes o despertarse demasiado temprano, incluso antes de que suene el despertador. Otro signo habitual es levantarse con la sensación de no haber descansado lo suficiente, aun cuando se haya dormido varias horas.

Estas alteraciones pueden provocar cansancio diurno, somnolencia persistente y un aumento de la ansiedad, alimentada por la constante revisión de los datos que arrojan los dispositivos de monitoreo del sueño.
Cómo prevenir la ortosomnia
Los especialistas coinciden en que la clave para evitar la ortosomnia es priorizar una adecuada higiene del sueño. Esto implica mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, crear un ambiente cómodo y tranquilo para dormir, evitar cenas abundantes y reducir el consumo de pantallas al menos una hora antes de ir a la cama.
Además, recomiendan hacer un uso moderado de los dispositivos digitales y no convertir las métricas de sueño en una fuente de presión o autoevaluación constante. Dormir bien no debería ser una exigencia obsesiva, sino una consecuencia natural de hábitos saludables.


























