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Pantallas en bebés: el dato que alarma a padres y el límite que no conviene cruzar

Un informe internacional reveló que 7 de cada 10 bebés ya usan dispositivos antes del primer año. Expertos advierten sobre los riesgos reales, qué pasa con el desarrollo y cuánto tiempo de exposición empieza a ser peligroso.

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El uso de pantallas en la primera infancia volvió a encender las alarmas tras un estudio del Education Policy Institute del Reino Unido que dejó un dato contundente: el 72% de los bebés tiene contacto diario con dispositivos digitales antes de los nueve meses de vida. En promedio, pasan unos 41 minutos por día frente a una pantalla.

Aunque el informe señala que exposiciones moderadas —de hasta dos horas— no impactan directamente en actividades como el juego o la lectura con los padres, el verdadero problema aparece cuando ese tiempo se dispara. A partir de las tres horas diarias, comienzan a detectarse efectos negativos en el desarrollo y en la interacción con el entorno.

Especialistas en bienestar digital y desarrollo infantil coinciden en que la preocupación principal no es solo el tiempo, sino el impacto en áreas clave. Entre los efectos más documentados se encuentran retrasos en el lenguaje, dificultades en la comunicación, problemas en la memoria y alteraciones en la capacidad de atención.

Además, se advierten consecuencias en la motricidad fina y gruesa, fundamentales en los primeros años de vida. Actividades simples como agarrar objetos, dibujar o manipular elementos pueden verse afectadas por el exceso de estímulos digitales.

La recomendación de organismos internacionales es clara: evitar las pantallas en menores de 2 años. En esta etapa, el desarrollo depende principalmente del contacto humano, el juego, la exploración del entorno y la interacción directa con adultos.

En los casos donde no se puede evitar el uso de dispositivos, los expertos sugieren optar por pantallas grandes como la televisión, con contenidos simples, lentos y con una narrativa clara. En cambio, desaconsejan el uso de celulares y tablets, especialmente por el consumo de videos cortos que generan sobreestimulación y afectan la concentración.

Otro punto que preocupa es el avance del llamado “scroll infinito”, que expone a los niños a estímulos constantes y fragmentados, dificultando el desarrollo de la atención sostenida.

Lejos de lo que muchos creen, no existe evidencia de que el contacto temprano con la tecnología mejore las habilidades digitales en el futuro. Por el contrario, los especialistas destacan que habilidades como el lenguaje, la creatividad y el juego simbólico son las verdaderas bases para un uso saludable de la tecnología más adelante.

Entonces, ¿cuánto es demasiado? En bebés, la respuesta es tajante: cualquier exposición ya implica un riesgo. A partir de los dos años, se recomienda no superar una hora diaria, siempre con contenidos adecuados y supervisión adulta.

En un contexto donde las pantallas muchas veces funcionan como recurso cotidiano, los expertos insisten en un enfoque equilibrado: no se trata solo de reducir el tiempo, sino de mejorar la calidad del contenido y priorizar siempre el desarrollo integral del niño.

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