La institución nacida en 1976 de la mano del pastor Samuel Petrecca celebra sus cinco décadas en la ciudad. El pastor Cristhian Petrecca repasa los inicios de la obra, la reciente inauguración del Colegio Secundario «Pastor Bauman».
La Catedral de la Esperanza celebra 50 años de fe, educación y compromiso social en Junín
La Catedral de la Esperanza, perteneciente a la Iglesia Cristiana Bíblica (ICB), se encuentra celebrando un hito histórico: 50 años de vida y servicio ininterrumpido en la ciudad de Junín. Con motivo de este aniversario, Fernando Bongiorno dialogó en vivo con el pastor Cristian Petrecca, actual director de las instituciones educativas de la congregación, quien repasó la rica historia de la institución y adelantó las actividades previstas para los festejos centrales.

Una historia que nació «de la ruta para afuera»
La presencia de la Iglesia Cristiana Bíblica en Junín comenzó a gestarse en 1976, cuando el pastor Samuel Petrecca (padre de Cristian) llegó a la ciudad acompañado por otros tres jóvenes con el propósito de acompañar en su fe a un pequeño grupo de vecinos que no tenía dónde congregarse.
En aquellos primeros años, la actual Avenida Libertad era la Ruta 188, y la labor de la iglesia se concentró con mucha fuerza «de la ruta para afuera», un sector que por entonces presentaba numerosas necesidades sociales. Lo que inicialmente se pensó como visitas temporales de fin de semana, terminó transformándose en la mudanza definitiva de la familia Petrecca, que adoptó a Junín como su hogar y donde sus cuatro hijos hicieron sus vidas.
El sueño de la educación integral: de Arco Iris al Colegio Pastor Bauman
Un pilar fundamental de estos 50 años ha sido el desarrollo educativo de la institución. Lo que comenzó en 2001 con la apertura del Jardín de Infantes «Arco Iris» (que este año celebra su 25° aniversario), continuó luego con el nivel primario y se completa de manera formal este año con la inauguración del Colegio Secundario «Pastor Bauman», ubicado en Camino del Resero 348.
Al respecto, el pastor Petrecca destacó el valor emocional y generacional de este proceso: «Hoy tenemos en el jardín a hijos de los primeros alumnos que pasaron por la institución. Además, dos hermanos que formaron parte de la primera tanda de egresados de Arco Iris y de la primaria, si Dios quiere, serán también la primera tanda de egresados de nuestra secundaria.»
Petrecca, quien se jubiló tras más de 32 años de servicio en la docencia como profesor de música y hoy regresó a la actividad para acompañar y coordinar el nacimiento del nivel secundario, definió el proyecto como un modelo supermoderno y centrado en la persona.
El esquema busca romper con los moldes tradicionales de la educación en crisis: «En plena era digital, a veces pretendemos que los chicos sigan escribiendo con una piedra blanca sobre una pared negra que llamamos pizarrón. Nuestro proyecto apuesta por la flexibilidad de aulas, de horarios y un contenido basado en ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), buscando potenciar las habilidades naturales de cada alumno para que descubra su propósito en la vida.»

Festejos y actividades centrales
La celebración de este «año de jubileo» se dividió en dos grandes eventos centrales que tuvieron lugar el fin de semana último en las instalaciones de Libertad e Italia:
El sábado por la noche se realizó una reunión de celebración caracterizada por la música y la alegría, con la participación especial del grupo «Suena Alto», quienes presentaron versiones en ritmo de cuarteto de las canciones históricas que han acompañado a la iglesia a lo largo de estas cinco décadas. También hubo un momento especial para soplar la vela de cumpleaños y compartir torta, mate y café entre los presentes.
El domingo por la mañana se llevó a cabo el cierre formal de los festejos con la proyección de un video documental que repasa la historia de la ICB en Junín. El evento contó con la visita del presidente de la institución a nivel nacional (proveniente de Mar del Plata) y autoridades locales, provinciales, nacionales y representantes del Consejo de Pastores de la ciudad.
Una institución de «brazos abiertos»
Para cerrar, Cristhian Petrecca dejó una invitación abierta a toda la comunidad de Junín, sin importar si forman parte de la congregación o no: «Somos una iglesia de brazos abiertos, nos encanta recibir visitas. A veces existen prejuicios, pero queremos que la gente venga, conozca y comparta. Al fin y al cabo, son tan parte de esta casa los que están hace 50 años como los que entraron hace 15 minutos. El fruto de todo el trabajo de este tiempo está a la vista: de aquí han salido líderes políticos, profesionales, educadores, enfermeros y empresarios que sirven al prójimo y a la ciudad con sus capacidades. Y lógicamente, ahora vamos por más.»





















