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Los cinco errores que pueden perjudicar el aprendizaje de los chicos al hacer la tarea en casa

Acompañar a los hijos en las actividades escolares es importante para fortalecer sus conocimientos y desarrollar autonomía. Sin embargo, presionarlos, compararlos con otros alumnos o resolverles los ejercicios puede generar frustración y afectar su confianza.

Educación

El acompañamiento de los padres en las tareas escolares cumple un papel importante en el desarrollo educativo de los niños. Además de reforzar los contenidos que aprenden en el aula, permite detectar dificultades, fomentar hábitos de estudio y fortalecer el vínculo entre la familia y la escuela.

Sin embargo, ayudar no significa hacer los deberes por ellos ni exigir resultados inmediatos. La forma en que los adultos acompañan el proceso puede influir en la motivación, la autoestima y la capacidad de los chicos para resolver problemas por sus propios medios.

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) indicó que el 68% de los niños y adolescentes recibe ayuda de adultos para realizar las tareas escolares. Entre quienes reciben ese acompañamiento, el 88% cuenta con la asistencia de sus padres.

Frente a este escenario, especialistas en psicopedagogía advierten sobre algunos errores frecuentes que pueden dificultar el aprendizaje y explican cómo acompañar a los chicos de una manera más saludable.

1. Utilizar métodos de enseñanza antiguos

Uno de los errores más comunes consiste en enseñar de la misma manera en que los adultos aprendieron durante su etapa escolar. Los métodos educativos cambian con el tiempo y, en algunos casos, las explicaciones utilizadas por los padres pueden confundir a los chicos si no coinciden con lo que trabajan en el aula.

Por eso, es importante conocer cómo se presentan los contenidos en la escuela y consultar a los docentes cuando surgen dudas. El objetivo es acompañar el aprendizaje con herramientas que resulten compatibles con la metodología que utilizan los maestros.

2. Suponer que los chicos ya pueden resolver todo solos

Otro error es pensar que, por estar en la primaria o en la secundaria, los estudiantes deben saber resolver las actividades sin ayuda.

La autonomía se desarrolla de manera progresiva y depende de la edad, los conocimientos adquiridos y las dificultades de cada alumno. Algunos necesitan una explicación adicional, una orientación o ejemplos para comprender una consigna.

Los adultos pueden acompañar durante un tiempo, observar cómo trabajan y permitir que los chicos continúen por su cuenta. También pueden recurrir a recursos educativos, como videos explicativos, para complementar lo aprendido en clase.

3. Hacerles la tarea en lugar de enseñarles a resolverla

Cuando los padres terminan haciendo los deberes para evitar que los hijos se frustren o lleguen a la escuela sin las actividades completas, pueden dificultar el desarrollo de la independencia.

Resolverles los ejercicios impide que practiquen, se equivoquen y descubran cómo llegar a una respuesta. En cambio, es preferible guiarlos con preguntas, ofrecer pistas y ayudarlos a identificar qué parte de la consigna no comprenden.

El propósito del acompañamiento debe ser que los chicos ganen confianza y puedan realizar cada vez más actividades por sí mismos.

4. Presionarlos o castigarlos por las tareas escolares

Transformar el momento de estudio en una situación de enojo, amenazas o discusiones puede generar una asociación negativa con el aprendizaje.

Por ejemplo, condicionar actividades recreativas a la finalización de los deberes puede aumentar la tensión y hacer que el niño viva la tarea como una obligación angustiante, en lugar de una oportunidad para aprender.

Los especialistas recomiendan establecer rutinas, preparar un ambiente tranquilo y elegir un horario en el que los chicos no estén demasiado cansados. También es importante evitar las distracciones, como la televisión encendida o el uso del celular por parte de los adultos durante el acompañamiento.

5. Compararlos con hermanos o compañeros

Frases como «tu hermano a tu edad ya lo hacía solo» o «tu compañero termina más rápido» pueden afectar la seguridad de los chicos y hacerles sentir que no están a la altura de los demás.

Las comparaciones no siempre generan motivación. En muchos casos, provocan frustración y refuerzan la idea de que no tienen la capacidad suficiente para resolver una actividad.

En lugar de señalar únicamente los errores, es importante reconocer los avances y valorar el esfuerzo. Si un ejercicio todavía no sale, se puede identificar qué parte ya lograron resolver y buscar ayuda para completar lo que falta.

Cómo acompañar el aprendizaje sin generar frustración

Además de evitar estos errores, los especialistas recomiendan prestar atención al proceso y no solamente al resultado. Preguntar qué temas están trabajando en la escuela, revisar los cuadernos y mostrar interés por lo que aprenden ayuda a que los chicos se sientan acompañados.

También es importante reconocer el esfuerzo y los progresos, sin que necesariamente exista una recompensa material. Destacar que una actividad que antes requería ayuda ahora puede resolverse de manera independiente fortalece la confianza y la motivación.

El acompañamiento requiere tiempo, paciencia y disposición para aceptar que los adultos no siempre tienen todas las respuestas. Cuando surge una dificultad, consultar al docente o buscar una explicación juntos puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje.

La clave está en encontrar un equilibrio entre ayudar y permitir que los niños experimenten por sí mismos. Acompañar no es resolverles todo, sino brindarles las herramientas necesarias para que desarrollen autonomía, confianza y hábitos de estudio que los acompañen durante toda su formación.

 

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