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El voto en el bolsillo (también en Junín)

Opinión

Por Gustavo Románs y Mariano Fernández

Hay algo que cambió en la política y todavía no lo terminamos de registrar. Y no es solo en Buenos Aires o en Washington. También pasa acá, en Junín.

Seguimos mirando actos, internas, nombres propios… como si todo se definiera ahí. Pero no.

La verdadera disputa ocurre en otro lado: en el bolsillo.

Y no es una exageración.

En Argentina, 91 de cada 100 personas usa celular según el INDEC. Hay más de 64 millones de líneas activas, de acuerdo al ENACOM. Y el 95% de los chicos ya tiene acceso a un teléfono con internet, según UNICEF y UNESCO.

No es que el celular está en la vida cotidiana.

La vida cotidiana está adentro del celular.

Y ahí, en ese espacio, se juega cada vez más la política.

Empresas como Palantir Technologies —fundada por Peter Thiel— trabajan con millones de datos para entender comportamientos. No es ciencia ficción. Es tecnología que ya existe.

Y cuando entendés cómo se comporta una sociedad, podés hacer algo más: influir.

No hace falta bajar línea en un acto en la plaza.

Alcanza con aparecer en tu pantalla en el momento justo.

Un video que te indigna.

Un mensaje que refuerza lo que ya pensás.

Un contenido que te empuja apenas… pero todos los días.

Y así, sin que nadie lo note, se va moldeando una forma de ver la realidad.

En política, eso es todo.

Porque no votamos solo con la cabeza. Votamos con lo que sentimos.

¿Esto pasa en Junín?

La pregunta es otra: ¿por qué no pasaría?

Acá también usamos redes, compartimos noticias, discutimos en grupos de WhatsApp, nos enojamos, opinamos. Acá también vivimos con el teléfono en la mano. No hay ciudades inmunes a esto.

Mientras tanto, seguimos discutiendo como si la política fuera solo lo que vemos: quién mide más, quién se pelea con quién, quién arma la lista.

Pero quizás lo importante está pasando en otro plano. Más silencioso. Más difícil de ver.

La pregunta incómoda también vale para nosotros:

¿Cuánto de lo que pensamos es realmente propio?

Antes uno votaba con el bolsillo.

Hoy también.

La diferencia es que el bolsillo tiene celular… pero cada vez menos plata.

Y no es lo mismo estar informado que estar condicionado.

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